Pocas veces la gente se retiró del Franzini con la extraña sensación del doble sabor. El triunfo devolvió la entrada. La tranquilidad de ni siquiera tener que sentarse frente al televisor a ver el clásico. Ese lujo de poder decir: “Que se arreglen como puedan”.
Un triunfo que dejó extrañas sensaciones
Los hinchas de Defensor Sporting se fueron con el sabor de seguir al tope de las dos tablas, pero con la amargura de la lesión de Nicolás Olivera