19 de noviembre de 2014 19:09 hs

¿Cómo le gustaría ser recordado por las personas? No me refiero a que morirá mañana, pero, ¿qué le gustaría que dijera su obituario?”, pregunta el periodista David Frost. Frente a él, su entrevistado sonríe con complicidad y las cámaras se acercan a su rostro para su respuesta: “Nunca lo pensé. Desde el momento que las personas piensan en su obituario, se asustan y pierden su vitalidad. Mientras estamos acá, condenados a esta Tierra, deberíamos tratar que la vida sea lo más decente posible. Eso es, realmente, la base de mi ideología política. De eso se trata la política”. Las cámaras se alejan. El entrevistado, el luego asesinado primer ministro sueco Olof Palme, continúa sonriendo.

Palme fue un popular político del partido socialdemócrata de Suecia y fue asesinado en 1986 mientras caminaba con su esposa por el centro de Estocolmo tras salir del cine. No contaba con guardaespaldas y recibió un disparo en la espalda que le provocó la muerte. Su asesinato ha suscitado varias teorías conspirativas que persisten actualmente y su fallecimiento impactó irremediablemente en la población sueca y en la comunidad política internacional.

La historia de vida de Olof podrá verse hoy en la proyección del documental Palme que una de sus directoras, Kristina Lindström, presentará en el marco de la apertura del Festival de Cine Sueco que Cinemateca realizará hasta el miércoles 26 de noviembre.

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Si bien el documental inicia con el encuentro entre Frost y Palme y enseguida relata su asesinato, la película se centra mayoritariamente en su vida y carrera política, una decisión que Lindström y su codirectora Maud Nycander tomaron desde el principio del proyecto: “Se ha hablado mucho sobre su asesinato y quién lo hizo, pero eso opacó lo que era su persona. Decidimos empezar con lo que pasó, para luego mostrar su vida”, explicó la directora y cineasta a El Observador.

El documental muestra el ascenso político de Olof de la mano de su mentor y predecesor en el cargo, Tage Erlander, pero también narra su infancia y educación como joven adulto en Estados Unidos, donde formó sus ideales que luego lo convertirían en un “reformista revolucionario“ en la historia política sueca. Su vida, así como su asesinato, marcan un fuerte paralelismo con la figura de John F. Kennedy. Ambos eran considerados líderes jóvenes y carismáticos provenientes de una familia acaudalada pero con ideales socialdemócratas y pacifistas.

La realizadora describió el impacto que tuvo el asesinato de Palme en la sociedad sueca como un “trauma”: “Fue un shock. Nos creíamos lo mejor del mundo. Cuando era joven estaba tan orgullosa de ser sueca, por todas las cualidades del país y sobretodo por sus políticos y su participación en los conflictos internacionales de la época. Luego fuimos traumatizados porque creíamos que algo así nunca pasaría. Te rompe el corazón”, expresó.

Lindström contó que al estrenarse en Suecia en 2012, Palme fue un éxito inesperado de taquilla al llevar a varias generaciones a las salas de cine. Personalmente, consideró que el mayor logro del documental fue generar conversaciones sobre el pasado de Suecia, el rol de sus políticos entonces y su papel en el presente.

Como periodista, comentó que era muy importante contar una historia de manera neutral y “explicar la complejidad de su persona”, tarea que aseguró fue concretada. “Incluso los diarios de derecha la describieron como una historia balanceada. Logramos nuestro objetivo en ese sentido”, señaló.

Tras la proyección del filme, la directora brindará una charla moderada por la periodista y escritora Alicia Migdal en la que discutirán la figura de Palme y luego responderán preguntas del público.

La programación del Festival de Cine Sueco se encuentra disponible en el sitio web de Cinemateca. Al incluir varios largometrajes de nuevos autores de este cine escandinavo, se trata de una buena oportunidad para ir más allá de Bergman.

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