Es evidente a esta altura que el actual presidente de Brasil, un viejo zorro de la política, no solo sabe cómo resistir el vendaval –aunque todo parezca estar en su contra–, sino que además es un hábil negociador dispuesto a todo con tal de evadir la denuncia por corrupción en su contra que analiza el Congreso.
Temer esquivó la primera bala
Cambios en comisión parlamentaria torcieron a su favor votación sobre denuncia por corrupción