“Muchachos, borren todos los titulares que escribieron. Hubo humo blanco”. Eso fue lo que le gritó el entonces ministro de Ganadería José Mujica a los periodistas que, en la tarde del 31 de agosto de 2005, estaban apostados en la residencia de Suárez y Reyes. El flamante gobierno del Frente Amplio acababa de sortear su primera gran crisis política, desatada a partir de diferencias en torno a los dineros destinados a la educación en la primer ley de presupuesto del Frente Amplio, que tuvo al ex ministro de Economía Danilo Astori al borde de pegar un portazo, y dejar el gobierno de Tabaré Vázquez sin el principal garante de estabilidad.
A fines de 2005, el presupuesto de la educación alcanzó el equivalente a 4,5% del PBI, la cifra casi mágica que los gremios de la educación reclamaron históricamente y ese guarismo se mantuvo en los años siguientes.
Tan desilustrados como cobardes
Tienen el 4,5% del PBI y el poder pero la educación pública hace aguas porque nadie exige resultados