El Senado de Argentina convirtió en ley una amplia reforma que obliga a los partidos políticos a celebrar elecciones internas abiertas a todos los ciudadanos, entre otros puntos de un proyecto impulsado por el Gobierno de Cristina Fernández.
La reforma, a la que sólo le falta ser promulgada para entrar en vigor, fue aprobada con el voto a favor de 42 senadores del oficialista Frente para la Victoria y aliados, frente a 24 en contra de la oposición. Para lograr mayores consensos, el oficialista Frente para la Victoria aceptó varios cambios al proyecto propuesto por el Ejecutivo, entre ellos, flexibilizar los requisitos que deben cumplir las fuerzas políticas para ser reconocidas como tales.
Sin embargo, algunos sectores de la oposición rechazaron la iniciativa al considerar que no representa "una verdadera reforma política". Además, criticaron que el proyecto "es un traje a medida" para que el ex presidente Néstor Kirchner (2003-2007), esposo de la mandataria Cristina Fernández, pueda "retener el poder" en los comicios generales de 2011.
Fuentes partidarias aseguraron que, semanas atrás, el oficialismo acordó con la oposición que el proyecto se votaría el año próximo, pero finalmente los senadores alineados con el Gobierno decidieron aprobarla antes del recambio parlamentario del próximo 10 de diciembre, con el que la fuerzas contrarias al Ejecutivo ganarán espacio en el Congreso.
El titular de la comisión de Asuntos Constitucionales del Senado, el oficialista Nicolás Fernández, aseguró que la reforma política dará una "fuerte solidez a los partidos políticos" y cuestionó a sectores "oscuros" de la sociedad que "trabajaron mucho tiempo para tener una representación partidaria débil".
"La gente va a poder votar con transparencia. Esta ley es un paso adelante en la democratización y financiación de los partidos", afirmó a su vez el jefe de la bancada del Frente para la Victoria, Miguel Pichetto. El proyecto, que ya fue aprobado por la Cámara de Diputados el pasado 18 de noviembre, establece la realización de elecciones internas abiertas a todos los ciudadanos en condiciones de votar (mayores de 18 años) en forma simultánea y obligatoria para todos los partidos políticos que postulen candidatos a cargos nacionales de elección popular.
De acuerdo con la reforma, cada ciudadano podrá "emitir un voto para una sola agrupación política" y se eliminarán las papeletas electorales que incluían los mismos candidatos bajo diferentes agrupaciones, motivo de ásperas polémicas en los dos últimos comicios. Entre otros cambios consensuados, también se han flexibilizado, respecto a la propuesta inicial, los requisitos que deben cumplir los partidos políticos para mantener su personalidad jurídica.
En este sentido, la iniciativa dispone que sólo podrán participar en elecciones generales las agrupaciones políticas que hayan reunido el 1,5 por ciento de los votos válidamente emitidos en comicios anteriores, la mitad del límite fijado en el texto original. También se acordó que perderán su personalidad jurídica aquellas fuerzas políticas que no alcancen el 2 por ciento del padrón electoral del distrito al que correspondan, en tanto que el porcentaje de afiliados para ser aceptado como partido nacional y competir por la Presidencia será de 4 por cada mil habitantes.
La iniciativa establece, además, que las internas de los partidos se lleven a cabo el segundo domingo del mes de agosto del año en que se realice la elección general. Otro de los cambios está vinculado a los fondos que aporta a las campañas políticas el Estado, que distribuirá el 50 por ciento del monto asignado por el Presupuesto en forma igual a las listas y el otro 50 entre los 24 distritos del país, en proporción al total de electores.
A falta de 15 días para los comicios, regirá la prohibición de que las autoridades nacionales, provinciales o municipales inauguren obras públicas, anuncien planes de alcance colectivo u otros actos de gobierno que pudieran apuntar a captar votos en favor de cualquier candidato.
Asimismo, no se podrá difundir resultados de encuestas electorales en los ocho días anteriores a los comicios.
(EFE)