Una sostenida suba en las tasas que el Banco Central paga por las Letras de Regulación Monetaria (LRM), está quitando presión al alza del dólar y a la inflación, según coincidieron analistas, operadores de mesas de cambio y corredores de bolsa consultados por El Observador. Algunos adjudicaron cierta intencionalidad del Banco Central para controlar la suba del billete verde y evitar que los precios se disparen, y otros simplemente argumentaron que el alza en las tasas de letras responde a las leyes de un mercado que exige retornos más altos.
Frente a este esquema, los analistas consultados coincidieron que el cambio de tendencia da respiro a las principales preocupaciones del equipo económico. Florencia Carriquiry de Deloitte explicó que si bien se está en meses en los que la volatilidad hace difícil “atribuir intencionalidades”, “todo”, a su juicio, da a entender que la suba de las tasas de interés
“es un movimiento consistente con la situación de inflación que tiene el país”.
El corredor de bolsa, Federico Bozzolo de RenMax, resumió los movimientos de la siguiente forma: “La inflación es un problema para el gobierno y una de las formas de disminuir la presión sobre los precios es la emisión de letras quitando de esa forma circulante de la economía. Este factor, combinado con el aumento en las expectativas de depreciación del peso que tienen los agentes, presiona a que el (Banco) Central convalide tasas más altas en las emisiones de letras”, explicó.
Un operador de mesa de cambio de un banco de plaza que pidió no ser identificado explicó que “el mercado le está exigiendo tasas al Central y lo está convalidando”. A su juicio, “eso iba a generar también una caída del dólar”.
Consultado sobre si hay intencionalidad del gobierno en el aumento de las tasas, expresó: “algo de eso puede haber. El Central ha aceptado (tasas más altas) para evitar que el dólar siga levantando, seguramente por una presión inflacionaria que existe. Accedió a tener que endeudarse a tasas altas para combatir esa presión que existe pero no a cualquier costo”, advirtió.
De hecho, de los montos licitados en los últimos dos días se adjudicaron más letras que en la semana pasada, pero nunca el total ofertado, algo que sí sucedía en abril, cuando se pagaron valores récord, llegando a una tasa de 16%. Esto significa que el Banco Central está dispuesto a pagar más que la semana pasada pero no todo lo que le pide el mercado. Precisamente, otro operador financiero que no quiso hacer público su nombre, subrayó que el monto licitado fue claramente mayor –pasó de $ 1.000 a $ 1.600 millones–.
Para este operador, fue “una clara señal” que el BCU estaba dispuesto a pagar más. En este sentido, para el corredor de bolsa Luis Rospide, “el primer motivo” del aumento de las tasas se dio por el incremento en el monto licitado.
Juan José Varela de Puente señaló que “las tasas estaban teniendo rentabilidad negativa en dólares y el mercado empezó a exigir mayores tasas para tener rentabilidad positiva”. Por su parte, Mariano Sardáns de FDI entendió que existe “intencionalidad” en el aumento de las tasas. Agregó que el gobierno está “embretado”, debatiendo entre el cuidado de la inflación y una baja competitividad que le da un tipo de cambio que debería devaluar más.
No residentes mantienen títulos
Los inversores no residentes “mantuvieron estables sus tenencias” de títulos emitidos por el Central “en el nivel máximo que les permite no inmovilizar fondos”, señala informe difundido por el BCU. A partir de julio de 2013, los inversores del exterior estaban obligados a dejar un encaje de 50% del valor de los títulos que superaran niveles de agosto de 2012. Los inversores renuevan sistemáticamente los títulos vencidos para mantener ese nivel.
Una sostenida suba en las tasas que el Banco Central paga por las Letras de Regulación Monetaria (LRM), está quitando presión al alza del dólar y a la inflación, según coincidieron analistas, operadores de mesas de cambio y corredores de bolsa consultados por El Observador. Algunos adjudicaron cierta intencionalidad del Banco Central para controlar la suba del billete verde y evitar que los precios se disparen, y otros simplemente argumentaron que el alza en las tasas de letras responde a las leyes de un mercado que exige retornos más altos.
