5 de julio de 2014 18:47 hs

La crisis de Ucrania a marcado un acelerado distanciamiento de la Federación Rusa respecto a Europa y, particularmente, a Estados Unidos. En ese sentido el gobierno de Vladimir Putin ha corrido su mirada hacia oriente forjando una ambiciosa alianza con China y hacia el llamado bloque de los BRICS, que integran Brasil, la propia Rusia, India, China y Sudáfrica.

En el marco de la reorientación de la política exterior de Rusia, es que la cumbre de los BRICS se Fortaleza, que tendrá lugar en Brasil el 15 y 16 de este mes, adquiere particular relieve ya que Moscú impulsará el fortalecimiento institucional del bloque e incluso su apertura a nuevos socios.

Uno de los puntos de integración que estarán planteados sobre la mesa de negociación tiene que ver con la ciberseguridad, un tema que encuentra particular eco entre los integrantes del bloque ya que la mayoría de ellos han sido blanco de la cibervigilancia de Estados Unidos.

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Uno de los casos más claros es el de Brasil, cuya presidenta Dilma Rousseff, fue particularmente crítica con la administración de Barack Obama. También está China aunque en este caso el grado de enfrentamiento con Washington ya alcanza la línea de alta tensión.
Hace casi un año (julio del de 2013 en adelante), Putin aprobó un documento titulado “fundamentos de la política de estado en la zona de seguridad de la información internacional hasta el año 2020”. Era una especie de respuesta de Rusia a Estados Unidos que en 2011 había presentado su “estrategia internacional de acción en el ciberespacio”. De acuerdo a esta línea de acción Estados Unidos se reserva el derecho de responder a ataques cibernéticos de forma militar. La respuesta rusa a estas acciones está enfocada más en lograr una amplia cooperación internacional para afrontar las amenazas del ciberespacio y esa propuesta es la que estará sobre la mesa en Fortaleza.

El documento ruso destaca cuatro principales amenazas en el ámbito de la seguridad de la información internacional. El primero es el uso de tecnologías de información y comunicación como armas de información en los propósitos político-militar, para llevar a cabo actos hostiles y de agresión. Segundo, el uso de tecnologías de información y comunicación para fines terroristas. Los terceros delitos cibernéticos, incluyendo el acceso ilegal a la información de la computadora, la creación y difusión de programas maliciosos (malware). La cuarta amenaza se refiere al uso de las tecnologías de Internet para “ingerencia en los asuntos internos de los Estados”, “alteración del orden público&rdquo%3

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