13 de noviembre de 2017 5:00 hs
Durante los seis primeros meses de su gobierno, el presidente francés Emmanuel Macron, impulsó distintas reformas contrarreloj, a costa de una caída sin precedentes de su popularidad.

Una vez que accedió al poder en mayo pasado luego del triunfo de su novel partido, República en Marcha, presentó en las elecciones legislativas de junio una ley que regula la ética en la actividad política e impuso una reforma de la legislación laboral, lo que provocó distintas protestas y manifestaciones populares .

Según uno de sus principales asesores, el mandatario más joven en la historia del país "se sitúa en un horizonte a muy largo plazo y no cede". El ritmo acelerado de las reformas, relacionadas con el subsidio por desempleo, la formación profesional y la política de vivienda, provocó una caída de 20 puntos en su popularidad desde que llegó al poder.
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A su vez, para el próximo año el gobierno apuntará a asuntos como la justicia, el sistema jubilatorio, y la prometida reducción en la cantidad de parlamentarios.

Macron buscó asignar mayor autoridad y protagonismo internacional a la función presidencial, un aspecto que fue bien recibido por la opinión pública, según recientes sondeos. "Estos seis meses fueron bien", aseguró su entorno. En la misma línea, una fuente gubernamental insistió en que "el país está preparado para estas reformas".

Por su parte, la oposición parece estar cada vez más debilitada, ya que ni los sindicatos ni La Francia Insumisa (partido de izquierda radical) lograron evitar la reforma laboral del presidente. Mientras tanto, el Partido Socialista, al que Macron relevó en el poder, está moribundo.

Los Republicanos (derecha) están divididos entre quienes se unieron a Macron –como el caso del primer ministro, Edouard Philippe– y quienes decidieron mantenerse en la oposición. El Frente Nacional (extrema derecha), liderado por Marine Le Pen, aún intenta recuperarse de su derrota en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales.

Y, mientras, el jefe de Estado busca combatir la imagen de que gobierna para los ricos, especialmente después de que modificara el impuesto al gran capital, que redujo sustancialmente lo que deben pagar los más adinerados.

Revertir mala imagen

El Palacio del Elíseo tiene la esperanza de que justamente esa imagen cambie una vez que se elimine el impuesto ala vivienda, que debe pagar el 80% de los hogares, así como con la reducción de las cotizaciones salariales desde enero.

Por su parte, Macron estableció un plazo de entre 18 y 24 meses para realizar un primer balance de sus reformas. Asimismo, los franceses todavía le extienden una carta de crédito a su gestión, ya que según los mismos, la mitad de los ciudadasnos consultados considera que todavía es demasiado pronto para establecer un juicio definitivo al respecto. Según el politólogo Bruno Cautrès, el gobierno aún "tiene tiempo".

Pero Macron también tiene enormes ambiciones para la Unión Europea, desde la creación de un ejército comunitario hasta la aplicación de un nivel de impuestos coordinados. De momento, logró reforzar las condiciones de los trabajadores que se desplazan a otro país de la UE durante un tiempo, un sistema muy criticado en Francia.

Debido a esas críticas, el presidente francés criticó a quiénes calificó como "holgazanes", "cínicos" y "envidiosos" que fustigan a los ricos y quieren "lanzar piedras" a aquellos que tienen éxito.

Según el politólogo, Macron "tiene la imagen de ser alguien que no presta atención al sufrimiento del pueblo, lo que le perjudica". Sin embargo, otros analistas sostienen que, aunque es prematuro, Macron ya está pensando en su reelección.

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