Quince años pasaron para que Aldo y Santiago Mazzoni, padre e hijo, decidieran compartir su pequeño paraíso con todos los demás montevideanos y circunstanciales visitantes de esta ciudad.
Primuseum nace tras tres lustros, donde dos generaciones acumularon una enorme colección de objetos antiguos que tienen al Primus como emblema.
Este restaurant, instalado en una casona del siglo XIX en plena Ciudad Vieja, atesora la friolera de más de 300 primus, a los que se suman sopletes de bronce, faroles a mantilla, botellas de vidrio de leche, crema rusa o crush, jarrones de whisky, una caja registradora de época, latas de galletitas, bollones de caramelos, un par de fideeras de madera, decenas de afiches de presentaciones de tangos en el arrabal, una heladera de Coca-Cola de 1920 que todavía funciona, o mesas y sillas del mismísimo Sorocabana.
Restaurant Primuseum: un festival para los sentidos
Primuseum conjuga cocina criolla, shows de tango en vivo, y una colección de objetos de anticuario del acervo nacional en excelente estado de conservación, y de una riqueza cultural sobresaliente