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Perú ante el peligro: el congreso contra el pueblo

Desde el Parlamento se fraguó la caída del presidente Martin Vizcarra que generó una semana de protestas. La pregunta es: ¿podrá gobernar Sagasti?

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23 de noviembre de 2020 a las 05:00

Medio siglo después, Zavalita, el alter ego de Mario Vargas LLosa en su novela Conversación en la Catedral, seguiría preguntándose "¿en qué momento se había jodido el Perú?" tras esta semana, del lunes 9 al  lunes 16 de noviembre, tan trepidante como insólita, en la que esta nación sudamericana tuvo tres presidentes. El Perú jodido, rumiaba Zavalita.

El Perú de los presidentes a los que aguarda uno, o varios, juicios. Fujimori, Toledo, García, Humala, Kuczynsky,  uno tras otro a los tribunales, a responder por cuentas pendientes, cazados todos por la corrupción. Alan García, esa personalidad desmedida que fue dos veces presidente de Perú, se pegó un tiro antes de terminar en la cárcel.

Incluso Martín Vizcarra, interpelado en los juzgados por averiguaciones sobre su desempeño como presidente regional de Moquegua (entre 2011 y 2014) antes de ser el Jefe del Estado Y, por supueso, Manuel Merino, que en ese brevísimo tránsito de ciento y pico de horas por el palacio de gobierno, la Casa de Pizarro, hizo méritos suficientes para que la Fiscalía le abriera una investigación por su responsabilidad en la represión de las protestas contra su inaudito mandato.

También, sin embargo, el Perú de un hombre como Francisco Sagasti, el nuevo mandatario de figura quijotesca, como lo han advertido los servicios de información, de palabra amable, que sin alzar la voz pide perdón por las vidas de los dos jóvenes que murieron en las jornadas de protesta contra el gobierno de Merino, y lo hace incluyéndose en ese cuestionado Congreso del que formaba parte pero del que, sutil y nítidamente, se diferencia.: basta oir el discurso de Merino y el de  Sagasti al asumir la presidencia el lunes de esta semana.

- Empecemos reconociendo que, con muy honrosas excepciones, durante los últimos años nuestra clase política, es decir, muchos de los que estamos aquí, no hemos estado a la altura de los grandes desafíos que hemos y estamos enfrentando. No hemos sabido escuchar y responder a las legítimas aspiraciones de la gran mayoría de peruanos de reconocimiento y diginidad, dijo el nuevo mandatario interino.

Sagasti, investigador y  escritor de 76 años con un pie en Perú y otro en Costa Rica, de donde procede su esposa, decidió hace apenas cuatro años embarcarse en la "quijotesca" tarea de crear un partido desde abajo, el partido Morado, cuya bancada se opuso a la defenestración de Vizcarra, el hecho que disparó esa semana de inestabilidad, protestas, muerte y desaparecidos.

- Hoy nos toca a los políticos ser parte de la solución de los problemas que en gran medida -y no pudo resistirse a que se le fuera una risa socarrona- hemos creado nosotros mismos.

Vizcarra era el objetivo

Cincuenta días atrás, el presidente Martín Vizcarra, que sustiuyó a su vez a Pedro Pablo Kuczynski en marzo de 2018 en su calidad de vicepresidente y ante la renuncia del mandatario acusado de lavado de activos, logró superar el primer pedido de vacancia del Congreso. Pero a la segunda, fue la vencida.

La filtración de investigaciones que señalaban indicios de corrupción de Vizcarra durante su paso por el gobierno regional de Moquegua gestó una insospechada alianza de fuerzas parlamentarias que de manera "express" resolvieron la destitución del mandatario por "incapacidad moral", aunque nada se haya comprobado. Durante el breve debate trascendió que 68 de los 130 parlamentarios estaban sospechados de manejos poco claros y sobre los que cursan investigaciones judiciales.

Carlos Alberto Adrianzén, sociólogo por la Pontificia Universidad Católica del Perú, indica en un artículo para la revista Nueva Sociedad que "la variopinta coalición de intereses" que sacó a Vicarra replica el funcionamiento de la política electoral peruana.

Adrianzén recuerda que hace varios años se manoseó el término "coalición de independientes" para ilustrar el funcionamiento partidista en Perú, con políticos, dice, que coinciden puntualmente en un proyecto "para abandonar el barco una vez que este deja de ser un vehículo idóneo". 

-No hay ideologías, programas o proyectos de largo plazo. No hay una elite política sino elencos que se alternan el poder sin consolidarse en el tiempo, caracteriza Adrianzén.

Y los describe aún más: congresistas que representan a empresarios de universidades cerradas por ausencia de calidad. Congresistas que quieren realizar la explotación de recursos naturales en áreas prohibidas. Congresistas que quieren continuar su carrera política en contra del ordenamiento jurídico. Congresistas que quieren escapar de múltiples procesos judiciales.

A meses del proceso electoral pautado para abril de 2021, esas fuerzas fragmentadas se habrían unido para desplazar a Vizcarra. Pero fue un cálculo político errado. La gestión del exmandatario contaba con el respaldo popular que le flaqueaba al órgano legislativo. Vizcarra sin embargo carecía de bancada propia en el parlamento y se desgastó en la pelea constante con los congresistas.

Raúl Ferro, director del Consejo Consultivo de Cadal (Derechos Humanos y Solidaridad Democrática Internacional), analista de economía y negocios, se hace la pregunta del personaje de Vargas Llosa, Zavalita, de otra manera: ¿Tiene cura la política peruana'

Lo que Ferro mira detrás de la vacancia aprobada contra Vizcarra no es la lucha contra la corrupción sino "la protección de intereses particulares". El argumento de la corrupción usado solo como arma política contra el adversario. 

Y concide con Adrianzén en que los móviles de la fracasada jugada política -aunque de manera parcial, porque Vizcara está fuera de juego- está la cancelación de las licencias de más de 40 universidades y también "el interés por influir en el presupuesto del 2021 para apoyar algunas carreras políticas de cara a las elecciones del próximo año".

¿Cuáles serán los próximos episodios de esta crisis política peruana? Sagasti tiene la tarea de conducir la presidencia hasta julio de 2021, asegurar la realización de elecciones en abril y atender el urgente tema sanitario de alto impacto en Perú en vidas y en parálisis económica ¿Podrá canalizar el apoyo de la protesta juvenil que "derrocó" a Merino? ¿Podrá terminar su mandato de ocho meses y frenar las ambiciones de sus excolegas parlamentarios".

El politólogo José Alejandro Godoy apunta que Sagasti "esta advertido" porque las fuerzas que sacaron a Vizcarra están golpeadas pero no derrotadas.

- Querrán buscar debajo de las piedras cualquier cuestión que suene a sospecha. No van a dudar en buscar algún expediente de algún personaje del nuevo gobierno para repartirlo en sobre de manila, a fin que sea colocado con resaltador. Jugarán sucio en el próximo proceso electoral. Porque no querían quedarse solo ocho meses, sino hacer un trabajo de largo tiempo. Una larga noche para el país, escribe.

Ferro observa que el tema de fondo es cómo detener el deterioro institucional del país.

"Hay un riesgo cada vez mayor de que un líder populista termine capitalizando la disfuncionalidad actual, arrebatando el poder y destruyendo la democracia", deja Ferro como posible y temible advertencia. Y Perú ya tiene experiencia reciente de lo que eso significa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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