20 de enero 2022 - 10:12hs

Kathrin Hille, Eri Sugiura, Leo Lewis y Primrose Riordan

 

La batalla de China para contener la variante ómicron del coronavirus corre el riesgo de congestionar las ya tensas cadenas de suministro mundiales, según han advertido gestores de manufactura y analistas, amenazando la producción de bienes que van desde teléfonos inteligentes hasta muebles.

El gobierno chino está decidido a evitar cualquier transmisión a gran escala de covid-19, especialmente mientras se prepara para acoger los Juegos Olímpicos de Invierno el próximo mes, y se ha apresurado a imponer restricciones para mantener su objetivo de "cero covid".

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El confinamiento de la ciudad central de Xi'an va a entrar en su tercera semana, obligando a unos 13 millones de personas a permanecer en sus hogares. Se han impuesto medidas que incluyen la realización de pruebas obligatorias en Tianjin, una ciudad portuaria de 14 millones de habitantes situada a unos 100 km de Beijing; en varias ciudades de la provincia de Henan, donde se encuentra la mayor fábrica de iPhone del mundo, operada por la taiwanesa Foxconn; y en zonas de Zhongshan y Zhuhai, centros manufactureros cercanos a Hong Kong.

Las restricciones son una prueba para las compañías multinacionales y para saber si están mejor equipadas para hacerles frente a las disrupciones de su capacidad de manufactura que durante las primeras olas de la pandemia.

"Con covid, las vacaciones del año nuevo lunar y los Juegos Olímpicos, podríamos estar ante una tormenta perfecta", dijo Ambrose Conroy, director ejecutivo de Seraph, una consultora de la cadena de suministro con sede en EEUU. "Las compañías están ahora un poco mejor preparadas para los confinamientos a corto plazo, pero un confinamiento más extenso durante unas semanas causaría serios estragos".

Un ejecutivo de un fabricante taiwanés en Shenzhen dijo que un confinamiento en el centro manufacturero del sur de China sería "peor que en 2020".

Después de que el virus se extendió de Wuhan a toda China durante las vacaciones del año nuevo lunar de hace dos años, el gobierno bloqueó el transporte en amplias zonas del país. Las restricciones les impidieron a cientos de millones de trabajadores inmigrantes que habían viajado durante el periodo vacacional regresar a sus puestos de trabajo. Se ordenó el cierre de las fábricas durante varias semanas.

"Esta vez me preocupa más porque las cadenas de suministro en todo el mundo ya están muy apretadas: ya hay grandes retrasos en el transporte y el problema de la escasez de componentes sigue ahí", dijo Didier Chenneveau, socio experto de la consultora McKinsey.

Las más recientes restricciones ya les han dado a las multinacionales una idea de lo que está en riesgo. Los fabricantes de automóviles Volkswagen y Toyota cerraron sus plantas de Tianjin la semana pasada. En Xi'an, el fabricante de chips Samsung ha tenido problemas para que su personal trabaje debido al confinamiento.

Toyota, que el año pasado sufrió una enorme disrupción de la cadena de suministro en el sudeste asiático, dijo que era "improbable que el cierre de su planta de la empresa conjunta de Tianjin tuviera un impacto global en nuestro suministro, ya que la localización ha progresado considerablemente".

Pero las infecciones pueden extenderse más. Beijing reportó el sábado su primer caso de transmisión local de ómicron, pocas semanas antes de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno en la capital.

Las autoridades dijeron que la persona infectada no había salido de Beijing en dos semanas ni había tenido contacto con otros casos confirmados. El complejo residencial de la persona fue confinado y 2,430 personas han sido sometidas a pruebas en relación con el caso, según los medios de comunicación estatales chinos.

También se confirmó que un caso en Shanghái notificado el jueves había sido ómicron, dijo un funcionario de la Comisión Nacional de Salud en una conferencia de prensa el sábado.

Algunos gerentes de empresas creían que el hecho de que Beijing se enfocara en prevenir cualquier riesgo para los Juegos de Invierno protegería a los lugares cercanos a la capital de sufrir una crisis total de ómicron.

"La atención de las autoridades en lugares como Tianjin también significa que harán todo lo posible para ayudarnos a abordar esto", dijo el ejecutivo taiwanés.

Ningbo, sede del tercer puerto de contenedores del mundo, ha reportado infecciones y ha prohibido la entrada de camiones, lo cual ha agravado la congestión del transporte marítimo.

En Samsung Electro-Mechanics, un fabricante de componentes que tiene una fábrica en Tianjin, el gobierno local les ha dicho a los trabajadores que no salgan de la ciudad durante las vacaciones de año nuevo para evitar riesgos de infección.

"Éstas son medidas de prevención que tienen sentido. Aquí abajo estamos menos preparados", dijo el ejecutivo taiwanés, cuya compañía enfrenta presiones para permitirles a los trabajadores volver a casa para las vacaciones porque ya han tenido que perder el viaje anual dos veces.

Los analistas afirman que, si las infecciones se extienden, los fabricantes se verán tan afectados como hace dos años, ya que muy pocas compañías han trasladado grandes partes de sus cadenas de suministro fuera de China.

AFP Fábrica en China

Un estudio de McKinsey reveló que sólo el 60 por ciento de los encuestados habían aumentado el inventario crítico y sólo la mitad había aumentado las fuentes dobles de abastecimiento.

Mitsubishi Electric está construyendo una plataforma para compartir la información de bases de datos con los proveedores sobre las piezas que escasean, pero no estará terminada hasta 2025.

Los cierres inducidos por el virus en las economías de otros lugares en realidad aumentaron la dependencia de muchas industrias en China, al menos a corto plazo.

Un ejemplo típico es la producción de condensadores cerámicos multicapa (MLCC, por sus siglas en inglés), componentes para almacenar energía que se utilizan en cualquier producto que tenga circuitos eléctricos. Casi la mitad de la capacidad mundial de producción de MLCC se encuentra en China, según la compañía de investigación Trendforce.

El fabricante japonés de MLCC Murata está construyendo una planta en Tailandia para reducir la sobreconcentración en China. Pero la compañía también ha empezado a fabricar algunos productos en su fábrica de la ciudad oriental china de Wuxi, después de que la pandemia obligó a cerrar una planta japonesa que los fabricaba exclusivamente.

"Todo el mundo está intentando construir segundos proveedores en China. Esto incluye la búsqueda de fuentes alternativas para la compra de componentes, así como la identificación de ubicaciones entre sus propias fábricas que puedan actuar como respaldo", dijo un consultor que trabaja con compañías electrónicas.

Pero ninguno de estos arreglos ha llegado lo suficientemente lejos. "Se necesitan de tres a cinco años para desarrollar e implementar la diversificación geográfica", dijo Forrest Chen, analista de MLCC de Trendforce.

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