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Silencio, hay gente sobreviviendo

Un lugar en silencio, que se estrenó la semana pasada en Uruguay, es una propuesta original y lo suficientemente arriesgada como para destacarla dentro de los títulos recientes del terror

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09 de abril de 2018 a las 05:00

Si respirás, que sea en silencio. No resoples. No hables. No hagas movimientos bruscos que puedan causar accidentes ruidosos. Es crucial, imperativo, que elimines de tu vida el ruido. Todo, absolutamente todo, tiene que ser en silencio. Es una regla que no podés romper. Si comés, que sea en silencio. Si te bañás, que sea en silencio. Si llorás, también. Y si querés gritar, bueno, no. No podés. Olvidate que tenés una voz, olvidate de la música, del sonido del agua corriendo y de que la gente, para comunicarse, habla. Aprendé lenguaje de señas. Sí, como los sordomudos. Si no lo hacés, si no cumplís, olvidate de existir. Porque ellos van a venir. Y vos te vas a morir; mejor dicho, ellos te van a matar. Y ahí sí vas a conocer lo que es el silencio.

Si uno quiere sobrevivir, esas son las reglas que se tienen que seguir en el mundo de Un lugar en silencio, película protagonizada por el matrimonio de John Krasinski y Emily Blunt. Allí, en una suerte de Estados Unidos posapocalíptico, una familia debe aguantar el acecho de unas criaturas seguramente extraterrestres –aunque nunca se especifica– que son ciegas, pero que tienen el oído extremadamente desarrollado. Estos bichos pululan y se esconden en cada punto del país y basta un simple golpe, que un par de monedas caigan al piso para atraerlos.

Un lugar en silencio, película que también dirigió y escribió Krasinski, es la enésima señal de que el cine de terror contemporáneo goza de una salud excelente. Cada año, sin excepción, hay entre dos y tres filmes que espantan al público, seducen a la crítica y generan ganancias millonarias. Incluso, pueden llegar a competir en premios importantes. De hecho ¡Huye!, uno de los grandes títulos de terror del 2017, se ganó el Oscar a mejor guion original.

Y ahora esta nueva producción se unió a la ilustre lista –que integran, por ejemplo, Te sigue, El babbadook, No respires o El conjuro– sin hacer mucho ruido. Sin grandes estrategias de marketing pero con una historia que fue conquistando a la crítica internacional de a poco, la producción –que llegó el jueves 5 a las salas de Uruguay– se fue colando en las tempranas listas de lo mejor que ha pasado en el cine en 2018.


Nada de ruidos


Hay que saber, antes de entrar a la sala, que no se va a ver una película típica. En su estructura no tiene giros rocambolescos o historias paralelas que compliquen el entendimiento general, pero Un lugar en silencio es prácticamente una película muda. Por las implicancias de su trama, nadie en el filme puede emitir sonidos altos, por lo que los personajes deben comunicarse a través del lenguaje de señas (y, ocasionalmente, susurrar).

Esto jamás supone un problema para conectar con lo que sucede en pantalla. Por su duración, los niveles de tensión que alcanza y una trama que nunca pierde pie, la última película de Krasinski y Blunt funciona como un combo lo suficientemente apetitoso como para mantener al público pegado a su asiento durante los 90 minutos que dura. Quien preste mayor atención a los aspectos técnicos, además, saldrá muy entusiasmado con su edición de sonido, que apela a la posibilidad que da la tecnología actual para emular el sonido de auriculares, amplificar pitidos inaudibles y ruidos muy leves y maximizar los jumpscares (el momento cuando un susto sorpresivo te hace saltar de la butaca).

Algunas reseñas argumentaron que la música utilizada en la película atenta contra este punto (contra la edición de sonido), pero si bien su utilización es abundante y, en algunos caso, al servicio de la emocionalidad un poco barata, es una licencia que la película se toma para no romper con todos los esquemas tradicionales del terror clásico y de alguna manera llegar a una mayor cantidad público. La decisión termina de ser comprensible cuando se tiene en cuenta que esto es Hollywood y que hay que vender. Y que tal vez una película enteramente en silencio no lo haga. En ese aspecto, el riesgo termina un poco a medio camino.

Si bien la película sufre por algún bache pequeño en el guion y episodios un poco difíciles de digerir –específicamente, determinado nacimiento–, hay una lista de cosas que Un lugar en silencio hace muy bien. Allí habría que ubicar a las criaturas, ocultas de manera conveniente durante gran parte del filme. En su primera aparición (en una escena que impacta) casi no se ven, pero cuando aparecen finalmente ante cámaras se nota, por sus detalles, que su realización fue una aspecto trabajado con profundidad. Se ven, se mueven y suenan muy bien.

También habría que ubicar en esa lista a los dos niños que forman parte del elenco, a los dos hijos en la ficción de Krasinski y Blunt. Tanto Millicent Simmonds (actriz de 14 años que es sorda en la ficción y en la realidad) como Noah Jupe tienen la responsabilidad de llevar adelante varias escenas en solitario, manteniendo la atención del público y la tensión de la película sin hablar. Spoiler alert: lo hacen.

Por todo eso Un lugar en silencio aparece como otra buena noticia para el género en la primera mitad del año, como una propuesta inquietante que pondrá tenso a varios y como una realización que vale la pena ir a ver al cine para apreciar más sus detalles técnicos. Al final, el miedo de los protagonistas se trasladará a la sala y el espectador se encontrará, sin darse cuenta, petrificado, sin mover un músculo, ni siquiera para comer pop. En completo y absoluto silencio.

Hollywood recupera el silencio

Los ruidos y las explosiones del Hollywood más comercial parecen haber saturado a algunos cineastas que trabajan en esa industria. Desde hace un tiempo, las películas casi mudas o que apelan al silencio como herramienta se han hecho un lugar. Millicent Simmonds, que actúa en Un lugar en silencio, también protagonizó Wonderstruck, la última producción de Todd Haynes, que se presenta como un filme mitad mudo, mitad sonoro. Dunkerque, nominada al Oscar, también funciona con muy pocos diálogos. Incluso la última entrega de Star Wars tiene una secuencia totalmente muda y sin sonidos, algo que fue tan sorpresivo que en algunos cines se anunció que no era un problema de los parlantes sino que la película se había realizado así a propósito. Un lugar en silencio también viene a confirmar que la búsqueda es real.
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