1 de octubre 2014 - 21:52hs

Estás lista?”, le preguntó el candidato argentino Sergio Massa a Lorena Ponce de León, esposa del presidenciable blanco Luis Lacalle Pou. “¿Linda?”, creyó escuchar la destinataria de la pregunta. “Estás linda sí, pero preguntó si estás lista”, le aclaró el candidato del Partido Nacional a su pareja.

La conversación que presenció El Observador se produjo ayer en el hotel Alvear de Buenos Aires, minutos antes del inicio de un almuerzo donde Lacalle Pou le habló a empresarios y políticos de la capital porteña.

Desde que se vieron en el cóctel previo al evento, el líder blanco y este joven candidato a presidente de la Argentina demostraron públicamente tener un vínculo cercano y ameno.

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El abrazo que se dieron retumbó en la coqueta sala de recepción del hotel ubicado en Recoleta.

Massa fue gobernador de Tigre. Formó parte del gobierno kirchnerista y ahora es candidato a presidente por el Frente Renovador. Esa sintonía con Lacalle Pou lo llevó a dar por hecho que ganará la elección de octubre y a preguntarle a su esposa si se ve como primera dama.

Así como el candidato oficialista Tabaré Vázquez muestra sintonía con Daniel Scioli, gobernador de la provincia de Buenos Aires y también postulante a la Presidencia de Argentina, los blancos se mostraron ayer afines a Massa, y Massa a los blancos.

El candidato a vicepresidente Jorge Larrañaga también demostró tener un vínculo previo con el político argentino.

Cuando Lacalle Pou terminó ayer su discurso de 50 minutos, el primero que se paró a saludarlo fue Massa. Y le dio otro abrazo como el que se dan los amigos. Y se lo dio frente a todos, como mostrando que él era su amigo.

El candidato uruguayo incluso bromeó con la edad de su colega (que tiene 42 años, apenas uno más que él) ni bien empezó su discurso.

Una vez que terminó el almuerzo, ya con poca gente en el salón, Massa y Lacalle Pou seguían hablando a solas, posando ante los fotógrafos.

Certezas

Presentado como un “joven abogado” de 41 años, de familia con “larga trayectoria” política, el candidato nacionalista se explayó ayer ante empresarios y políticos argentinos sobre su modo de hacer campaña y las ideas que propone para ganar la elección.

Dijo ser un “atrevido” que desechó los manuales de la política y ganó su espacio con la estrategia “por la positiva”. “Faltan 25 días para la elección, no se imaginan cómo me corre la sangre y me late el corazón, cómo miro las encuestas y a los analistas”, confesó a un auditorio que lo siguió atento y le regaló más de un aplauso de aprobación.

Lacalle Pou repitió cinco veces la palabra “certeza”.

Prometió que no piensa derogar reformas de la izquierda a diestra y siniestra si le toca ganar, porque no tiene un espíritu refundador.

Repasó sus ideas en educación, seguridad, inclusión social y salud, ante una consulta específica de un empresario del rubro que fue a escucharlo.

Como muestra de ese continuismo a las cosas bien hechas, presentó a los argentinos a Azucena Arbeleche, su candidata a ministra de Economía. Les dijo que estuvo diez años en el gobierno, luego de ser elegida tanto por colorados como por frenteamplistas. Y que pensó en ella como parte de esa “continuidad que debe haber”.

El candidato blanco aseguró que dará a los empresarios extranjeros “tranquilidad tributaria”. “Uruguay tiene para ofrecer certezas. Es el país de las certezas”, repitió. En el espacio de las preguntas, anunció que no derogará ni dará “marcha atrás” con la ley que permite el intercambio de información tributaria entre ambos países, aunque sí la aplicará con rigurosidad para proteger a las inversiones.

En seguridad, insistió en la idea de nombrar a un ministro que sea “el primer policía”, pero agregó esta vez que en esa materia “el que se hace cargo es el presidente de la República”.

También dedicó varios minutos a hablar de políticas sociales e inclusión. Dijo que si gana no vendrá ningún “cuco” a eliminar la inversión del Ministerio de Desarrollo Social, sino que pretende “institucionalizar” ese gasto.

“Perdonen que haga terapia con ustedes, pero en Uruguay tenemos el fantasma del 50´, y ahora el fantasma del 2014 que viene a sacar los planes sociales”, bromeó.

Destacó también su plan “Asentamiento cero”, cuya financiación “puso los pelos de punta a Arbeleche” cuando se enteró cuánto cuesta”, reveló.

Lacalle Pou aseguró que de ser presidente manejará las relaciones con Argentina de forma profesional, y no dejará que el éxito del vínculo esté librado a la simpatía entre ambos presidentes. Cosechó en ese momento el primer gran aplauso de la jornada.

Certezas
En el almuerzo de ayer en el Alvear, donde sirvieron ternera confitada con risotto de quinoa, maridado con Tannat uruguayo de la bodega Garzón (propiedad del empresario argentino Alejandro Bulgheroni), Lacalle Pou contó su proceso de decisión para ser candidato. También el acuerdo con Larrañaga para integrarlo a la fórmula, y dijo sentirse orgulloso de estar en un partido “de gente de bien”.

También explicó que el próximo gobierno uruguayo no tendrá mayoría parlamentaria propia, lo que valoró como positivo, ya que obligará al Poder Ejecutivo a negociar para gobernar por convencimiento y no por imposición. A su juicio, esa negociación, que implicará entre otras cosas ceder lugares en el gabinete a cambio de votos en el Parlamento, no puede transformarlo en lo que no es.

Explicó a El Observador que sus ideas deben luego estar reflejadas en el ejercicio del gobierno, si gana, a pesar del intercambio que se avecina para tener gobernabilidad.

Puso el ejemplo del trabajo con el sector de Larrañaga para ponerse de acuerdo en temas donde había diferencias, como en la participación de representantes sindicales en la educación, y la creación de una guardia nacional republicana.

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