Ciencia > Estrés

Por qué las videollamadas generan agotamiento físico

El exceso de videollamadas en plataformas como Zoom provoca que las personas estén más cansadas y estresadas. 

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05 de mayo de 2020 a las 05:01

Hay quienes luego de una larga videollamda por Zoom terminan extenuados. Para comprobarlo, Gianpiero Petriglieri, profesor asociado de la escuela de negocios INSEAD (Europa), y Marissa Shuffler, profesora asociada de la Universidad de Clemson (Estados Unidos), lo investigaron con más seriedad. Ambos concluyeron que este tipo de comunicación genera más fatiga que una conversación cara a cara.

De acuerdo con Petriglieri, una videoconferencia requiere de más concentración que una conversación cara a cara porque se genera un mayor esfuerzo en procesar información no verbal como la postura corporal, el tono de voz y las expresiones faciales.

“Cuando uno de los componentes de la comunicación está ausente o limitado, emisor y receptor se ven obligados a invertir mayor atención y más esfuerzo para expresarse y comprenderse correctamente”, explica a El País de España Ignacia Arruabarrena, profesora de psicología social de la Universidad del País Vasco. 

Petriglieri explica que se genera una disonancia entre cuerpo y mente ya que no se mantiene un encuentro natural. El cuerpo está rígido y la mente enfocada en entender, con bastante menos información que en una conversación presencial, lo que están comunicando los demás participantes.

El silencio es otro factor clave, cuenta Gianpiero basado en un estudio alemán del 2014. A diferencia de lo que pasa en una conversación cara a cara, en una videoconferencia el silencio genera ansiedad y una percepción negativa de la otra persona. Según la investigación alemana, una demora de 1,2 segundos en la respuesta del otro ocasiona que lo percibamos como desconcentrado y menos amigable.

Shuffler agrega que el hecho de estar frente a una cámara presiona a los participantes a sobreactuar, dado que siempre se sienten observados por los demás. La profesora añade que al usuario se le suma el estrés de la autoevaluación constante porque se ve en la propia cámara web y que esto es más agudo en contextos de crisis económicas por temor a perder el trabajo.

El psicólogo uruguayo Roberto Balaguer comenta que "incluiría la fatiga visual y cognitiva de tener los ojos en la pantalla" por la luz que emiten. A eso, le suma el hecho de que en una videoconferencia los participantes quieren avanzar e irse cuanto antes, lo que les demanda una mayor exigencia de atención y concentración para cumplir con su cometido lo antes posible.

El confinamiento, una medida que por sí sola ya genera estrés

La teoría de la autocomplejidad explica que tenemos múltiples facetas que responden a distintos lugares físicos. En el contexto del teletrabajo, el aspecto laboral transcurre en un espacio privado y/o familiar. Al no existir la separación de espacios y actividades, los sentimientos negativos afloran, lo que nos genera un mayor malestar y estrés. 

"Imagínate que vas a un bar y que en el mismo bar hablas con tus profesores, te ves con tus papás y tienes una cita con alguien. ¿No es raro? Eso es lo que estamos haciendo ahora", cuenta Petriglieri. 

Shuffler, por su lado, agrega que la falta de descanso luego de haber terminado de trabajar y de atender cuestiones familiares es otro factor de agotamiento, por lo que sugiere darse tiempo para uno mismo. En esta línea, el psicólogo Alejandro De Barbieri explica que es fundamental darse descansos entre una actividad y otra.

¿Qué hacer?

Shuffer y Petriglieri recomiendan limitar las videoconferencias a aquellas que son expresamente necesarias. Asimismo, les sugieren a los usuarios permitirse a ellos mismos apagar sus cámaras.

Shuffler, además, cuenta que es bueno hacer una introducción más personal para saber cómo están los participantes con el objetivo de generar una interacción más natural. "Es una manera de reconectarnos con el mundo y de mantener la confianza y reducir la fatiga e incertidumbre".

Balaguer opina en la misma línea: "En las conversaciones hay una suerte de pre-tarea que hace al contexto y en las videollamadas esto se pierde". Por eso, también aconseja dar el mayor contexto posible antes de iniciar la videollamada para "reconstruirla como si fuera una conversación normal".

Por otro lado, De Barbieri aconseja usar un mismo programa de videollamadas para ahorrar el esfuerzo de aprender las particularidades de cada programa. Configurar una plataforma de este estilo a último minuto genera estrés y, aún más, si se trata de una reunión importante, es bueno conocerla antes y adelantarse a los imprevistos. Además, cuenta que una buena conexión y un buen equipo ahorran dolores de cabeza.

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