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Un infierno de hielo y nieve

Un vórtice polar con temperaturas bajo cero paralizó a varias ciudades grandes

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04 de febrero de 2019 a las 14:01

Hasta la fecha, 21 personas han muerto debido a la ola de temperaturas bajas extremas englobadas bajo el nombre de vórtice polar que afectó por varios días consecutivos a varios estados centrales y de la costa este de la Unión Americana. En medio de un paisaje de lagos, ríos y arroyos congelados, hubo miles de vuelos cancelados y retrasados, el correo suspendió sus servicios, y las escuelas debieron cancelar clases debido a lo peligroso que resultaba estar a la intemperie por más de unos minutos.

Las temperaturas bajo cero fueron las causantes de la muerte de varias de las personas que estaban fuera, haciendo su labor diaria, tal vez creyendo que podrían resistir sin problemas a la ola polar. William L. Murphy, de 69 años de edad, empleado de FedEx, falleció fuera de un centro de entregas de la empresa, ubicado en las ciudades mellizas de Moline-Rock Island, en el estado de Illinois. En el momento de su muerte, la temperatura en el lugar a esas horas de la mañana era de 40º Celsius bajo cero.

En algunas zonas del medio oeste estadounidense las temperaturas llegaron a los 60º bajo cero. En sus mensajes de alerta a la población las autoridades informaron que una sensación térmica de 31º bajo cero puede congelar la piel de un ser humano en 15 minutos. En el campus de la Universidad de Iowa, Gerald Belz, estudiante de medicina de 18 años de edad, quien planeaba ser cardiólogo o neurocirujano, fue hallado muerto, en estado de semi congelamiento, fuera de su dormitorio. A la hora que encontraron el cuerpo, tres de la madrugada, la temperatura exterior era de 48º bajo cero, según datos del Servicio Nacional de Meteorología.

Pasada la medianoche, Belz le envió un mensaje de texto a su novia diciéndole que no pensaba salir debido al clima y que se iba a ir a dormir temprano. La policía investiga ahora qué pudo haberle pasado, para que terminara muerto en el frígido clima, víctima de la monstruosa tormenta de hielo, pero informó que supone que Belz estuvo demasiado tiempo afuera, justo cuando la temperatura estaba en vertical descenso. El padre de Belz dijo en reiteradas ocasiones al periodismo “que un médico de la sala de emergencias indicó que no había señales de alcohol en el sistema de Gerald”.

Unos 250 millones de estadounidenses experimentaron las condiciones del “vórtice polar” y los hospitales de las zonas afectadas por el frío se vieron saturados de pacientes que sufrieron alguna forma de congelamiento. En más de 30 ciudades se batieron récords de temperaturas bajas y en Chicago, tercera ciudad en tamaño de la Unión Americana, hubo un día en que la temperatura fue más baja que en la Antártida. Al final del invierno se sabrá cuántos miles de millones de dólares costará la ola ártica a la economía estadounidense. En 2014, una congelación polar similar, pero mucho menos fuerte le costó al país una cantidad superior a los US$ 5 mil millones.

De todas formas, en algunas ciudades del medio oeste no llegaron a superarse las marcas de temperaturas bajas establecidas en enero de 1985. Recuerdo bien esa ola polar, pues por entonces vivía en St. Louis, Missouri, una de las ciudades que más sufrió la continuación de días helados que con brutalidad interrumpieron la vida cotidiana. Dejo para otra ocasión el relato de lo ocurrido la mañana, bien temprano, cuando terminé en la sala de emergencia por haber perdido la sensibilidad en manos y pies, y el entumecimiento por congelamiento comenzó a parecer permanente. Treinta minutos a la intemperie casi me convierten en muñeco de nieve.

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