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Un país de luto

La forza no fue suficiente para la azzurra

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15 de noviembre de 2017 a las 04:55

La última vez que Italia había quedado marginada de un mundial de fútbol fue en el de Suecia de 1958. Esta vez Suecia, que en 1958, jugando de locatario tuvo su mejor participación mundialista, dejó fuera de Rusia a los italianos, tras dos mundiales previos, 2010 y 2014, desastrosos.

Cuando no juega a los dados, Dios se entretiene generando peculiares casualidades con el fútbol como protagonista. Desconsolados, los italianos buscan razones por la eliminación. D

icen que hay demasiados extranjeros jugando en la Serie A y por lo tanto los talentos nativos no pueden surgir ni desarrollarse como se esperaría; que los clubes italianos, preocupados por ganar, no desarrollan jugadores sino que los compran fuera; que las estrellas todavía en actividad han envejecido y los nuevos talentos no están a la altura de los grandes futbolistas del pasado; que la crisis en el fútbol es solo síntoma visible de la crisis nacional que enfrenta Italia y que puede llevar a su desaparición como estado, en plazo más corto de lo esperado.


En verdad, todas las hipótesis del fracaso pueden ser explicadas por una sola causa que suele ser la gran verdad del fútbol, la única verdad; ni en Solna, Suecia, jugando de visitante, ni en Milán de locatario, la pelota quiso entrar al arco. Tan simple como eso.

En ambos partidos Italia tuvo más ocasiones de gol que Suecia, que jugó de manera ultradefensiva, a la espera de un error del rival, que se dio en el primero de los dos partidos, en una jugada en la cual el gol llegó de rebote. La fortuna no estuvo con Italia esta vez y esa fue la verdadera razón, pues la squadra azzurra, sin jugar bien, pero tampoco jugando mal, hizo méritos como para clasificar, aunque, con falta de fortuna mediante, fueron insuficientes.

No es el fin del mundo, y sin embargo. A raíz de tanto repetido sufrimiento y de morir ahogada con la orilla a la vista en varias ocasiones, la selección uruguaya lo sabe por experiencia, y por eso podemos entender, el devastador sentimiento de luto nacional que afecta a Italia, país futbolero como nosotros. En fin. De los fracasos se aprende. Es lo que la gente dice. Aunque la lección aprendida no garantiza que los triunfos vayan a regresar pronto.

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