Fernando Pereira en conferencia en la Huella de Seregni. Foto de Archivo

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Por fin, oposición responsable

Oponer con responsabilidad, fundamentos y argumentos sólidos, es siempre una fortaleza enorme de un sistema democrático
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05 de noviembre de 2023 a las 05:00

En lo que por ahora es la crisis más compleja que debe enfrentar este gobierno, porque viene de su vientre e involucra en dichos y desdichos a -por lo menos- un ministro, dos subsecretarios, un asesor presidencial y otros jerarcas, la supuestamente castigada institucionalidad (palabra que de tan repetida se empieza a estereotipar) es inesperadamente reforzada por la oposición. 

Digo inesperadamente porque la oposición que ha hecho el Frente Amplio en este período de gobierno ha sido, al menos, errática. Oponer con responsabilidad, fundamentos y argumentos sólidos, es siempre una fortaleza enorme de un sistema democrático. En Uruguay no siempre se ha hecho oposición responsable y esto va para opositores de todos los colores y partidos. 

La oposición responsable se parece mucho más a la actitud que ahora adoptó el Frente Amplio ante los nuevos alcances del “caso Marset”, y muchos menos a los llamados a cerrar todo durante la pandemia o a sugerir que el agua podría ser cancerígena, por mencionar algunos exabruptos de este período. Es preferible mil veces que la oposición pegue fuerte cuando debe hacerlo, y no que chille por cuestiones que solo suponen diferencias de opinión o procedimiento.

Esta semana el presidente del Frente Amplio, Fernando Pereira, dijo que lo que pasó amerita “destituciones inmediatas” y recordó que su partido ha pedido desde hace mucho que tanto el canciller como el ministro del Interior sean removidos de sus cargos. Pero Pereira también habló de institucionalidad: “del Frente Amplio no se puede esperar otra medida que no sea a través de los canales institucionales y para eso nuestros parlamentarios estarán prontos para actuar, pero también nuestra fuerza política para poner el hombro para la reconstrucción de la institucionalidad en Uruguay, que hoy está muy dañada”.

Hace mucho que no veía poner al país por encima del partido. La memoria falla muy seguido, pero no deberíamos olvidar que en uno de los momentos más críticos del Uruguay moderno, en 2003, el entonces opositor Tabaré Vázquez -entre otros- se negó a apoyar al gobierno para renegociar la deuda y dijo que era mejor ir al default. Se temía entonces que un arreglo de la deuda le complicara la existencia para lo que se preveía sería el primer gobierno de izquierda. Entonces fue el gobierno sobre el país.

Claro que las expresiones de Pereira no son inocentes ni magnánimas. Su partido tiene una elección para ganar dentro de un año, pero sus palabras son igualmente relevantes porque horadar al sistema político y a las instituciones democráticas, que siguen siendo sólidas  en Uruguay pero se enfrentan cada vez más a amenazas cuyas consecuencias vemos de sobra en otros países, no le sirve a nadie. 

El senador del FA Alejandro Sánchez fue más duro con el gobierno y el presidente, entrevistado en En Perspectiva, pero aclaró que su partido no ha pensado en el extremo de un juicio político. “Este es un hecho demasiado grave y los uruguayos tenemos q       ue ser muy cautos en las cosas que decimos”, dijo, y agregó que “hay un cierto respeto que se debe mantener que es lo que nos ha distinguido y nos permite tener un sistema político maduro y serio que tiene la capacidad de descartar a aquellos que se equivocan o se desvían, que tiene la posibilidad de ser auténtico y sincero a la hora de cambiar sus acciones en términos de errores o aciertos y que defiende un sistema democrático que funciona”.

Las expresiones de Sánchez no son tan diferentes a las que han hecho legisladores del oficialismo, donde se instaló un malestar enorme porque debieron reconocer que Bustillo y Ache no dijeron la verdad o, al menos no dijeron toda la verdad frente a ellos en el Parlamento, para no reconocer un “error u horror”, como dijo el senador blanco Sebastián Da Silva. “Es peor una verdad a medias que una mentira”, agregó.

El Frente Amplio pide destituciones y no renuncias, y es cierto que hay una diferencia clave entre ambos hechos políticos. Mientras que escribo esta columna el presidente Luis Lacalle Pou no ha vuelto aún de su viaje a Estados Unidos ni se ha expresado sobre el escándalo. Lo que diga y haga también serán elementos claves para que la institucionalidad no sea solo un cascarón vacío que suena lindo.

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