15 de diciembre de 2011 19:26 hs

El camionero Hugo Moyano, líder de la poderosa Confederación General del Trabajo (CGT), renunció hoy a la dirección del peronismo en la provincia de Buenos Aires y cargó contra el gobierno de Cristina Fernández, al que acusó de aplicar medidas contrarias a los intereses de los trabajadores.

Moyano aprovechó un acto por el "Día del camionero" en el Estadio de Huracán, colmado de activistas y dirigentes de la CGT, para anunciar en duros términos su renuncia como directivo del Partido Justicialista (peronista), por considerarlo "una cáscara vacía".

Se quejó de que se haya "dejado de lado" a dirigentes sindicales en las listas de candidatos oficialistas para las elecciones generales del pasado 23 de octubre y remarcó que correspondió a los trabajadores "más del 50 por ciento" del 54,1 por ciento de los votos que reunió Fernández para lograr la reelección.

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Acusó al Gobierno de haber propiciado que se tendiera "un manto de sospecha" sobre los sindicalistas, al frenar el giro de millonarios fondos para las "obras sociales", el sistema de asistencia médica manejado por los sindicatos.

Moyano, de quien la mandataria ha marcado distancia en momentos en que el dirigente soporta la embestida de adversarios dentro de la CGT, remarcó que los trabajadores "son la esencia" del partido fundado por el general Juan Perón en 1947 y recurrió a frases de "Evita" para cuestionar al Gobierno.

"Renuncio a los cargos (en el PJ), pero no a la lucha", subrayó Moyano en una repetición de la frase pronunciada por María Eva Duarte de Perón al anunciar en 1951 que desistía de su candidatura como compañera de fórmula de su marido, reelegido presidente en los comicios de 1952.

"Muchos compañeros peronistas no se sienten contenidos" por el partido, aseguró el sindicalista al prometer que trabajará para "reconstruir al peronismo".

También prometió que encabezará un "reclamo firme y contundente" al Gobierno para que se destrabe el giro de "entre 12.000 y 15.000 millones de pesos" (entre 2.790 y 3.488 millones de dólares) que están retenidos debido a la imposición de mayores controles en medio de causas penales por corrupción.

El líder sindical sostuvo que tales fondos "pertenecen a las obras sociales porque fueron aportados por los trabajadores" y que "se persigue" a dirigentes gremiales con la excusa de denuncias de corrupción.

Un tribunal de apelaciones dejó este jueves en libertad a Juan José Zanola, líder del sindicato de trabajadores bancarios, y a otros cuatro acusados de fraude con fondos de la seguridad social y la distribución de medicinas vencidas o adulteradas.

Zanola y el resto de los acusados quedaron en libertad porque vencieron los dos años fijados por ley para que se les someta a juicio, con lo que el juez a cargo de las actuaciones debe decidir si continúa o desiste del proceso.

"Con el 54 por ciento de los votos cualquiera es oficialista", se lamentó Moyano al reprochar que Fernández haya dicho que hubo huelgas que constituyeron actos de "extorsión" al Gobierno.

Amor y odio
Moyano fue aliado del fallecido marido y antecesor de Fernández, el ex presidente Néstor Kirchner (2003-2007) y ha mantenido una relación de mutua conveniencia con la presidenta. Pero en los últimos meses el trato entre ambos se tensó y en los actos públicos que encabezan se lanzan críticas continuas.

El gobierno ha iniciado un proceso de ajuste de algunas variables económicas que incluyen la reducción del gasto y la eventual fijación de un tope a los aumentos salariales con el fin de blindar al país de la crisis internacional.

La mandataria fijó semanas atrás un límite a las demandas de los sindicatos. Rechazó de plano el proyecto de ley de reparto de un 10% de las ganancias de las empresas entre los trabajadores que impulsa la CGT en el Parlamento y señaló que la iniciativa deber ser discutida entre empresarios y empleados.

Los asistentes al acto de Moyano reflotaron el reclamo con leyendas como "Reparto de ganancias ya". Antes, el hijo del líder de la CGT, Pablo Moyano, secretario adjunto del gremio de camioneros, afirmó a periodistas que "todas las empresas que han ganado muchísimo dinero pueden repartirlo".

Según versiones empresariales, el oficialismo buscaría establecer un aumento salarial promedio para 2012 de 18%, por debajo del índice de inflación que calculan los economistas privados que es de al menos 27%, casi tres veces mayor al que reconoce el gobierno. Moyano ha dicho en varias ocasiones que "la inflación es el gran déficit del modelo" y "un problema".

La CGT, a la que están adheridos sindicatos como el de camioneros, la construcción y la metalurgia --capaces de paralizar la economía-- ha advertido que "no hay piso ni techo" para discutir aumentos de salarios.

"Que la crisis no la paguen los trabajadores, que paguen... los que se enriquecieron con este modelo, los grupos concentrados de poder... Si no es imposible sentarse a negociar", afirmó.

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