El Observador | Martín Giorello

Por  Martín Giorello

Magister en Políticas Públicas y consultor en políticas socioeducativas, especialmente de infancia.
30 de marzo de 2026 13:34 hs

Hace cinco meses compré una bicicleta procurando disminuir esos aproximadamente 30 minutos que destinaba en el ómnibus a transcurrir los 3.5 km de 18 de julio en horario pico. Mi viaje seguía por Av. Italia, pero ese tramo era el que más me demoraba. Fue en ese cambio que descubrí que el problema no eran sólo los autos, sino que los semáforos eran los principales causantes. Es que casi sin tránsito por la ciclovía, y a un promedio de 25 km/h, esa distancia me debería demorar menos de 10 minutos. Sin embargo, con los semáforos me lleva casi 20.

Empecé a prestar más atención al moverme por la ciudad en bicicleta, auto y ómnibus (medios que también uso), y entendí el meollo del asunto: muchísimos semáforos, generalmente descoordinados, de larga duración y prendidos incluso cuando hay bajo tránsito. Sí, en esta nota dejame invitarte a repensar los queridos semáforos. Montevideo tiene hoy más semáforos que nunca. Qué novedad, ¿no? Hoy hay más autos que nunca y los semáforos son en general bien valorados por la sociedad. Sin embargo, dados los cambios en los patrones de movilidad hay semáforos puntuales que han dejado de ser tan necesarios. Pese a ello, hago un esfuerzo y no logro recordar que se eliminara algún semáforo en toda la ciudad. La tendencia es la contraria: se sobrepone la demanda de semáforos de los vecinos, antes que la de las decenas o cientos de miles de ciudadanos que pueden circular por la calle o avenida en cuestión.

Es que es muy lógico: todos quisiéramos poder cruzar con tranquilidad las calles que están cerca de nuestro hogar. Ahora bien, ¿hasta dónde vale más la demanda del vecino de no caminar tres cuadras hasta el siguiente semáforo, respecto a la de quien pretende circular (en bici, ómnibus, auto u otro vehículo) sin detenerse cada una, dos o tres cuadras? Pero también cabe preguntarse, ¿la única respuesta adecuada son los semáforos? Agilizar el tránsito por la ciudad requiere de grandes proyectos de movilidad en ciertos ejes como los que se están trabajando desde el gobierno departamental y nacional. Es cierto.

Sin embargo, eso mejorará la velocidad de quienes se movilizan en ómnibus y sólo por esas arterias. ¿Qué pasa con los tiempos de todos nosotros (que cada vez somos más) que también nos subimos a una bici o a un auto? ¿Qué pasa con quienes no viven sobre esas avenidas? Cabe recordar que esta propuesta deja de lado a avenidas clave como Propios, Rivera, Bulevar Artigas, e incluso calles internas con semáforos. Pero también respecto a estas tres avenidas por las que los BRT circularán (18 de julio, 8 de octubre y Avenida Italia): ¿persistirá la sobrepoblación de semáforos? ¿Seguirá habiendo un semáforo por esquina en 18 de julio? Si la respuesta fuera que se van a coordinar apropiadamente para que los semáforos no sean un escollo, ¿por qué no coordinarlos ahora con el sistema vigente?

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Las políticas públicas cada vez requieren mayor sofisticación para satisfacer públicos cada vez más demandantes. Eso no implica sólo grandes proyectos, sino también apostar al máximo por mejorar la calidad de las inversiones anteriores. En tal sentido, y soslayando el debate respecto a si los semáforos brindan o no más seguridad, un aspecto ineludible de cualquier reforma real del sistema de movilidad de Montevideo implica revisar todo el sistema semafórico.

Esto implica evaluar: 1. Revisar la necesidad de cada semáforo analizando tanto lo relativo al cruce puntual, como a su contexto (qué otros semáforos hay cercanos, a qué distancia, etc.). Implica preguntarse para cada semáforo de la ciudad ¿cuáles son sus pros y contras? ¿Los pros siguen superando las contras? A modo de ejemplo, ¿se justifica un semáforo peatonal frente a la Intendencia (Germán Barbato), teniendo dos a menos de 50 metros?

2. Revisar dicha necesidad en función del día y horario. Habiendo filtrado algunos semáforos que parecen totalmente innecesarios en su contexto, cabe preguntarse: ¿todos los semáforos tienen que estar prendidos todos los días a toda hora? La pérdida de tiempo debida exclusivamente a los semáforos queda muy evidente en horarios o días de mínimo tránsito vehicular. Afortunadamente, hace décadas por la noche algunos semáforos funcionan con luces intermitentes para alertar de peligro, sin trancar el tránsito. Pero recuerdo muy pocos. Hay que avanzar en ese sentido: hay semáforos que quizá justifiquen su funcionamiento durante todo el día (la gran minoría) -como Bulevar Artigas y Avenida Italia-; hay otros que sólo en horarios picos y de lunes a viernes -la gran mayoría-; y hay otros que únicamente deberían hacerlo en horarios y días especiales -como el de Tristán Narvaja y 18 de julio que tiene muy poco uso durante la semana, pero es muy usado durante el funcionamiento de la feria-.

3. Adecuar la duración de cada semáforo a la realidad. Al circular en bicicleta en horarios picos por 18 de julio he descubierto cuán desajustada está la duración de ciertos semáforos. En otras palabras, sucede que los autos y personas terminan de cruzar 18 de julio y la luz roja sigue varios segundos más haciendo esperar a decenas/centenas de personas en autos, ómnibus y bicicletas. Cabe entonces evaluar: ¿cuál es el tiempo adecuado para cada cruce semafórico? Sería ideal, además, adecuar el tiempo para cada tramo horario. Esto es, podría pensarse que un semáforo demore 40 segundos en horario pico, 20 en otros horarios y que no funcione por las noches y fines de semana.

4. Mejorados los puntos anteriores respecto a todos los cruces semafóricos de la ciudad, persistirá la necesidad de que haya miles de semáforos funcionando en ciertos horarios. Debe entonces apostarse a mejorar la coordinación de los mismos de acuerdo a la velocidad de circulación promedio en Montevideo. A modo de ejemplo, en 18 de Julio es sumamente complejo (para autos y ciclistas) poder hilvanar más de 2 semáforos consecutivos -esto es, 2 cuadras- sin tener la luz roja. Una mejor coordinación de los semáforos agilizaría mucho el tránsito (como sucede en calle Colonia, por citar un caso similar a 18 de julio).

Tengo muy claro que en general, y en Uruguay en particular, las políticas públicas o algunas de sus principales características llegan para quedarse. En otras palabras: hay cuestiones que en Uruguay parecen poco revisables. Pues dejo aquí mi invitación a revisar el sistema semafórico de toda la ciudad, a la luz de estos 4 criterios: necesidad geográfica, necesidad temporal, duración y coordinación. Es un trabajo arduo, sin flashes, pero de un potencial enorme para mejorar la vida de todos los que nos trasladamos a diario.

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