24 de agosto de 2012 18:39 hs

Aprender de los errores y empezar de nuevo tras el fracaso, es con seguridad una máxima del emprendedor. Federico Peña lo tomó al pie de la letra y logró, tras algunos años y una gran reconversión de su proyecto inicial, sacar adelante su empresa Actualred, que está radicada en el departamento de Payusandú. La compañía se dedica hoy a las soluciones profesionales en tecnologías de la información y gestión para procesos productivos industriales.

En 2001 y con el apoyo de la incubadora del LATU, Ingenio, Actualred comenzó a operar como un emprendimiento proveedor de un software de gestión jurídico notarial. “Hicimos un plan de negocios porque detectamos que había una oportunidad de mercado importante.

Sabíamos que teníamos algunas materias pendientes en la administración y en cómo llevar adelante el emprendimiento; entonces decidimos acercarnos a Ingenio”, explicó Peña.

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Al estar radicado en Paysandú, eligió para trabajar la modalidad de incubación remota, que le implicaba viajar semanalmente a Montevideo para las capacitaciones. Aunque Peña asegura que estuvieron ejecutando firmemente hasta el 2006, comercialmente no alcanzaron los indicadores que se habían planteado.

“Fue un producto bastante innovador, pero comercialmente no alcanzó a ser un gran suceso, así que en 2006 dejé la actividad”, rememoró Peña.

En esa época, no había abandonado su actividad laboral dependiente. Sadesa, la compañía dueña de Paycueros –la empresa en la que trabajaba–, le ofreció un cargo superior: hacerse cargo del área de automatismos industriales de sus cinco plantas del Mercosur.

Por tres años, Peña se dedicó a desarrollarse en la compañía y se unió como copropietario a Tres Pinos, un restaurante de Paysandú.

Reciclando ideas

En 2009 se decidió por volver a emprender. “Pasa cuando uno tiene madera de querer hacer las cosas, tener responsabilidad sobre tu futuro y sentirte feliz. El empleo en dependencia ya no era un desafío ni lo que me llenaba personalmente y decidí correr todos los riesgos”, apuntó. Diseñó entonces un proyecto bajo la misma marca –Actualred–, pero procurando evitar los errores del pasado. “Claro que seguimos cometiendo errores diariamente, pero de algunos aprendimos”, reflexionó Peña.

Lo primero que tuvo en cuenta fue poner toda su atención en el nuevo emprendimiento. “La falta de foco fue un error la primera vez”, explicó. Por eso abandonó su empleo, que le demandaba mucho tiempo. Para Peña, formar un equipo de trabajo sin estar al 100% en el proyecto fue una tarea muy complicada.“Básicamente me di cuenta que si no estaba totalmente comprometido desde el inicio y con el avance del proyecto no iba a andar”, amplió.

Hoy explica que está atento a buscar y potenciar las oportunidades, y que en un comienzo sintió que se presentaban solas: “siempre vi oportunidades a mi alrededor, las veía pasar hasta que decidí levantar el calderín y pescarlas”.

Para su segunda etapa como emprendedor Peña decidió volver a potenciarse con apoyos del ecosistema emprendedor de Montevideo. Fue así que se presentó al programa Jóvenes emprendedores de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANNI). Este apoyo fue el detonante para que terminara por decidirse a apostar a su proyecto Actualred.

Hoy la empresa direccionó su trabajo al cableado estructurado, certificación de cableado de cobre e instalaciones de fibra óptica, en alianza con la empresa Lidei de Paysandú. Pero su foco comercial está puesto en el área de aplicaciones, donde desarrollan sus propios productos, aunque aprovechan algunas oportunidades para hacer outsourcing o desarrollo para otras empresas colegas.

Su producto estrella es Magna (apoyado por ANII y el Ministerio de Industria), y tiene distintas versiones, por ejemplo para gestión de mantenimiento, de producción o de inventario.

