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Una gran noticia

Estados Unidos anunció que deja en suspenso el aumento de aranceles de 10% a 25% sobre las importaciones chinas por un valor de US$ 200 mil millones

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03 de diciembre de 2018 a las 05:02

Las sesiones formales de los grandes foros internacionales suelen ser menos relevantes que las conversaciones o negociaciones que ocurren en paralelo a los eventos, que son aprovechadas por los jefes de Estado de los diferentes países intervinientes para conversar sobre asuntos comunes o encaminar soluciones a diferendos políticos o económicos.  Eso es justamente lo que ocurrió en la decimotercera reunión del G20, que acaba de concluir en Buenos Aires, con la exitosa cumbre dentro de la cumbre que todos esperaban entre los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump, y el de China, Xi Jinping, con el objetivo de poner fin a una guerra comercial que tiene en vilo al mundo por su impacto negativo en los mercados financieros y en la economía.

Es para celebrar que Trump y Xi hayan acordado el sábado 1°, un cese al fuego en la guerra comercial con la decisión de suspender por 90 días el aumento de aranceles a partir del próximo 1° de enero. En ese período, ambos jefes de Estado se comprometieron a llegar a un acuerdo definitivo para evitar barreras proteccionistas que ya están afectando la marcha del comercio mundial. 

Sin un acuerdo definitivo entre Washington y Pekín, no solo aumentarán los aranceles a los productos chinos, sino que es probable que se profundice la ola proteccionista de la era Trump, cuyo gobierno ha puesto gravámenes a las importaciones de acero y aluminio, y ha amenazado con barreras a la importación de automóviles europeos. Ello genera un clima de confrontación en el que los países afectados contraatacarán con medidas espejo. 

La guerra comercial estalló por las críticas de Trump al superávit comercial de China con EEUU -Washington acusa a Pekín de no jugar de manera justa en el comercio-. Y China, por su lado, acusa a EEUU de proteccionista y ha plantado cara a los intentos de intimidación del presidente estadounidense. 

Del encuentro de trabajo entre ambos mandatarios, y sus principales asesores, durante una cena en el Palacio Duhau-Park Hyatt, de Buenos Aires, EEUU anunció que deja en suspenso el aumento de aranceles de 10% a 25% sobre las importaciones chinas por un valor de US$ 200 mil millones. 

Xi, por su parte, adelantó su disposición a comprar una determinada cantidad de productos agrícolas, energéticos, industriales y otros bienes producidos por EEUU para “reducir el desequilibrio comercial” de ambos países. 

Asimismo, los líderes estuvieron de acuerdo en la necesidad de iniciar conversaciones acerca de las transferencias de tecnología forzadas, la protección de la propiedad intelectual, las barreras no arancelarias, intrusiones y robos cibernéticos, los servicios y la agricultura, asuntos que preocupan a EEUU desde hace mucho tiempo. 

La gran noticia del G20 fue la reunión del G2 en un ambiente “amistoso y cándido” -en palabras del consejero de Estado chino, Wang Yi-. El histórico encuentro, considerado el más importante de los líderes de EEUU y China en años, ojalá que se cristalice en un acuerdo permanente a favor del libre comercio, el único camino razonable para evitar el abismo al que conduce inexorablemente un mundo de barreras. 

Los muros comerciales desembocan en otros muros que terminan afectando el valor y el derecho irrenunciable de la libertad. 

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