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Serena Williams cuenta en primera persona qué pasó en el partido en el que explotó

"¿Por qué cuando las mujeres se apasionan se las cataloga de emocionalmente locas e irracionales", se pregunta la tenista

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10 de julio de 2019 a las 15:10

"¿Por qué cuando las mujeres se apasionan se las cataloga de emocionalmente locas e irracionales", se pregunta la tenista Serena Williams -ganadora de 23 títulos individuales de Gran Slam y 39 Gran Slam en total, además de varios medallas de oro-, en un extensa columna que escribió para la revista Harpers Bazaar, en la que aborda la polémica que se generó cuando protestó y llamó "ladrón" al juez, entre otras expresiones.

En setiembre de 2018 Serena Williams se enfrentó a Naomi Osaka en la final que podría hacerla campeona de su Gran Slam número 24; e el segundo set el juez de línea le hizo una advertencia disciplinaria porque consideró que el entrenador de la tenista le estaba dando instrucciones desde las gradas. La estadounidense le dijo, casi gritando, "Yo no hago trampas para ganar. Antes preferiría perder". Luego de perder el siguiente punto golpeó con fuerza su raqueta y el juez emitió otra advertencia que determinó que su oponente ganara un punto. Luego de protestar nuevamente, de llamarlo "ladrón" y de exigirle una disculpa le dijo que la estaba penalizando por el hecho de ser mujer. El juez la castigó con una tercera advertencia que hizo que perdiera el game.

Williams reconoce en su columna que el partido que Osaka ganó el partido porque "simplemente ese día jugó mejor que yo", y así se quedó con su primer Grand Slam. "Sentí que me había faltado el respeto en un deporte que amo y al que he dedicado mi vida".  Cuando regresó a su casa en el estado de Florida, la tenista dice haber pasó días sin dormir y dando vueltas en su cabeza temas tales como: "¿Por qué no puedo expresar mi frustración como todo el mundo? Si fuera un hombre, ¿habría estado en la misma situación?", se preguntó. Finalmente se dijo a si misma que el tiempo haría que olvidara el episodio y que pronto "sería solo otro recuerdo de los que me han hecho la mujer fuerte, atleta y madre que soy hoy en día".

Pero el malestar no pasó y la deportista comenzó a cuestionarse si había reaccionado bien, hasta dónde había afectado a la otra jugadora, si realmente había hecho bien en protestar tan enfáticamente ante el juez. "Muy a menudo, en situaciones similares a las mías, cuando los hombres se enfrentan a los árbitros se encuentran con una sonrisa o incluso una risa del árbitro, como si estuvieran compartiendo una broma interna. No estoy pidiendo que no me penalicen. Estoy pidiendo que me traten de la misma manera que a todos los demás. Lamentablemente, ese no es el mundo en el que vivimos actualmente", expresa. 

Los días pasaban, Williams consultó a un terapeuta en busca de respuestas. Finalmente se dio cuenta de que era el momento de disculparse con la que persona que más merecía esa disculpa: Naomi Osaka. "¡Oye, Naomi! Es Serena Williams. Como dije en la cancha, estoy muy orgullosa de ti y lo siento mucho. Pensé que estaba haciendo lo correcto al defenderme. Pero no tenía idea de que los medios nos enfrentarían entre nosotras. Me encantaría tener la oportunidad de revivir ese momento. Estoy, estuve y estaré siempre feliz por ti y te apoyaré. Nunca querría que la luz brillara lejos de otra mujer, específicamente de otra atleta negra. ¡No puedo esperar  a ver tu futuro, y créeme que siempre te estaré observando como un gran fan! Te deseo solo éxito hoy y en el futuro. Una vez más, estoy muy orgulloso de ti. Todo mi amor, de tu fan, Serena ".

La joven jugadora japonesa le contestó que se suele confundir enojo con fuerza, porque no pueden diferenciar entre ambos sentimientos. Williams dice que cuando leyó la respuesta lloró. El incidente, analiza la deportista, ejemplifica como miles de mujeres son tratadas en todas las áreas del trabajo, todos los días. "No se nos permite tener emociones, No se nos permite ser pasionales. Se nos ordena sentarnos y permanecer calladas, algo con lo que francamente no estoy de acuerdo. Es una vergüenza que nuestra sociedad penalice a las mujeres por ser ellas mismas". 

La tenista confiesa que pasó un largo tiempo hasta que volvió a empuñar una raqueta. Pero que a pesar de este y otros momento duros que debió atravesar en su carrera, decidió seguir adelante. "En resumen, nunca ha sido fácil. Pero luego pienso en la próxima chica que llegará y será como yo y tengo la esperanza de que tal vez mi voz la ayudará", señala, luego de recordar que se la criticó con violencia por su cuerpo y que ha ganado menos dinero solamente por su sexo. 

 

 

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