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Otro sospechoso del caso Mateo Urtiaga dejado en libertad por falta de pruebas genera malestar policial

El ministro Eduardo Bonomi se encamina a plantear el caso al fiscal de Corte, Jorge Díaz

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06 de julio de 2018 a las 10:02

En la madrugada del sábado 16 de junio, Mateo Urtiaga regresaba de un cumpleaños cuando un hombre que andaba en una bicicleta lo interceptó en la esquina de Lucas Obes y Buschental, a pocos metros de la casa del presidente de la República, Tabaré Vázquez, y le disparó en el cuello. El asalto no se consumó, porque el delincuente no se llevó ninguna pertenencia de la víctima que falleció.

"Hay elementos que confirman que el móvil fue la rapiña. De hecho, quizás por algún movimiento del joven la persona pudo haberse asustado, y luego que disparó prefirió huir", dijo en su momento a El Observador Juan Gómez, fiscal de Homicidios.

En plena feria judicial la Policía detuvo al sospechoso y tuvo que llevarlo ante la fiscal Diana Salvo que estaba de turno ese fin de semana y lo dejó en libertad, según ella por falta de pruebas.

Este jueves se constataba un extendido malestar en los policías que indagan el homicidio, sensación que, según fuentes oficiales, llegó hasta el propio ministro del Interior, Eduardo Bonomi, quien evaluaba plantear el caso al fiscal de Corte, Jorge Díaz. Se trata además del segundo caso en semanas. El 7 de junio uno de los presuntos homicidas de Gustavo Darío Barón, por la rapiña en San Luis, cometió otro homicidio en Ciudad de la Costa. En ese caso la Fiscalía lo acusó en mayo pero el juez consideró que las pruebas no eran suficientes y lo liberó.

Los policías que investigan el caso entregaron un escrito a su jefe más inmediato que lo entregó al director nacional de Policía, Mario Layera, quien a su vez la hizo llegar al ministro Bonomi.

Las pruebas y la bicicleta

En el caso Urtiaga, cuando se consumó el asesinato, las cámaras de vigilancia de la zona no permitían un reconocimiento del homicida, pero el fiscal recogió testimonios de varios testigos que minutos antes y después de la rapiña lo vieron circular por el lugar -la bicicleta era clave en estas identificaciones- y otros a quienes el sospechoso directamente les dijo que había matado a una persona.

La investigación estaba por parir un fallo de Gómez cuando el 1 de julio comenzó la feria judicial.


En plena feria judicial la Policía detuvo al sospechoso y tuvo que llevarlo ante la fiscal Diana Salvo que estaba de turno ese fin de semana.

El fiscal Gómez confirmó a El Observador la sucesión de hechos, y se lamentó de que la Policía no esperara que él regresara de la feria el 16 de julio para realizar la detención.

Gómez dijo que las fiscales de Flagrancia que intervinieron se basaron en las imágenes de las cámaras de vigilancia que no arrojan resultados, mientras que él lo hizo sobre los testigos que identificaron con detalles la bicicleta, circulando antes y después del homicidio por la zona.

Pero hay más: dos personas vinculadas al mundo del delito declararon que el sospechoso les entregó el arma para que se deshicieran de ella. Según el testimonio, la tiró en un contenedor. El arma aún no apareció.

Además, la Policía se quejó de que se le devolviera la bicicleta al dueño, un hombre que se la había prestado al ahora sospechoso. De todos modos, otro investigador aseguró que se le sacaron muchas fotos.

Para Gómez los testimonios que él había recabado eran suficientes para pedir la formalización del caso.
Gómez dejó caer un temor sobre algo que ya ha ocurrido en otros casos: "Esperemos que en este lapso (hasta que él regrese) no pase nada". ¿Qué el sospechoso cometa otro delito? "Y sí, por ejemplo, sería tremendo", respondió el fiscal.

Sin embargo, Salvo aseguró que las pruebas de los testigos resultaban insuficientes. Contó que interrogó a cinco testigos pero ninguno había presenciado el hecho. Uno de ellos, interrogado días atrás por Gómez declaró que "alguien" le había contado que este detenido era el autor. Otro, le dijo a Salvo que le había prestado la bicicleta al indagado, algo que hace con regularidad.

También interrogó al que admitió haber tirado el arma usada en ese crimen en un contenedor, a pedido del presunto homicida, que le dijo: "Me mandé una macana". Pero el problema es que la policía aún no pudo hallar el revólver, explicó la fiscal.

Sobre la filmación, Salvo coincidió con Gómez en que era poco clara. Según indicó, muestra, a duras penas, a un hombre encapuchado junto a una bicicleta que dispara a un joven –a Urtiaga– que cae de inmediato en la esquina de Lucas Obes y Buschental.

"Era todo un entramado que no llegaba a dar con el clavo del asunto para formalizar", dijo la fiscal.

La paradoja que enfrentaba Salvo se resume en el principio jurídico que establece que nadie puede ser juzgado dos veces por los mismos hechos (principio non bis in idem). Si la Justicia desestimaba la acusación de la fiscal y lo exoneraba de culpabilidad, el individuo no podría ser juzgado nuevamente por este homicidio.

Ante ese panorama, Salvo entendió que lo mejor era renunciar a la solicitud de una audiencia, y esperar a que hubiera más pruebas que le garantizaran que el juez aceptaría la apertura de un proceso penal

"Yo lo iba a liberar esa misma noche cuando vi que las pruebas no daban, pero la policía estaba desesperada, entonces pedí una prórroga (de la detención) por si ellos conseguían más elementos", dijo la fiscal. Eso finalmente no ocurrió, y la fiscal del siguiente turno, Adriana Costa, lo liberó en calidad de emplazado con medidas cautelares como la fijación de un domicilio y la prohibición de ausentarse, lo que implica que puede ser detenido si incumple esas medidas.

"Yo estaba convencida que era él, pero objetivamente, que es lo que se controla, no tenía cómo probarlo. Estuve todo el domingo trabajando con la policía, que trabajó muy bien", concluyó Salvo. En tanto Costa, prefirió no hacer declaraciones sobre el caso y dijo que prefiere que quien hable sea Gómez, que es el fiscal titular de la causa.

"Con el viejo Código esto no pasaba"

La fiscal Salvo aprovechó la explicación de los detalles del caso para despacharse contra el nuevo Código del Proceso Penal (CPP). Si estuviera vigente el proceso penal que caducó el 1° de noviembre, la liberación del sospechoso de haber asesinado a Urtiaga "no hubiera ocurrido" y ya se hubiera iniciado un juicio en su contra, aseguró..

"Las pruebas que se pedían antes eran menos, y ahora hay que tener prácticamente la totalidad" de los elementos probatorios para enjuiciar a las personas, dijo. Es que el nuevo Código del Proceso Penal –agregó– es "mucho más riguroso" en el control y detención de los detenidos.

"Esto lo digo sin miedo: el nuevo CPP no es garantista para la sociedad y las víctimas, sino para el imputado. Está bien que sea así, pero no que se pasen de la raya, porque a veces uno ve que puede faltar algún detalle que puede completarse después, pero eso te lo toman en contra y la persona peligrosa queda libre", sentenció.

Producción: Joaquín Silva


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