Flechazo. Esa puede ser la palabra que defina por estos días embelezamiento del director de origen serbio Emir Kusturica con el expresdiente José Mujica.
Kusturica se encuentra en Uruguay desde la semana pasada filmando El último héroe, su documental sobre el líder del MPP, cuyo eje fue el día del cambio de mando del pasado 1° de marzo.
El jueves, Kusturica dio una conferencia de prensa en el Hotel Radisson donde argumentó las razones por las que cree que su película “será buena” y dio sus explicaciones sobre el personaje al que le rinde admiración.
Durante la charla con la prensa, el cineasta alabó el quinquenio de Mujica y dijo que era la única realización en la práctica de las ideas utópicas de los filósofos igualitaristas Jean Jacques Rousseau y el conde de Saint Simón.
“No ha habido otro experimento social como este que experimenté”, dijo Kusturica.
Más allá de lo acertado o exagerado del comentario, no es esta la primera vez que un extranjero llega a estas costas periféricas del mundo y se encuentra con una sorpresa que le rompe los ojos. En las primeras décadas del siglo XX diferentes periodistas, viajeros e intelectuales llegaron al Uruguay en plena etapa de reformas batllistas y se encontraban con un país que no existía en el resto del mundo. Lo que ningún extranjero había hecho hasta ahora es filmar una película sobre la supuesta excepcionalidad uruguaya.
Kusturica sostuvo en la conferencia que su carácter extranjero le otorga una óptica diferente a la de los uruguayos, que convivieron a diario con Mujica y que pueden tener críticas para con su gestión o una visión no tan idealizada del político.
Pero a Kusturica eligió no agregarle ese ángulo a su retrato. “Me interesa la mirada crítica, que debe existir en toda democracia, pero soy un idealista”, dijo el director. Más blancos y negros que grises.
La veracidad de un documental puede estar en juego cuando el protagonista del mismo es alguien tan seductor como un político que está acostumbrado a actuar en diferentes facetas de su actividad.
Por ejemplo, una crónica del 1° de marzo publicada por el semanario Búsqueda el pasado jueves consignó que al llegar de regreso a su casa el domingo luego de la entrega del mando, Mujica se quitó el saco y dijo sonriendo: “Ya me saqué el disfraz”.
Consultado por El Observador sobre qué porcentaje de lo que se verá es actuado, ficiticio, y cuánto real, Kusturica reaccionó diciendo que “no había actuación”.
“Lo filmamos realizando acciones: pensando, manejando su tractor, cocinando para su esposa, caminar, simplemente reproducir escenas que vive cada día”, dijo Kusturica.
Más allá de esto, reconoció que si el ahora senador fuera un actor de ficción “sería uno de los mejores”. “Su personaje y todo lo que su naturaleza esconde es un perfil sumamante rico. Tiene una personalidad muy fuerte. Se puede conectar muy bien con las personas, así que no hay mentiras en eso”, agregó. El carisma de Mujica cautivó al director serbio. Habrá que esperar a ver el resultado en la pantalla.