29 de noviembre de 2012 20:00 hs

Si la pareja “revisa pertenencias personales (celular, correo, Facebook)” y si “desconfía, critica y sospecha de amigos o compañeros”, son dos de las preguntas que se formularon a estudiantes de bachillerato con el objetivo de detectar situaciones de violencia tempranamente en las relaciones de pareja y que están contenidas en la Guía didáctica: educación y violencia doméstica para profesores y liceales, que Secundaria presentó ayer jueves.

El trabajo se propone “generar información sobre violencia en el noviazgo en la comunidad educativa”.

Ema Zaffaroni, consejera de Educación Secundaria, dijo al presentar la guía que este capítulo le pareció “bien interesante” porque propone investigar cómo ciertas situaciones en los noviazgos adolescentes “pueden ser la simiente de posibles actitudes futuras de violencia”. Zaffaroni planteó la necesidad de “acompañar a los liceales en estos temas, que son parte de sus vidas y de la vida de toda la sociedad”.

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La propuesta didáctica fue realizada por el profesor de educación sexual del liceo departamental de Durazno, Carlos Fuentes, junto a cinco estudiantes, con la colaboración de la psicóloga Irma de Marsilio. El cuestionario fue realizado a 590 liceales de bachillerato. Cuando se realizó la encuesta, “no se mencionó que se refería a violencia doméstica”, sino que “se planteó como un estudio de situaciones en las relaciones de pareja”, advierte la guía.

Además de generar información, visualizar la temática y detectar y prevenir las situaciones de violencia en parejas adolescentes, la iniciativa plantea “realizar charlas, talleres, que permitan abordar el tema en clases, reuniones de coordinación docente y en la comunidad”.

Mientras que a 371 chicas se les realizaron 15 preguntas (ver cuestionario), a los chicos se les plantearon 13. Las dos interrogantes que solo se le preguntaron a las mujeres fueron: “Si provocan miedo las reacciones” de sus parejas y si los muchachos las “han tocado, besado o acariciado sin su consentimiento”.

La guía destaca que el grupo de estudiantes que forjó y concretó la idea está realizando la devolución de los resultados a integrantes de la comunidad educativa, donde se reflexiona sobre los mismos.

Violencia institucionalizada
En la presentación de la guía didáctica, la consejera de Secundaria dijo que en los liceos “los insultos se han naturalizado, los golpes se han naturalizado y el desprecio por el otro se ha naturalizado, la discriminación, las bromas pesadas”.

Su reflexión coincide con la percepción de los funcionarios del liceo de Punta del Este, donde un episodio violento que terminó con un estudiante en el quirófano al que le fracturaron el caballete y el comentario posterior de la directora Gladys Bracini (los cirujanos “tal vez lo dejaron más lindo”) posicionó el tema del bullying (o acoso estudiantil) en la agenda pública.

En consonancia con Brancini, profesores y funcionarios también le quitaron importancia a cinco golpizas entre estudiantes que hubo en el liceo en menos de 10 días. “Hay problemas como en todos lados, pero nada del otro mundo”, dijo una profesora a El Observador. “Yo, que trabajo en otros liceos y colegios, te puedo asegurar que esto pasa en todos lados; lamentablemente esta pelea salió mal, con una nariz lastimada, pero se le está dando una trascendencia mediática que no tiene”, comentó otra docente, que responsabilizó al padre del liceal agredido por denunciar la agresión y a los medios por darle difusión al hecho (ver recuadro).

Si bien Zaffaroni no se refirió a episodios concretos, consideró que la guía didáctica es “un aporte para cambiar la cultura de las instituciones educativas y convertirlas en instituciones más públicas, más democráticas, más integradoras y más participativas”.

La consejera de Secundaria pidió a docentes y funcionarios atender ciertas “actitudes diarias y comunes que se desarrollan día a día y a las que muchas veces los estudiantes le quitan importancia” con comentarios como “ta, ta, profe, es solo una broma”.

“En eso los educadores tenemos que estar siempre muy atentos para tratar los temas. No digo corregirlos, sino tratarlos, ponerlos sobre la mesa y tratarlos con los estudiantes”, agregó.

“El sistema educativo debe proponerse la construcción de ciudadanos que no puedan percibirse como actores violentos, que no puedan ni siquiera pensarse como agresores, como discriminadores. Ese es el rol nuestro y ahí tenemos un desafío y una responsabilidad muy grande”, concluyó Zaffaroni.

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