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7 de octubre 2023 - 12:34hs

Alrededor de las 6:30 de la mañana les sonaron las alarmas. Se levantaron de la cama y rápidamente corrieron junto a sus familias al búnker de seguridad, preparado especialmente para las ocasiones en las que se avisa que ha habido un ataque, atentado o que deben estar alertas y guardarse. Pasaron 12 horas y continúan ahí. No se imaginaban que era mucho más que un ataque de misiles sino que, esta vez, terroristas andaban circulando cerca de donde vivían.

"Fue como la invasión de Pearl Harbour. Nunca me imaginé esto. Hace horas que estamos encerrados", cuenta Lucas Pezzino a El Observador, uruguayo que vive junto a su pareja en Ascalón, ciudad del sur de Israel, una de las principales afectadas por la invasión de terroristas de Hamás. "En el sur estamos acostumbrados a las sirenas y los ataques de misiles. Pero no esto de que se infiltren personas. Que tengamos que cerrar las cortinas de hierro del cuarto de seguridad y de la casa", detalla.

Pezzino contó que se encontraba desvelado a la hora que la alarma avisó que debían encerrarse. Hasta ahí fueron y el celular comenzó a estallar con avisos, videos e información. "Nunca pensé que podía pasar esto. Uno piensa que en algún momento se va a solucionar pero luego de esto...", repite, desconcertado. Se puso en contacto con su familia y avisó que estaba bien. También con los uruguayos que conoce que están en Israel y que tuvieron que encerrarse ante la situación. Entre todos se contienen vía celular y se van pasando información de cómo están.

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Lo mismo pero en un kibutz a aproximadamente 3 kilómetros de la Franja de Gaza vivió Janet Cwaigenbsm. Las sirenas sonaron a esa hora. A las 17:00 de Israel atiende a El Observador. "Buen día para vos, acá es un terrible día", responde. Está encerrada en el búnker desde las 06:30 junto a su marido. También estaba entredormida cuando llegaron las alarmas. Y en el caso de ella, el miedo es mayor, porque terroristas ingresaron por su kibutz llamado Nir Yitzhak. "Estuvieron afuera, escuchamos tiros, andaba uno con una moto", relata a El Observador.

"Es como que estés en un barrio privado y alguien armado salte las vallas y entre a los tiros", graficó. En el búnker cerró la cortina de hierro y ahí mira la televisión, se contacta con los otros habitantes del kibutz y recibe información de grupos de emergencia. "Algunos del kibutz están heridos", contó. Al igual que Pezzino, ella estaba acostumbrada a las alarmas pero no a este tipo de ataques. "Hemos tenido alarmas varias veces en un día, tener que entrar y salir del cuarto de seguridad. Pero nunca esto. Estar ya casi 12 horas encerrada nunca me había pasado. Ya van como 12 alarmas que vengo escuchando", aseguró. 

Cwaigenbsm tiene a su hijo viviendo en otra casa del kibutz que también está encerrado. Y una hija viviendo en el centro del país que estuvo a "las corridas" para también encerrarse. 

Tanto Pezzino como Cwaigenbsm  esperan la orden del ejército israelí que les permita salir de los búnker. Algo que también comparten los demás habitantes que siguen encerrados esperando una respuesta y que los ataques cesen. 

Temas:

Israel y Palestina Conflicto Israel-Hamás

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