11 de abril 2014 - 19:01hs

En una brevísima respuesta, el propietario de un campo que dice estar exhausto por los impuestos que le aplica el gobierno del Frente Amplio le hizo ver al catedrático de derecho tributario Alberto Varela algo que al profesional, y aparentemente a buena parte de los políticos, no les ha llamado la atención.

“¡Y, además, ahora aprontáte porque Tabaré (Vázquez) te va a hacer pagar el Impuesto de Primaria como a cualquier hijo de vecino!”, bromeó Varela ante la preocupación de su amigo.
“¿Te parece que salga el Impuesto de Primaria? Porque me parece que el Frente Amplio va a ganar, pero sin mayoría…”, fue la respuesta que recibió el especialista.
Dice Varela que esa breve conversación le demostró que la billetera suele ser un gran estimulante para el cerebro e impulsa a un simple contribuyente a saber más que cualquier estudioso en materia impositiva.

Lo que Varela pudo ver mejor tras la conversación con su amigo es que si el partido que gana las próximas elecciones no tiene mayoría parlamentaria va a necesitar los votos de la oposición para crear nuevos impuestos.
Y esto lo establece claramente el artículo 87 de la Constitución que dice que “para sancionar impuestos se necesitará el voto conforme de la mayoría absoluta del total de componentes de cada Cámara”.

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Por otra parte, ante el hipotético triunfo del Frente Amplio, si la oposición impide la mayoría parlamentaria podría aprobar leyes que deroguen impuestos vigentes.
Pero esto corre para el caso de que los opositores primero y los constitucionalistas después se pongan de acuerdo.

Porque el artículo 133 de la Constitución establece que “requerirá la iniciativa del Poder Ejecutivo todo proyecto de ley que determine exoneraciones tributarias o que fije salarios mínimos o precios de adquisición a los productos o bienes de la actividad pública o privada”.
Una parte de los constitucionalistas entiende que, claramente, para derogar impuestos o bajarlos se necesita iniciativa del Poder Ejecutivo. Pero otra parte de los expertos sostiene que el Parlamento puede impulsar esa actitud por su sola voluntad ya que le da otro alcance a la palabra “exoneración”.

En todo caso, se supone que si Tabaré Vázquez es el próximo presidente no tendrá ningún reparo en vetarle leyes a la oposición ya que nada lo detuvo para aplicar ese instrumento cuando, por ejemplo, le puso freno a la ley de despenalización del aborto que habían elaborado sus propios compañeros.
Pero lo cierto es que, si Vázquez gana, pero se achica la bancada parlamentaria del Frente, el oncólogo tendrá algunos problemas cuando quiera imponer, en el sentido más económico de la palabra.

Tributos
En su capítulo tributario, el programa del Frente Amplio arranca advirtiendo que si existe una intención primaria de la izquierda esa no es la de bajar la carga tributaria sino la de repartirla para que pague más quien más tiene. “No queremos menos impuestos, sino mejores y más justos. La política tributaria debe continuar y profundizar la promoción de una mayor equidad en la estructura impositiva y de aportes a la seguridad social. (...) El objetivo, como en estos dos períodos de gobierno, es que contribuya más quién tenga más”, dice la propuesta de gobierno del Frente Amplio.

Además, Vázquez ya anunció que apenas gane modificará el IRPF para eliminar la doble tributación que realizan los trabajadores cuando cobran su aguinaldo y el salario vacacional.
Pero ese y otros objetivos corren el riesgo de ser licuados si en octubre la coalición de izquierda no obtiene los votos necesarios para poder gobernar sin consultar nada a los opositores.

Además de esos obstáculos vinculados esterictamente con aspectos impositivos, sin mayoría parlamentaria el próximo gobierno deberá negociar con la oposición todo el Presupuesto Quinquenal volviendo a una práctica que quedó arrumbada a partir de que la izquierda se hizo con el gobierno y con 50 de los 99 diputados y 17 de los 31 senadores.
La aprobación del Presupuesto, sobre todo en el primer gobierno del colorado Julio Sanguinetti y del nacionalista Luis Alberto Lacalle, fue el escenario de encendidos debates legislativos.

Incluso, en la primera legislatura tras la restauración democrática, un legislador del oficialismo colorado ordenó detener el reloj de sala para que pudiera haber acuerdo antes de que venciera el plazo estipulado.
Y aquellas batallas parlamentarias se daban mayormente entre blancos y colorados, supuestos integrantes de una misma familia ideológica, ya que los oficialistas de turno no precisaban de los votos de la izquierda para gobernar.
A diferencia del Frente Amplio, los partidos tradicionales nunca tuvieron mayoría parlamentaria sólida por sí solos. Hasta que en 2004 la izquierda alcanzó esa cota y la repitió en 2009.

Como simbolo de ese triunfo parlamentario, en la sesión inaugural de la actual legislatura el diputado del Nuevo Espacio Horacio Yanes entró a sala con una camiseta celeste de la selección uruguaya de fútbol que tenía en su espalda el número 50.
Pero las cosas corren el albur de cambiar para mal del actual oficialismo. El politólogo Adolfo Garcé, dijo a El Observador que si el Frente gana pero pierde la mayoría parlamentaria “la llave del Presupuesto pasará al control de la oposición”.

“Hoy el Frente Amplio tiene tendencia al gasto público excesivo por la presión del ala más izquierdista y por los sindicatos. La función de controlar esos excesos la viene llevando adelante el astorismo pero, si el FA pierde la mayoría, ese control cambiará de manos”, señaló. Garcé agregó que en esa situación, la izquierda deberá tener paciencia para la negociación con blancos, colorados e independientes, y la cantidad del dinero que entre y salga de caja estará signado por el resultado de ese diálogo político.
Vázquez ya ha advertido sobre los riesgos de perder la mayoría parlamentaria por un puñado de votos. “Si ahora que tenemos mayoría parlamentaria es difícil instrumentar muchas cosas, piensen por un minuto, si no lográramos la mayoría, lo que será ir a acordar con los partidos tradicionales”, dijo el líder izquierdista.

Casi todos los politólogos coinciden en que no habrá mayoría legislativa para quien gane en los próximos comicios nacionales (ver apunte).
En definitiva, el Frente Amplio quiere hacer pagar más a los que tienen más y lo quiere seguir haciendo a su manera. Hay que ver si en octubre próximo los votantes lo habilitan, y si luego el Parlamento lo deja l

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