Si respirás, que sea en silencio. No resoples. No hables. No hagas movimientos bruscos que puedan causar accidentes ruidosos. Es crucial, imperativo, que elimines de tu vida el ruido. Todo, absolutamente todo, tiene que ser en silencio. Es una regla que no podés romper. Si comés, que sea en silencio. Si te bañás, que sea en silencio. Si llorás, también. Y si querés gritar, bueno, no. No podés. Olvidate que tenés una voz, olvidate de la música, del sonido del agua corriendo y de que la gente, para comunicarse, habla. Aprendé lenguaje de señas. Sí, como los sordomudos. Si no lo hacés, si no cumplís, olvidate de existir. Porque ellos van a venir. Y vos te vas a morir; mejor dicho, ellos te van a matar. Y ahí sí vas a conocer lo que es el silencio.
Silencio, hay gente sobreviviendo
Un lugar en silencio, que se estrenó la semana pasada en Uruguay, es una propuesta original y lo suficientemente arriesgada como para destacarla dentro de los títulos recientes del terror