Opinión > ANÁLISIS / ADOLFO GARCÉ

Por qué Mujica podría apoyar la candidatura de Astori

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04 de julio de 2018 a las 05:00

De un tiempo a esta parte nos dedicamos a esperar. Todos, en mayor o menor medida, esperamos para saber si Cavani, nuestro nuevo héroe, se recupera a tiempo para jugar un partido decisivo con Francia. Somos muchos menos, en estos tiempos de sensible "enfriamiento" de la pasión política, quienes aguardamos con expectativa novedades en el Partido Colorado (el lanzamiento de la precandidatura de Ernesto Talvi) y en el Partido Nacional (¿Qué harán los "intendentes"? ¿Se entenderán finalmente con Verónica Alonso?). Esperamos, también, el desenlace de la ley de Rendición de Cuentas. Sectores muy influyentes tanto en el Parlamento como en el movimiento sindical del "ala izquierda" del FA (Movimiento de Participación Popular y Partido Comunista) presionan para que el equipo económico resigne "algunas décimas" adicionales de déficit fiscal para incrementar el gasto en educación y salud.

Esperamos, también, novedades sobre candidaturas en el Frente Amplio. La decisión más relevante es la de José Mujica y el MPP. Mujica no es el de antes, pero sigue siendo muy popular. Por eso mismo, sus compañeros no descartan persuadirlo para que intente la reelección. Sin embargo, es el propio expresidente el que se encarga una y otra vez de descartar esta posibilidad. En política, y tratándose de actores sofisticados, es difícil asegurar que algo no habrá de suceder. Pero hace tiempo que pienso que realmente el líder del MPP no quiere ser candidato. Mujica ha manejado otras ideas: buscar un presidenciable independiente, impulsar un candidato de su sector (por ejemplo, Yamandú Orsi) o apoyar el sueño persistente de Danilo Astori, el eterno postergado. Esta última alternativa es políticamente viable. Quiero explicar por qué.



Cuando hace un tiempo me referí al "pacto de los veteranos" (1) propuse un argumento muy sencillo. Tabaré Vázquez y José Mujica, escribí, conservarían más influencia en la política uruguaya con Danilo Astori de presidente que con Daniel Martínez. Esto me parece evidente. El intendente de Montevideo no es el sucesor más deseado. No es el elegido de los "veteranos". Muy por el contrario: él es el principal desafiante del triángulo Vázquez-Mujica-Astori que marcó a fuego la Era Progresista. Martínez desafió a Vázquez a fines de 2008, cuando lanzó su precandidatura presidencial desobedeciendo la consigna presidencial (los "leales" tenían que apoyar la postulación de Astori). Desafió nuevamente al statu quo frenteamplista cuando intentó ser electo intendente de Montevideo en 2010 (el MPP apoyó la candidatura de Ana Olivera). Desafió, nuevamente al MPP en 2015. Esta vez sí logró vencerlo: fue electo Intendente derrotando a Lucía Topolansky. Y está decidido a ir a más. Los sondeos muestran que podría perfectamente ser electo candidato a la presidencia por el FA.

No hay que esperar que el MPP se cruce de brazos. Derrotar a Daniel Martínez no es una tarea sencilla. La única figura del MPP que podría lograr este objetivo es el propio Mujica. Carolina Cosse y Yamandú Orsi son figuras en ascenso. Pero no hace falta analizar encuestas para comprender que es muy difícil que, llegado el caso, puedan vencer a Martínez. Ambos están en cargos de gobierno que, en los hechos, los limitan. Al MPP, por cierto, no le conviene desgastar a ninguna de sus figuras ascendentes en una competencia en la que tienen poca chance de ganar. Tampoco le conviene, como resultará obvio, llegar al momento decisivo de la elección habiendo cosechado una derrota con Martínez en la primaria del FA. Este hilo argumental nos conduce directamente a la alternativa más inesperada e ingeniosa: el apoyo a Danilo Astori.


Tomemos la calculadora de Mujica e intentemos hacer sus cuentas. Apoyando la precandidatura presidencial de Danilo Astori el MPP tiene mucho para ganar y poco para perder. Si, gracias al apoyo del MPP, Astori derrotara a Martínez, Mujica conservaría influencia política y su sector tendría muchos cargos de responsabilidad en un eventual cuarto mandato frenteamplista consecutivo. Si fuera derrotado en la primaria por el actual intendente de Montevideo, Astori seguramente no sería candidato a la vicepresidencia. Una figura en ascenso del MPP podría ocupar este cargo clave (los apoyos decisivos siempre se pagan caros) y quedar en la "pole position" pensando en la elección siguiente (¿Yamandú Orsi 2024?). Dando un paso al costado, renunciando a ser candidato a la presidencia, Mujica daría una señal de desinterés y ganaría prestigio. Apoyando a Danilo Astori, tomaría una decisión que muchos consideran justa, dada la lealtad al proyecto frenteamplista que éste ha mostrado de modo invariable. El MPP, de este modo, maximizaría su votación en la elección parlamentaria. Una buena votación en octubre sumada al cargo de vicepresidente equivale a una amplia presencia ulterior en el eventual cuarto gobierno.

El apoyo de Mujica a Astori sería, desde luego, un matrimonio por conveniencia. No hay pasión. Pero ambos se precisan. Astori no puede ser candidato sin el apoyo de Mujica. El líder del MPP precisa cuidar los liderazgos ascendentes y los cargos de su fracción en el parlamento y en los distintos niveles de gobierno. No sería la primera vez que, en política, la razón puede más que el corazón. En julio de 2009, después de un semestre de hacha y tiza disparando con artillería pesada por la sucesión de Vázquez, Mujica y Astori terminaron pactando y gobernando juntos. Pueden perfectamente volver a hacerlo. En silencio y desde la penumbra, Tabaré Vázquez ya sonríe complacido

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