“En esto trabajamos en conjunto con Cambón & Asociados y Calibraciones. Ellos son especialistas en instrumentación industrial, en gestión de procesos de pesajes y nosotros hacemos todo el software para la gestión productiva que se vende con sus instrumentos”, indicó Peña.

El emprendimiento tiene instalaciones en laboratorios Microsules con el sistema Magna para gestión de procesos de formulación, donde toda la dosificación de productos químicos se hace con su herramienta. Otro de sus clientes más destacados es UPM- Forestal Oriental, a quien le resuelve la gestión de vivero, ya sea de semilla o mejoramiento genético. Y Paycueros, para quien desarrolla consultoría de aplicaciones. Otros de sus clientes son Pili, Azucarlito, ANCAP e Infocorp. Algunos son clientes directos y otros surgen de alianzas con otras empresas.

Pero el corazón del negocio de Magna está en el sistema de control de producción, focalizado en la gestión de los sistemas industriales relacionada al cluster forestal: desde el mejoramiento genético hasta el transporte o transformación de la madera. “Tenemos una versión específica para aserraderos y trabajamos con dos muy grandes de Paysandú que están usando nuestra solución. Ahora estamos en conversaciones con otro”, indicó Peña.

Estar instalado en la zona donde algunos de sus principales clientes operan, como Forestal Oriental o varios aserraderos, ha sido un diferencial importante.

Nada queda lejos

Hacer crecer una empresa en el interior tiene ventajas y desventajas, aseguró el emprendedor. Una ventaja es que hay poca rotación de personal. Sin embargo, Peña consideró que a veces es un poco difícil conseguir algunos recursos o personal con experiencia específica en alguna área.

Y aunque algunos costos de instalación son menores, la necesidad constante de acercarse a Montevideo les suma costos regulares. “No puedo compararlo con lo que sería emprender en Montevideo porque no tengo la experiencia, pero sí sé que tenemos que venir a Montevideo varias veces por mes porque queremos estar vinculados al principal ruido emprendedor, para capacitarnos, asistir a seminarios o vincularnos con empresas. También para hacer trámites, de importación por ejemplo”, indicó Peña.

Pese a una serie de iniciativas de apoyo a emprendimientos del interior, que Peña incita a aprovechar, está convencido de que el interior nunca va a ser Montevideo.

"Uno no puede tener la excusa de que el negocio no anda porque está en el interior o porque le falta apoyo. Las cosas hay que salir a buscarlas. El interior no tiene un problema en sí mismo: el problema radica en que muchas veces pensamos que Montevideo está mucho más lejos de lo que realmente está”

“El emprendedor del interior tiene que convencerse de que por más que lo apoyen y tenga un padrinazgo, tiene que moverse hacia Montevideo porque es la cancha grande. Las oportunidades están donde está el mercado y uno no puede forzar a que el mercado vaya a Paysandú, hay que tomarse un ómnibus y un avión y salir a buscarlo”, dijo.

Seguir creciendo

Desde el punto de vista económico, Peña asegura que hoy gana menos que cuando trabajaba de manera dependiente, pero también está convencido de que es más feliz.

“Genero fuentes de trabajo, dejamos valor donde antes no había, damos soluciones distintas a las que había antes y eso es gratificante”, dijo.

El crecimiento del proyecto ha sido una constante. Casi desde el comienzo superó el punto de equilibrio y en lo que va del 2012 ya está 20% arriba de la facturación del año pasado.

Hacia el futuro, Peña aspira a seguir apostando al crecimiento de su empresa –hoy constituida por tres trabajadores-, en facturación, personal y proyectos.

Además, lanzará próximamente un nuevo proyecto: Magna shop, un sitio de comercio electrónico dedicado específicamente al equipamiento industrial.

Se trata de un amplio catálogo con la posibilidad de compra en línea. El proyecto se desarrolla en forma asociativa con empresas representantes de distintas marcas de equipamiento industrial y agroindustrial.

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