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Rumbo a Rusia, 2

¿Qué tan seguro es subirse a un avión en el país anfitrión del mundial?

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14 de febrero de 2018 a las 05:00

Rusia gastará no menos de 13 mil millones de dólares en la organización de la copa del mundo de fútbol. Gran parte de ese monto, que no incluye la construcción de estadios, estuvo dedicada a mejorar las redes de comunicación y de transporte del país, el cual tendrá 11 sedes mundialistas, muchas de ellas a varias horas de avión una de otra.

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El ambicioso plan, que tiene entre otros objetivos reanimar la vida social del país con cerca de 150 millones de habitantes, tiene en cuenta la renovación de la flota aérea rusa, la cual, considerando la serie de accidentes ocurridos en lo que va del presente siglo, resulta poco confiable, por decir poco. En forma regular llegan noticias sobre algún siniestro de una compañía aérea rusa con cientos de muertos.

El domingo pasado, a primeras horas de la tarde, un Antonov-148 de la aerolínea Saratov Airlines se estrelló al despegar de Moscú, provocando la muerte de los 71 ocupantes. En la lista de accidentes de la última década aparecen en forma reiterada aviones Tupolev y Antonov, ambos de fabricación rusa. En Rusia todavía hay Tupolev (y también Yak-42, otra reliquia) prestando servicio comercial, por más que este tipo de nave, que comenzó a usarse en 1972, tiene un pésimo récord de seguridad y ha sido protagonista asidua de graves accidentes.

El 10 de abril de 2010, un Tupolev-154 se estrelló en un bosque de Smolensk provocando la muerte de más de cien personas, entre otras el presidente polaco Lech Kaczynski. El accidente del domingo no resulta una completa sorpresa pues varios especialistas en aeronáutica han especificado en reiteradas ocasiones que las condiciones de la seguridad aérea en Rusia no son las ideales, siendo una de las causantes la antigüedad de muchas de las naves utilizadas por las aerolíneas.

Si bien el avión siniestrado el domingo pasado hacía solo siete años que venía prestando servicios, el envejecimiento de las flotas rusas es un asunto preocupante, sobre todo para los viajeros, aunque difícilmente vayan a sacar de circulación antes del próximo junio a los aviones que ya cumplieron su ciclo. La lógica rusa es en esto muy rusa: si vuelan desde 1972, bien podrían seguir volando durante 2018, incluso después.

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