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Seychelles, islas paradisíacas

Visitar Seychelles es perderse en un mundo de aguas cristalinas y profundas, una exótica vida marina y la vegetación virgen más impactante del planeta

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15 de junio de 2019 a las 05:04

Seychelles es un archipiélago de ensueño, conformado por un grupo de 115 islas ubicadas en el océano Índico, al noreste de Madagascar. Abarca una superficie total de 455 kilómetros cuadrados. Tiene apenas 90 mil habitantes y es un territorio independiente desde 1976, después de haber estado bajo el dominio de colonizadores franceses y británicos. Fue habitado en el siglo XVIII y oficialmente se llama República de Seychelles. Es un paraíso irresistible que ofrece al turista una gran variedad de atractivos. De hecho, su principal fuente de ingresos es precisamente el turismo. Las islas ofrecen su belleza natural, con playas para explorar y un mar de encanto, a lo que suma un clima ideal: las temperaturas oscilan entre los 25 °C y los 30 °C. Los meses más lluviosos van de noviembre a mayo. Tiene cerca de mil especies endémicas de peces, lo que las vuelve el sitio ideal para los amantes del buceo o el esnórquel. 

La isla principal del archipiélago es Mahé y allí se encuentra Victoria, la capital y única ciudad de la región. Localizada hacia el noreste, es una de las capitales más pequeñas del mundo y es el eje cultural, económico y político de Seychelles. No es extensa, pero sin embargo reúne a un tercio de la población total de la región. 

Tortugas. Es un lugar privilegiado para las tortugas gigantes marinas. El desove de estas tortugas, desde octubre hasta febrero, es un acontecimiento que atrae a los turistas amantes de la naturaleza.

En Victoria debe visitarse el jardín botánico Mont Fleuri, ubicado a 10 minutos a pie del centro. Fue fundado a principios del siglo XX por uno de los lugareños más ricos de la isla, quien dispuso el jardín de su mansión para plantar especies traídas de todo el mundo. Actualmente ofrece una gran variedad de árboles, muchos de ellos exóticos. A esto se agregan las tortugas gigantes, originarias de la región. Algunas de ellas están en peligro de extinción, por lo que se lleva adelante una serie de iniciativas para protegerlas. 

En Victoria se encuentra, además, una copia del Big Ben, que fue levantada en 1903, en tiempos de la colonia británica. Y está el siempre bullicioso mercado central. Es un lugar no muy grande que se destaca por su ambiente colorido. Hay puestos de frutas y verduras, pescado, especias y ropa. Abre a primera hora de la mañana y recibe a los visitantes hasta la hora 17. Se puede comprar mangos, papayas y calabazas, pero también pareos o bolsos de bambú. Hay lugares que ofrecen joyas elaboradas con perlas, pero hay que estar atentos a que no sean falsas. Hacia la salida del mercado se puede encontrar una gran variedad de pescado fresco, aunque en los alrededores lo ofrecen cocinado a las brasas, con salsa de jengibre, chile o curry.

Otro de los atractivos de la ciudad es el templo hindú Sri Navasakthi Vinayagar, que se destaca por una llamativa decoración de múltiples colores brillantes. Y también la catedral de Victoria, que luce unas imponentes columnas en su fachada. Fue construida en 1874 con un estilo de colonia francesa. A su lado se levanta, además, el edificio colonial Maison des Capucins. Los amantes del arte deben acercarse a Craft Village, un pueblo de artesanos que ofrece una gran variedad de productos, realizados en la propia isla.

Playas para todos los gustos

La oferta de playas de Mahé es tan amplia que bien puede decirse que satisface todos los gustos. La zona noroeste es la más turística y la que cuenta con más y mejores servicios. Las del este y las del sur tienen un perfil “más salvaje”, mientras que las del oeste se caracterizan por playas de un gran oleaje, lo que las hace el sitio predilecto de los surfistas.

Para llegar a algunas de las islas el traslado puede hacerse en ferry, mientras que para visitar las llamadas islas exteriores hay que ir en avión, porque se encuentran en la meseta de Seychelles. Las exteriores son las elegidas por los amantes de los deportes acuáticos porque permiten practicar desde windsurf hasta esnórquel, además de senderismo o trekking por sus múltiples recorridos naturales. 

Una de las elegidas por los turistas es la isla La Digue, que no supera los 10 kilómetros cuadrados de superficie. Se puede recorrer en bicicleta e incluso en las típicas carretas tiradas por bueyes. Además de un paisaje rodeado de palmeras, en el mar pueden verse extensas formaciones de granitos y apreciar las célebres tortugas gigantes. La isla esconde tesoros: Lazio y Georgette, dos de las playas más bellas del mundo. Lazio se caracteriza por sus rocas de granito rosa, que van modificando sus formas y el entorno, y Georgette por una impactante línea de arrecifes de coral. Pero la gran joya de la isla es la playa de Sourced’ Argent. Su agua es de un azul turquesa intenso y contrasta con el blanco brillante de la arena. Para acceder a ella hay que pagar un tique de unos € 7 aproximadamente en una vieja plantación de coco y vainilla, llamada Union State, y que se ubica a dos kilómetros del puerto de la isla.

Deportes acuáticos. Las aguas cristalinas y una riqueza marina sin igual hacen del archipiélago Seychelles un lugar increíble para la práctica de buceo o esnórquel.

Hay turistas que prefieren ir hasta la isla de Praslin, la segunda isla más grande de Seychelles. Sus playas principales son Anse Lazio –que tiene parking y un acceso muy cómodo, y para muchos es la mejor playa del lugar–, Anse Georgette –a la que se llega luego de caminar unos 20 minutos– y Côted’ Or, la más solitaria de las tres.

En Praslin se encuentra la Reserva Natural del Valle de Mai, una selva que fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Se puede recorrer en vehículo y es muy común ver a los papagayos negros, un ave conocida en Seychelles. Uno de los atractivos principales de esta isla es el llamado “coco de mar”, un enorme fruto de la palmera típica de la región. Se trata de una peculiar especie que solo crece en ese lugar y en la cercana isla de Curieuse y que puede llegar a pesar hasta unos 20 kilos. 

Un servicio de lujo

Además de playas, mar y vegetación, Seychelles ofrece servicios de excelencia en hoteles de lujo y villas, en donde se puede disfrutar de spas, paseos en barco y hasta actividades de pesca. Es por eso que es elegida por varias figuras de renombre, principalmente la isla Desroches –un paraíso de mar rodeado de un arrecife coralino– y North Island. En la primera de ellas se han alojado los duques William y Kate. Y en la maravillosa North Island estuvieron David y Victoria Beckham. Salma Hayek y François-Henri Pinault la eligieron para su luna de miel. Brad Pitt estuvo primero con Jennifer Anniston y luego repitió la visita con Angelina Jolie.

Todos disfrutaron, además de las playas, de las aves, las tortugas y la vegetación, así como de sus terrazas al mar, piscinas privadas, duchas en el jardín y chefs privados, que incluso preparan la comida en la misma playa. 

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