Se acerca la navidad y el nuevo año entre los coletazos de la crisis económica y la incertidumbre en los mercados. Sin embargo eso no impide que la creatividad de rienda suelta para que aparezcan algunos ingeniosos regalos.
Adornos navideños, tazas, platos conmemorativos y hasta gemelos para camisas con la cara del presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, proliferan en los comercios de este país a pocos días de las fiestas de fin de año y a un mes de que asuma el cargo.
Aún cuando los estadounidenses recortan sus gastos ante la crisis financiera que golpea al país, un gran número de fanáticos del primer candidato negro en ser elegido a la Casa Blanca están dispuestos a gastar unos 20 o 30 dólares en un 'tesoro Obama'.
La ola de productos Obama -abundantes en pequeños almacenes, kioscos y especialmente en internet- llega justo para la temporada de compras navideñas, cuando los estadounidenses incrementan significativamente sus gastos.
La tienda ubicada a pocas cuadras de la Casa Blanca está haciendo un negocio redondo con las decoraciones navideñas de Obama y los prendedores de la "primera familia" para la solapa, con las caras del futuro presidente, su esposa Michelle y sus fotogénicas hijas, Sasha y Malia.
Siguiendo en la línea de regalos originales, un artista estadounidense sacó provecho de la crisis económica lanzando una serie de tarjetas navideñas que muestran imágenes de la Gran Depresión junto a textos humorísticos, que comparan los difíciles tiempos de los años 1930 con la actual debacle financiera.
"¡Feliz crisis económica y buen año nuevo!", dice una de las tarjetas creadas por Andrew Shaffer, quien no había logrado hasta ahora vivir de sus obras.
El joven de 30 años, instalado en Iowa (centro) lanzó este año una línea de tarjetas llamada "Crisis del 29", combinando imágenes de este período sombrío de la historia estadounidense junto a mensajes de humor negro, especialmente provocativos en momentos en que el mundo se enfrenta a otra crisis económica de gran envergadura.
Por ejemplo una de las tarjetas muestra a una mujer recortando un pedazo de tela de acuerdo a un patrón de costura, con la frase: "Te hice un regalo". Al abrir la tarjeta, se lee: "Lo siento, tuve que quemarlo para calefaccionar mi casa. Feliz Depresión y Buen Año Nuevo".
No todos aprecian este humor, afirma Shaffer. "Algunos sintieron que me burlaba de las personas más necesitadas", dijo a la AFP. "Pero cuando fueron los adinerados de Wall Street los que perdieron su trabajo, se volvió aceptable burlarse".
"Ahora es algo menos divertido porque son los estadounidenses de las capas medias los que están perdiendo sus empleos", reconoce.
No obstante el "sueño americano" sí se cumplió este año para Shaffer, quien también hace tarjetas para ateos (colocando a Charles Darwin en lugar de San Nicolás) o para homosexuales: sus ventas se quintuplicaron este año respecto a 2007.
(AFP)