Desde la llegada de la pandemia, el mundo laboral se vio afectado por el trabajo remoto. Al comienzo, en la mayoría de las empresas locales era algo poco explorado y muchos argumentaban que el modelo resistiría solo algunos meses.
Sin embargo, a pesar de que el coronavirus en Uruguay no llegó a su fin, muchas organizaciones ya decidieron que aplicarán un régimen de trabajo híbrido, donde los empleados se turnarán para ir a las oficinas.
Este tipo de decisiones provoca cambios dentro del mercado inmobiliario. Por un lado, hay compañías que buscan una reducción de metros cuadrados, sobre el entendido de que ya no estará toda la plantilla en un mismo lugar. Como consecuencia se rescinden los contratos de alquiler, se rediseñan los espacios de trabajo o incluso hay corporaciones que han vendido sus edificios.
En el otro extremo hay quienes prefieren achicarse en materia de espacio, considerando imprescindible tener lugares comunes que sean abiertos. Esto es una de las consecuencias que deja la crisis sanitaria y provoca la necesidad de mitigar los contagios, por fuera de si los empleados están inmunizados o no.
A estas dos situaciones las une que, más allá de la decisión que se tome, las organizaciones se vienen moviendo hacia zonas residenciales. Es una tendencia que se venía dando en épocas pre pandémicas, pero se reafirmó ante la llegada del trabajo remoto.
“La demanda de oficinas está siendo creciente de nuevo”, aseguró Guillermo Wajner, el gerente comercial de Kosak Inversiones Inmobiliarias. Este ascenso en operaciones que presenta el segmento, indica una cierta recuperación o, por lo menos, más certezas.
Wajner comentó que muchos de los clientes que pensaban ocupar “más metros cuadrados” durante el 2021, prefirieron esperar para saber qué pasaría con la situación sanitaria en Uruguay. En el camino, cambiaron los planes, dado que se dieron cuenta de que el teletrabajo sería parte de la solución.
Es de esperar que con el correr de los meses, la salida de la pandemia se afiance de la mano de una vacunación exitosa. Sobre esa hipótesis, la demanda seguirá creciendo y el sector corporativo irá captando nuevos edificios dentro de Montevideo, pero ya con el teletrabajo como parte de la cultura.
“Esto es un poco efecto reflejo de lo que se vio en el sector comercial el año pasado: los que están buscando hacer alguna modificación, se dieron cuenta de que ahora es un buen momento”, explicó Wajner.
Para aquellas empresas que no tienen o no quieren cambiar de lugar físico, la mejor opción es rediseñar el lugar de trabajo. Las prioridades son mantener la distancia entre los empleados y seguir brindando la opción de trabajar presencial.
María Villamide, directora de Julio Villamide y Asociados, aseguró que muchos dentro del sector corporativo están llevando adelante reformas edilicias. En algunos casos era algo planeado, pero en líneas generales fue la pandemia quien trajo la necesidad de refaccionar los lugares.
Con respecto al corrimiento hacia zonas residenciales, Villamide comentó que era algo que comenzó a suceder en Europa. Sobre todo, motivado en la reducción de costos y movilidad de los empleados.
De cara al corto y mediano plazo se comenzará a ver la revalorización de algunas zonas que no tenían presencia corporativa, aseguró la experta.
El concepto de sede
La reducción de espacios, provoca que muchas veces el edificio central deje de existir como tal. Hace algunos años, esto era impensable, dado que daba valor a las compañías.
Este cambio se vio reflejado en los meses de pandemia, ya que muchos han decidido apostar por otros espacios. Los coworks son lugares elegidos para esta transformación, donde no necesariamente los empleados van la jornada completa, sino que los usan para alguna reunión o actividad específica.
“Se perdió un poco el concepto de `este es mi edificio central o estas son mis oficinas principales´. Hoy en día hay una apuesta por otro tipo de lugares, gracias al teletrabajo”, explicó el fundador de Espacio Cowork, Sergio Oberlander.
Esto se da motivado también porque en algunos sectores más afectados, se tuvo que ir hacia una reducción de costos. “Si miramos por rubro la realidad es diferente dependiendo de quién se trate. Pero es una tendencia clara”, confirmó por su parte Villamide.