Las cifras son frías pero adquieren su calor con un ejercicio de imaginación. Basta con pensar que detrás de cada unidad, de cada figura más o menos estilizada, hay una persona. Una vida, una historia. Un conjunto de experiencias, alegrías y frustraciones. Y en este caso, un millón de aventuras, de viajes con final incierto, de apuestas de todo o nada. De riesgos de naufragios, robos y enfermedades. Penuria, hambre, violencia. De abandono en manos de Dios, en Alá o en el azar.
Un millón de refugiados llegaron a Europa por mar y tierra en 2015
ONU advirtió por la cantidad de necesitados y pidió solidaridad para con ellos