12 de marzo 2021 - 5:01hs

Finanzas es una industria milenaria. Hace 5.000 años en Mesopotamia se hacían préstamos de granos a agricultores y en la Antigua Grecia y en el imperio romano se aceptaban depósitos y se realizaban préstamos. La industria financiera se ha sofisticado y los instrumentos que ofrece se han multiplicado. Lo que no cambia es el rol principal de las finanzas: el de canalizar los ahorros de aquellos que tienen exceso de capital (y falta de buenas ideas de inversión) a quienes tienen déficit de capital (y buenas ideas). Al juntar inversores con oportunidades, posibilitan el crecimiento económico y la creación de empleo. 

Ahora se agrega una nueva dimensión: que las finanzas contribuyan con la sostenibilidad de nuestro planeta y una mejor calidad de vida. Este tema de finanzas sostenibles ha desafiado algunas de las teorías mas arraigadas y paradigmas de inversión y va al corazón de la sostenibilidad de la inversión. 

La inversión tradicional genera valor al convertir el capital de los inversores en oportunidades de inversión que conllevan riesgos proporcionales a los rendimientos esperados. La inversión sostenible ofrece valor al equilibrar la inversión tradicional con conocimientos ambientales, sociales y relacionados con la gobernanza (ASG) para mejorar los resultados a largo plazo. El equilibrio es un concepto importante y a menudo subestimado en la inversión sostenible que se aplica en varias dimensiones. Incluye equilibrar las consideraciones financieras y extrafinancieras. 

Significa equilibrar las metas a corto plazo y las metas a largo plazo. Implica aunar los intereses de las partes interesadas en la dimensión transversal (entre grupos de partes interesadas) y en la dimensión temporal (considerando la equidad intergeneracional). La sostenibilidad facilita la búsqueda de resultados justos para todos, reconociendo que la actividad empresarial y las decisiones de inversión tienen efectos secundarios en un ecosistema. El futuro de la inversión sostenible está en juego.

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Nada de esto es fácil. Pero hay mucha presión para que las firmas de inversión avancen hacia el modelo de inversión sostenible. Y la alternativa de quedarse parada conduciría a la industria de inversiones a su vulnerabilidad y consecuente declive. Por ello, creemos que la inversión sostenible es fundamental para la sostenibilidad de la inversión. 

En muchos sentidos, la inversión sostenible puede verse como parte de la evolución de la inversión. Existe un reconocimiento entre los participantes de la industria de que algunos factores ASG son económicos, especialmente a largo plazo y, por lo tanto, es importante incorporar factores ASG materiales. 

Uno de los desafíos de la inversión sostenible es que, dado que no existe una taxonomía de sostenibilidad establecida, se tiende a mezclar productos y procesos ASG sin ningún criterio definido. Son productos y procesos cada cual con sus ideas pre establecidas sobre el propósito y los resultados ASG, que también pueden variar. Igualmente tenemos que afrontar el greenwashing (calificar como "verde" o sostenible a un instrumento que no lo es). Esto ha provocado frustración y confusión en la industria y entre los inversores, las empresas y los hacedores de política. 

El interés en el área sigue creciendo. En una era en la que la industria de la inversión se ve desafiada por las crecientes expectativas de los clientes y los grandes retos económicos, la inversión sostenible se presenta como potencial faro de referencia.

Es cierto que el futuro de la inversión sostenible incluye muchas incógnitas, pero avanzamos tres importantes principios en los va más allá de sus predecesoras. En primer lugar; es aditiva a la teoría de la inversión y no significa un rechazo de conceptos fundamentales. En segundo lugar; desarrolla conocimientos más profundos sobre cómo se creará valor en el futuro utilizando consideraciones ASG. Y finalmente; considera muchas partes interesadas. El reto ahora es analizar y prever cómo se desarrollará la sostenibilidad como tendencia en los próximos 5 a 10 años. El camino requerirá cambios para la industria de la inversión y sus participantes. 

Escribimos en un momento en el que la aceptación de la inversión sostenible ha aumentado rápidamente y ha alcanzado una etapa temprana de madurez, tras más de 30 años de desarrollo. En muchos sentidos, estamos pasando de la inversión sostenible como una buena idea a una realidad que tiene implicaciones para todas las carteras de inversión. Por ejemplo, la creciente demanda de inversiones sostenibles y escenarios para el futuro impulsa nuevos modelos de negocio y modelos de inversión para cumplir con las expectativas de los inversores. Estos, a su vez, facilitarán el crecimiento de la inversión sostenible. Todo ello abre oportunidades a las firmas, los profesionales de la inversión y la industria para apoyar el camino de la inversión sostenible.

CFA Institute estima que la siguiente etapa de desarrollo dependerá en gran medida del liderazgo de la industria y la innovación en el pensamiento y la práctica inversora, así como en la gestión de datos. Si están presentes, el futuro es excepcionalmente brillante.

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