En Nueva York, la llamada "ciudad que nunca duerme", un nuevo método para divertirse y encontrar pareja surge como antídoto a los ruidosos clubes nocturnos: la Fiesta Silenciosa, donde la única forma de comunicación es por escrito.
Al cabo de pocas horas, cuando el intercambio de notas se mezcla con un ya insoportable silencio y un poco de alcohol, las inhibiciones desaparecen, aviones de papel vuelan por los aires y, con suerte, algún participante habrá encontrado su alma gemela.
Ambos concibieron la idea una noche en la que pateaban las calles de Nueva York, buscando encontrar -sin éxito- un bar tranquilo donde conversar. "Fue entonces cuando nos dimos cuenta que Nueva York necesita más tranquilidad", señala Rebhan.
"Me encanta vivir en Nueva York, pero ha llegado el punto en que tengo que usar tapones para los oídos cuando voy por la calle", señaló Noe. Quizás lo que ha hecho más exitosas estas fiestas es que sus participantes han hallado placer en el redescubrimiento de formas de comunicación más rudimentarias -lenguaje corporal, lápiz y papel- en plena revolución tecnológica.
Algunos participantes apuntan la ventaja de conocer verdaderamente a una persona sólo a través de su lenguaje corporal, mientras que otros ven estas particulares fiestas como un sustituto mucho más cálido a las citas concertadas por Internet.
Los charlatanes también llevan las perder, pues de lo que se trata este tipo de fiestas es de entablar una relación a través de mensajes escritos de la manera más ingeniosa, y además con letra legible.
Hasta ahora, Nueva York ha sido el gran centro de celebración de estos eventos, aunque ya Washington y Pekín han tenido los suyos, y Rebhan y Noe están licenciando permisos a unos cuantos que quieren organizarlos en otras ciudades de Estados Unidos.
(EFE)