Al menos por lo que sucedió en los últimos dos días de operativa, la presión al alza del dólar parece haber cedido, con dos cierres negativos que suman una caída de 0,83%. El viernes pasado el dólar quedó a $ 24,10 en el promedio de las operaciones mayoristas, y ayer lo hizo a $ 23,90. Por el otro lado, el Índice de Tasas de Rendimiento de Letras de Tesorería en Moneda Nacional (Itlup) de Bevsa –que calcula los promedios de las tasas que el Banco Central pagó por las letras–, tocó un máximo de 15,95% en abril de 2014 y luego un mínimo de 11,49% el pasado 8 de agosto. Ahora cambió su tendencia y recuperó en los últimos 20 días casi 2%. Algunas emisiones de esta semana llamaron la atención de los operadores. El lunes 18 una serie a 35 días pagó 9,1%, pero con pocos días de diferencia, una emisión el martes con el mismo horizonte de tiempo, pagó 14%. En la misma línea, ayer se emitió a 83 días y se pagó 14,47% y una semana antes, por una letra similar, se adjudicó a una tasa de 11,51%.
Que las letras sean más atractivas para los inversores hace que, en primera instancia, se vuelquen a cambiar de moneda (dólares a pesos). Esto desalienta, la posición en dólares y reduce la cantidad de pesos en circulación, hecho que contribuye a moderar las actuales presiones inflacionarias y sobre el tipo de cambio.
Frente a este esquema, los analistas consultados coincidieron que el cambio de tendencia da respiro a las principales preocupaciones del equipo económico. Florencia Carriquiry de Deloitte explicó que si bien se está en meses en los que la volatilidad hace difícil “atribuir intencionalidades”, “todo”, a su juicio, da a entender que la suba de las tasas de interés
“es un movimiento consistente con la situación de inflación que tiene el país”.
El corredor de bolsa, Federico Bozzolo de RenMax, resumió los movimientos de la siguiente forma: “La inflación es un problema para el gobierno y una de las formas de disminuir la presión sobre los precios es la emisión de letras quitando de esa forma circulante de la economía. Este factor, combinado con el aumento en las expectativas de depreciación del peso que tienen los agentes, presiona a que el (Banco) Central convalide tasas más altas en las emisiones de letras”, explicó.
Un operador de mesa de cambio de un banco de plaza que pidió no ser identificado explicó que “el mercado le está exigiendo tasas al Central y lo está convalidando”. A su juicio, “eso iba a generar también una caída del dólar”.
Consultado sobre si hay intencionalidad del gobierno en el aumento de las tasas, expresó: “algo de eso puede haber. El Central ha aceptado (tasas más altas) para evitar que el dólar siga levantando, seguramente por una presión inflacionaria que existe. Accedió a tener que endeudarse a tasas altas para combatir esa presión que existe pero no a cualquier costo”, advirtió.
De hecho, de los montos licitados en los últimos dos días se adjudicaron más letras que en la semana pasada, pero nunca el total ofertado, algo que sí sucedía en abril, cuando se pagaron valores récord, llegando a una tasa de 16%. Esto significa que el Banco Central está dispuesto a pagar más que la semana pasada pero no todo lo que le pide el mercado. Precisamente, otro operador financiero que no quiso hacer público su nombre, subrayó que el monto licitado fue claramente mayor –pasó de $ 1.000 a
$ 1.600 millones–.
Para este operador, fue “una clara señal” que el BCU estaba dispuesto a pagar más. En este sentido, para el corredor de bolsa Luis Rospide, “el primer motivo” del aumento de las tasas se dio por el incremento en el monto licitado.
Juan José Varela de Puente señaló que “las tasas estaban teniendo rentabilidad negativa en dólares y el mercado empezó a exigir mayores tasas para tener rentabilidad positiva”. Por su parte, Mariano Sardáns de FDI entendió que existe “intencionalidad” en el aumento de las tasas. Agregó que el gobierno está “embretado”, debatiendo entre el cuidado de la inflación y una baja competitividad que le da un tipo de cambio que debería devaluar más.