24 de noviembre de 2020 5:01 hs

El Ministerio de Ambiente (MA) tiene bajo la manga dos cartas cuya aplicación evalúa de cara al verano y las floraciones de cianobacterias: la ozonización del agua y la tecnología de ultrasonido para diluirlas, según dijo a El Observador el subsecretario de esa cartera, Gerardo Amarilla. 

A fines de octubre el ministro Adrián Peña adelantó que el segundo mecanismo sería ejercido a través de OSE en ocho puntos del país. "Hay alguna otra más cara, y vamos a empezar con esta", declaró a la prensa el jerarca y consignó Subrayado. Su aplicación se haría mediante monitoreo satelital de las floraciones. 

Detrás de esta definición política está dado "el ok" técnico de un grupo de trabajo de ocho profesionales integrado por la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama), el Centro Universitario Regional del Este (Cure) y OSE. Su referente, el ingeniero civil Luis Reolón, contó a El Observador que ambos mecanismos estudiados -ozonización y ultrasonido- consisten en tecnologías "mucho más eficaces en cuerpos de agua quieta", y no así en cursos acaudalados. 

El técnico expuso que no son metodologías para "eliminar" a las cianobacterias de las costas, aunque sí permiten "atacar la fuente", que en general radica en la parte interior de la cuenca del río de la Plata, aguas dulces y embalses. "No existe una tecnología macro para atacarlas", señaló el técnico. 

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La ozonización consiste, como lo indica el nombre, en inyectar ozono para eliminar a las algas verdeazules. El equipo -que asesora al gobierno desde hace dos años- dio el visto bueno para su aplicación en el verano pasado, aunque nunca llegó a emplearse. Reolón planteó que implica una "logística que hay que importar", basada en una suerte de embarcación que va dosificando el componente.

El ingeniero civil explicó que su utilización requiere una concentración de gramos de ozono suministrados por hora, cuyos parámetros están regulados por la EPA (Environmental Protection Agency), agencia estadounidense para la protección ambiental. "Tiene que eliminar las cianobacterias pero también tiene que tener sostenibilidad ambiental", sostuvo, alegando que hay que considerar el impacto biológico que pueda tener en el ecosistema. 

Camilo dos Santos

La EPA da cuenta en informes de que el ozono se produce cuando las moléculas de oxígeno (O2) se disocian mediante una fuente de energía que deriva en átomos de oxígeno que chocan con una molécula de oxígeno para formar un gas inestable. El mismo "es un agente germicida muy fuerte", lo que le permite, por ejemplo, destruir de forma directa la pared de la célula con la salida de sus componentes hacia afuera. 

"No es una cosa de fácil resolución, sino en el mundo ya estaría resuelto", advirtió Reolón sobre el alcance de la tecnología. 

El otro mecanismo -ya anunciado por el ministro Peña- consiste en la emisión de frecuencias de sonido para que resuenen en las vesículas de gas de los organismos, ocasionando que se hundan. Reolón ilustró al ultrasonido como una "onda energética que rompe la célula". El equipo asesor del gobierno aún no cuenta con una "información procesada" de este mecanismo.

El investigador y doctor en Ciencias Biológicas, Luis Aubriot, planteó sus reparos con el alcance de dichas tecnologías. Para el ultrasonido estima que pueden llegar a surtir un efecto sobre un volumen de un litro de agua, inclusive en una piscina, pero ya no en un embalse. "La gente a la larga va a pedir resultados por algo que no funciona a gran escala", avisó.

Según contó a El Observador, ya culminó un proyecto para el uso de cloruro férrico en las aguas, lo que permitiría precipitar el fósforo -cuya abundancia propicia las floraciones- hacia el fondo. Aubriot adelantó que podría empezar a aplicarse a partir de mediados del año que viene, y permitiría atacar la sustancia en sus distintas etapas, desde el suelo hasta los cursos de agua. Aubriot manifestó que hay experiencias exitosas en lagos en el largo plazo. 

No obstante, acotó que la aplicación debe ir acompañada del control de las entradas de fósforo a las aguas. El proyecto fue realizado con fondos de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) y con el trabajo conjunto de las facultades de Ciencias, Química, Agronomía y Economía. 

Alcance de las cianobacterias

El Servicio de la Evaluación del Control de la Calidad y el Control Ambiental (Secca) de la Intendencia de Montevideo estimó la semana pasada que de mantenerse las condiciones climáticas -menos lluvia de lo normal y temperaturas altas- las floraciones no afectarían a las playas capitalinas, aunque sí ve "altamente probable" que arriben a otras costas del país.

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La comuna señaló que los grandes episodios de floraciones han estado vinculadas con lluvias intensas que incrementaron los caudales de los ríos que aportan al Río de la Plata.

En este sentido se pronunció Reolón, quien expuso que ante el déficit hídrico el agua salada avanza más sobre la costa oeste del país, lo que hace más difícil que las floraciones afecten a Montevideo y a las playas más al este de la costa. "Mientras eso se mantenga, probablemente haya floraciones importantes en el oeste, como el río Uruguay y este del Paraná, con el frente de agua dulce embolsada en esa salida", dijo.

Sin embargo, bastaría con una lluvias intensas en un lapso acotado de tiempo para que el frente de agua dulce avance sobre la costa uruguaya. "A donde llegue, llegarán las floraciones", remató. 
 

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