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Talvi y un sprint que lo dejó como el nuevo líder colorado

El economista obtuvo un categórico triunfo en el Partido Colorado con una candidatura que armó en menos de un año; la fórmula todavía está sin cerrarse

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01 de julio de 2019 a las 05:03

Hasta los micrófonos se silenciaron”, bromeó el candidato Ernesto Talvi apenas se subió al estrado de su búnker para dar sus primeras palabras y el amplificador no funcionó en un primer intento. Y no era para menos. El outsider de uno de los partidos fundacionales de Uruguay armó una candidatura y en 10 meses arrasó en una interna donde competía con un expresidente de la República como Julio María Sanguinetti.

Hubo agradecimientos al exmandatario Jorge Battle por la confianza depositada en su persona para buscar la renovación del Partido Colorado, a su familia y a militantes por el apoyo. 
La tensión se palpaba en la sala del hotel que se había designado para que parte de sus asesores y allegados más cercanos –donde estaba la viuda de Batlle, Mercedes Menafra–, a minutos de que se conocieran los resultados. Apenas pasada la hora 20.30, la pantalla de canal 4 mostró el gráfico que dejó al economista Talvi con una clara ventaja y estalló un festejo generalizado, pero fue breve. Los militantes e integrantes del equipo del candidato se fundieron en abrazos y varios chequeaban esos datos en sus teléfonos o buscaban sintonizar las pantallas del resto de los canales. “¿Mucha ventaja, no?”, decía uno, incrédulo. Todavía no terminaban de asimilar ese triunfo que había arrojado la encuesta de Opción, cuando unos minutos más tarde el resultado de Cifra en canal 12 terminó por ratificar la victoria por un margen similar. A media de hora de levantada la veda electoral, no había duda: Talvi era quien disputaría la Presidencia de la República por el Partido Colorado el último domingo de octubre. 

“Hemos protagonizado un logro pocas veces visto antes”, dijo Talvi minutos después de saberse victorioso, y agradeció varias veces a su militancia por el trabajo y el compromiso. Como hizo durante gran parte de su campaña, apeló a una metáfora futbolística para resumir su gran remontada electoral. “Ganamos en los descuentos, con gol de cabeza en el área chica: ¿qué más pedir?”, dijo el colorado, subido a un pequeño estrado en el hotel Sheraton Four Points.

“Ustedes (por su militantes) hoy hicieron historia. Entraron al estadio y dieron el puntapié inicial para cambiar el rumbo del país. Hace 10 meses no existía más que el Frente Amplio”, añadió. “Si nos salen bien las cosas el único destinatario de nuestro esfuerzo es el pueblo uruguayo”, prosiguió entre los aplausos de los militantes, que coreaban “¡se siente, se siente, Ernesto presidente!”, o “volveremos, volveremos, volveremos otra vez, volveremos a ser gobierno como la primera vez”. 

En su discurso –que aseguró que fue muy similar al que preparó para el caso de que perdiera– señaló que su grupo llegó a la política “a develar y a desnudar, a decir lo que hay que decir, no lo que la gente quiere sino lo que la gente necesita escuchar”. “Vinimos a proponer y así lo hicimos”, agregó.

Talvi consideró que Uruguay fue a mediados del siglo pasado “uno de los países más ricos del mundo, un país modelo, un país de primera”. “Por eso vinieron nuestros padres, nuestros abuelos. Hoy somos un país de tercera, un país en decadencia”, opinó.

Y sobre su grupo político destacó que fue a buscar “a los mejores sin importar dónde estaban ni de dónde venían, sin pedirles carné de militancia ni preguntar a quién iban a votar en el balotaje”.

“Reunimos a 300 profesionales y técnicos, a los mejores, para que formularán propuestas para cambiar el país”, dijo, y aseguró que juntos crearon “una estructura política con gente vocacional, joven, con y sin experiencia política, un proyecto de renovación a todo nivel”. A la hora de dirigirse a su equipo les dijo: “Ustedes demostraron que hay una estructura política diferente y posible, eso es Ciudadanos”.

Todo muy organizado

Un dato llamativo del búnker del candidato colorado fue su estricta organización y despliegue de seguridad, que estaba integrada por alrededor de una docena de personas. En la entrada del hotel Four Points había un primer chequeo donde se pedía identificación y se revisaba una lista. Luego, otro control donde se chequeaba otra lista y posteriormente se procedía a la entrega de un carné de identificación,ya sea para prensa, pero también para integrantes o allegados al comando Talvi. 

El arribo del candidato se había manejado para la hora 18, pero terminó llegando sobre la hora 19, ya sobre el filo del cierre de la hora de votación. Estuvo poco más de dos horas en su búnker hasta que fue la hora de iniciar una caminata de cuatro cuadras por la calle Soriano hasta llegar a la calle Martínez Trueba y saludar a sus contrincantes de las internas en la Casa del Partido Colorado. 

Antes de partir fue muy cauto a la hora de confirmar la integración de la fórmula presidencial y dejó abierta la puerta para tomarse un tiempo para definir “cuál es la mejor” propuesta que haga más competitivo al Partido Colorado en las elecciones nacionales de octubre. Incluso no descartó que una mujer pueda ser su compañera para la vicepresidencia, como ocurrirá en el Partido Nacional y muy probablemente en el Frente Amplio.

La rutina electoral 

Horas antes, a las 10 am, Talvi fue a votar en Malvín. Saludó, como hace casi siempre, uno por uno a todos los integrantes de las mesas de votación y sonrió porque el sol había empezado a hacerse un lugar en la mañana. Votó solo y enseguida resumió su emoción por las horas que le quedaban por delante. “El voto es el nexo entre sueños, proyectos y tratar de llevarlos a cabo. Siempre me emocioné mucho por poder votar, es un momento muy conmovedor. Venía con mis hijos chicos para que se fueran entrenando en el ejercicio de la democracia”, dijo el economista de 62 años, que se está estrenando como político.

Casi sin voz, luego de haber recorrido el sábado los locales de todas las agrupaciones de Montevideo que lo apoyan, adelantó que sería una “noche larga” ya que las encuestas lo ubicaban cabeza a cabeza con Sanguinetti. Al final, no fue tan larga como él mismo esperaba y ya sobre la hora 21 estaba todo el pescado vendido. 

Se mostró tranquilo, como quien tiene la conciencia del deber cumplido, y reconoció que estaba “agotado” consecuencia de la frenética gira final.
Tras sacarse fotos y selfis con quienes fueron a acompañarlo, cruzó prácticamente todo Montevideo y se fue hasta Casavalle para visitar el liceo Impulso, la institución educativa que fundó y proyecta como modelo para repetir en 136 puntos del Uruguay.

Cortó su rutina electoral con un almuerzo de canelones de pollo caseros. La pasta de los domingos es un clásico en la familia Talvi. El postre lo dejó para la noche. 

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