Por Tabby Kinder
Silicon Valley se prepara para lo peor mientras se agota la financiación
Se avecina un ajuste doloroso para las empresas "startup" mientras consumen sus reservas de efectivo
Se avecina un ajuste doloroso para las empresas "startup" mientras consumen sus reservas de efectivo
Por Tabby Kinder
Este mes han surgido claras evidencias sobre cuán difícil se está volviendo el terreno para el capital de riesgo con los reveses sufridos por dos empresas muy conocidas del sector.
Tras casi un año comercializando nuevos fondos multimillonarios, tanto Insight Partners como Tiger Global no han logrado acercarse ni remotamente a sus objetivos. Tras un año ya de por sí sombrío, fue un augurio especialmente doloroso para el capital de riesgo y las empresas "startup".
Como dijo un veterano de Silicon Valley: "Fue la primera señal real de que los inversionistas existentes están diciendo 'no más'".
Insight, considerada una de las gestoras de capital de riesgo mejor valoradas, ha obtenido una tasa interna de rentabilidad promedio del 22 por ciento a lo largo del tiempo, según una persona familiarizada con el asunto. Pero los inversionistas sólo han aportado US$2 mil millones de un fondo previsto de US$20 mil millones. Se trata de una fuerte caída con respecto a los US$20 mil millones que Insight recaudó en 2022.
Es una situación similar a la de Tiger, que se vio obligada a reducir sus inversiones de riesgo en un tercio después de invertir miles de millones de dólares en empresas "startup" tecnológicas en el pico de un auge de financiación en 2020 y 2021. Los inversionistas han destinado alrededor de US$2 mil millones del nuevo fondo de US$6 mil millones, y su objetivo era algo más de la mitad del tamaño del último fondo que recaudó.
Un gran inversionista institucional de Insight Partners dice que le preocupa destinar más efectivo a fondos privados sin liquidez, ya que las valoraciones se han desplomado y las tasas de interés han subido. "Hemos intentado evitar hablar con ellos porque no estamos seguros de volver a entrar", admite el ejecutivo.
El golpe de la actual escasez de financiación para las empresas "startup" y las que dependen del capital de riesgo será doloroso. Las enormes sumas de dinero invertidas en empresas "startup" durante una burbuja de valoraciones tecnológicas de la era de la pandemia siguen manteniendo a flote a muchos empresarios.
Pero en medio de un mercado difícil para las ofertas públicas iniciales (OPI) y con un capital de deuda cada vez más caro, incluso las mejores de esas empresas "startup" pronto se presentarán ante los inversionistas de capital pidiendo más dinero. Habrá un baño de sangre de "rondas a la baja" — en las que las valoraciones caen en una recaudación de fondos — e insolvencias.
Ya se han realizado algunas notables rondas a la baja: en el gigante de los pagos Stripe, la empresa sueca de financiación Klarna y la empresa de seguridad Snyk, por ejemplo. Pero muchos fundadores siguen intentando a duras penas conseguir reservas de efectivo.
El tiempo se está acabando. El fabricante de pizzas robot Zume, respaldado por SoftBank, cerró este mes a pesar de haber recaudado casi US$500 millones en capital de riesgo. Y Tiger Global está aceptando ofertas por una parte de las compañías de su cartera. Las compañías que consigan recaudar dinero, aunque sea con un gran descuento respecto a su última ronda de financiación, serán las afortunadas.
Muchos en la industria creen que el momento del precipicio llegará en la segunda mitad de este año, el punto en el que las compañías que recaudaron fondos al final del auge de finales de 2021 y principios de 2022 hayan experimentado 18 meses de gasto de efectivo. Para muchas compañías, los periodos en los que necesitan gastar efectivo son mucho más largos.
"Las valoraciones están bajando mucho, el tiempo ha causado estragos en las compañías que necesitan recaudar", dice un inversionista privado de un gran fondo de crecimiento. "Pero ni siquiera estamos cerca del fondo del ciclo".
Según el inversionista, una empresa "startup" que el año pasado obtuvo financiación con una valoración de US$1.5 mil millones ofrece actualmente sus acciones con una valoración significativamente inferior, de US$500 millones. "Es eso o la quiebra", añaden.
El mercado secundario, en el que los accionistas negocian acciones en privado, da más señales del sufrimiento que se avecina. Según el proveedor de datos Carta, el valor del capital preferente (normalmente acciones en manos de directivos e inversionistas de riesgo) en empresas "startup" valoradas en más de US$500 millones se ha desplomado una cuarta parte desde el primer trimestre de 2022. El valor del capital ordinario (normalmente acciones en manos de los empleados) en estas empresas "startup" ha descendido un promedio del 36 por ciento.
La discrepancia en el precio entre lo que un vendedor de acciones quiere y lo que un inversionista está dispuesto a pagar se ha reducido drásticamente — el "diferencial comprador-vendedor" ha pasado del 44 por ciento al 17 por ciento, según Carta — lo que sugiere que los vendedores están mucho más dispuestos a aceptar fuertes descuentos que hace un año.
El único punto positivo en medio de la penumbra es la inteligencia artificial (IA), un sector en el que las expectativas y el revuelo han sido tan extremos que podrían atraer nuevos fondos e impulsar muchos barcos.
El oficio de los capitalistas de riesgo reside en su capacidad para contar historias convincentes sobre cómo será el futuro. Por ahora, no pueden vender la historia de la última ronda de recaudación de fondos. "La gente nueva en el negocio cree que esto es temporal", dijo un socio de un fondo de Silicon Valley. "Se darán cuenta de que el mundo ha cambiado".