The Sótano > THE SOTANO/ EDUARDO ESPINA

Rex es ahora otro ex

Tiempo de lectura: -'

15 de marzo de 2018 a las 05:00

Según afirma un proverbio chino, "una imagen vale más que mil palabras". El mejor resumen del año y pico de presidencia de Donald Trump no lo hacen las palabras sino las imágenes fotográficas en las que el mandatario aparece rodeado de secretarios de carteras (ministros) o del hasta antier Secretario de Estado, Rex Tillerson.

Varias de las fotos con este son antológicas. Desde que Trump lo nombró para el cargo la relación no fue buena. En varias fotos en que Trump aparece sonriendo, Tillerson mira a un costado con gesto adusto, propio de alguien para el cual lo que dice el mandatario carece de interés o sentido. El martes pasado Tillerson se enteró que estaba despedido por el tuit que mandó Trump a las 7:44 de la mañana y que decía: "Mike Pompeo, Director de la CIA, se convertirá en nuestro nuevo Secretario de Estado. ¡Hará un trabajo fantástico! ¡Gracias a Rex Tillerson por su servicio! Gina Haspel se convertirá en la nueva directora de la CIA, y la primera mujer elegida. ¡Felicitaciones a todos!" Es poco probable que Tillerson haya tomado con humor el humor del presidente al felicitarlo también a él, aunque lo estaba cesando del cargo.

Desde su llegada al poder, Trump se ha caracterizado por las purgas regulares en su gobierno, que suman ya más de 15 despidos. Por lo tanto, Tillerson sabía dónde se estaba metiendo cuando aceptó el cargo para el cual, por cierto, no estaba preparado. Incluso más, dijo en su momento no sentirse realmente entusiasmado con el puesto, pero que lo aceptaría porque su esposa le había dicho que Dios quería que fuera Secretario de Estado. En fin. Políticos de ambos partidos coincidieron al decir que Tillerson ha sido uno de los peores de la historia en su puesto, y que su incompetencia estuvo relacionada tanto a su inexperiencia política como a su falta de visión para dotar de coherencia a la política exterior estadounidense.

El hombre que fue presidente de ExxonMobil y cuya fortuna se calcula asciende a los US$ 325 millones de dólares, se marcha ahora por la puerta de atrás, sin el aplauso de nadie, salvo el de quienes recordarán por mucho tiempo que en una cena el año pasado al parecer dijo que Trump era un "fucking moron" (un idiota de mierda).

Comentarios