Uruguay, un país atrasado en tantas otras áreas vitales, está en camino de pasar de la costosa pesadilla de la dependencia energética a convertirse en ejemplo mundial de desarrollo en este campo. El secreto de una transformación que se concretará en dos o tres años está en el aprovechamiento eficaz de materias primas gratuitas y comparativamente limpias, como las lluvias para la generación hidroeléctrica en las represas, el viento para los parques eólicos y la luz del sol mediante paneles. Se les agrega la generación por biomasa, aprovechando fundamentalmente materiales residuales de las industrias forestal y arrocera, y el abastecimiento de gas cuando se complete la planta regasificadora en la bahía de Montevideo, que terminará con el complejo suministro desde Argentina.
Un ejemplo energético
Uruguay se convertirá en un ejemplo mundial de desarrollo en energía, aprovechando materias primas gratuitas, lo que permitirá reducir el oneroso gasto en petróleo