El sector óptico en Uruguay está atravesando un momento de cambio de normativa que busca ponerse a tiro con los tiempos que corren. Es que el decreto que hasta ahora regula al sector (“de la profesión de óptico y del comercio”) es de 1968. Para aggiornar la normativa, el Ministerio de Salud Pública (MSP) viene trabajando codo a codo con las cuatro gremiales del sector (Centro de Casas de Óptica, Asociación de Mayoristas de Óptica, Sociedad Uruguaya de Ópticos Técnicos y Asociación Uruguaya de Ópticos Optometristas).El viernes de la semana pasada las partes se reunieron y acordaron tomarse un cuarto intermedio de una semana, para fundamentar los cambios que cada una de estas gremiales sugiere a la propuesta presentada por el MSP. Los privados esperan que en el correr de este año se pueda dar luz verde a la nueva reglamentación.
Para el presidente de la Asociación de Mayoristas de Óptica, Cristiano Onnis, 2014 es un “año especial”, producto de la conjunción de dos elementos: las elecciones nacionales y el Mundial de Brasil. “La gente está en otra cosa”, dijo. Onnis –que preside una gremial con más de 20 empresas asociadas– agregó que el año comenzó “más o menos” y que considera que la magra tendencia va a continuar.
En cambio, otros fueron más optimistas al hablar del futuro. El director de Optec, Juan Monetti, señaló que este año esperan tener un crecimiento similar al de 2013, aunque no especificó la magnitud. Monetti –quien habló en nombre de un grupo de firmas que integran, además de Optec, Fenicia Uruguay y Teveo– puntualizó que su grupo tiene presencia en toda la cadena: importa, produce y distribuye. “Si bien tenemos una visión que el mercado de ópticas como tal creció en estos años de crecimiento de Uruguay, no acompañó el crecimiento del país”, dijo.
Ópticas
En Uruguay hay entre 400 y 500 ópticas, de acuerdo a estimaciones del Centro de Casas de Óptica. De este universo, 70 son socias de la gremial.
El presidente del Centro, Daniel Angeloro, hizo alusión a un flagelo que golpea al sector: el contrabando y la posterior comercialización en el mercado informal de esos productos que ingresan al país de manera irregular. “Recién el año pasado se empezó a trabajar un poco más en serio con la intendencia (de Montevideo), y en diciembre se empezaron a ver un poco las acciones que se tomaron”, comentó.
De acuerdo a datos divulgados por la Dirección Nacional de Aduanas (DNA), durante 2013 los artículos de óptica –junto con los de vestimenta– fueron las principales mercaderías decomisadas en los distintos puntos de ingreso al país. El monto de la mercadería decomisada, entre los dos rubros, superó los US$ 20 millones.
Entre los responsables de diferentes ópticas consultadas tampoco hay unanimidad de criterios en cuanto a cómo se debe enfrentar esta competencia desleal.
El director de Óptica Ruglio, Roberto Ruglio, sostuvo que no considera que los artículos que se pueden encontrar, por ejemplo, en ferias callejeras, sean competencia para su negocio.
“No hago nada para eliminarlo porque sé que voy a perder la carrera”, dijo. Añadió que la concientización de la población en relación con qué perjuicios para la salud pueden generar estos lentes “truchos” ha aumentado.
Ruglio sí se manifestó en contra de la venta –autorizada– de lentes de sol en comercios que no son ópticas. “Es increíble que vayas a una tienda de ropa interior femenina y compres un lente de sol. Es como que venda una bombacha en la óptica”, ejemplificó.
Para Ruglio esta es la pelea que el sector debe dar: que solo se vendan lentes de sol en casas de óptica.
En cambio, la directora de Óptica Lamaison, Ana María Lamaison, dijo que “todos” son competencia para su negocio. “El de la calle, si fuera solo para usarlo en un restaurante o para mirar un precio, no está mal, pero la gente después se lo deja para leer un libro”, señaló.
La responsable sostuvo que “nunca hubo voluntad política” para solucionar el problema de la venta informal.
Para Monetti, de Optec, ahora hay un trabajo de la DNA y de la Intendencia de Montevideo “mucho más eficiente” que tiempo atrás. “De todas maneras, que sea más eficiente no quiere decir que estemos llegando al hueso del asunto”, dijo.
Monetti indicó que se está trabajando en la generación de una mesa coordinadora entre la DNA, la Dirección General Impositiva (DGI), el Banco de Previsión Social (BPS), el Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay (INAU), la Intendencia de Montevideo y las gremiales, para hacer frente común ante la informalidad.
El director de Optec indicó que los efectos nocivos para la salud al adquirir productos de mala calidad son, básicamente, la aparición de cataratas y de degeneraciones maculares (pérdida de visión al borde de la ceguera legal, explicó). Cada uno de los lentes comercializados en ópticas, en cambio, necesita el visto bueno de un óptico técnico antes de salir de Aduana.
¿Nuevo uruguayo?
La comparación apareció más de una vez entre los entrevistados: una persona generalmente tiene varios pares de zapatos, pero solamente un par de lentes. De acuerdo a algunos, de todas maneras, el consumidor uruguayo de un tiempo a esta parte, y de la mano de un crecimiento del poder adquisitivo, ha empezado a romper con esta máxima.
“Ahora hay gente que una vez por año viene. Se aburre del lente porque es la cara”, dijo la directora de Óptica Garese, Cecilia Garese. Manifestó que los clientes en la actualidad son más conscientes de la marca que antes. “Pesa mucho más”, resumió.
Lamaison, por su parte, opinó que la “época de bonanza” no logró revertir que “con el mismo lente que abren un horno para cocinar, vayan a un casamiento”.
En tanto, Ruglio afirmó que la exigencia de parte de los clientes ha cambiado y que las ópticas uruguayas tienen que responder a la nueva demanda. La menor variedad hacía que un cliente estuviera satisfecho con ver tres o cuatro opciones antes de decidirse, dijo. “Hoy día en el mostrador es imposible pensar en mostrar menos de 15 armazones para que una persona decida”, manifestó.
Para el director de Óptica Ruglio, producto de la mayor disponibilidad de dinero, los hábitos arraigados se han ido modificando y hoy es concebible tener más de un par de lentes, algo que antes era impensable.
“Tiene más de un lente porque ve las necesidades en el momento de dejar uno en el trabajo, otro en la casa o en el auto. Y tiene más de un lente para combinar (con la ropa) también. Ahí vemos la parte estética de accesorio. Dependiendo de cómo me visto, cuál uso. Eso hoy día se ve mucho más que antes”, comentó Ruglio.