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Una Invitación a un matrimonio amigo para cenar en nuestro hogar sin perecer en el intento

En esta nota consideraremos el posible menú y la posible ubicación de los invitados alrededor de la mesa

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20 de octubre de 2017 a las 05:00

Muchas veces y por motivos diversos, no invitamos a nuestros amigos para que cenen en nuestro hogar. Quizás colocamos por delante las dificultades que presenta. Por una parte, están los horarios ajustados y, por otra ese dejar pasar las cosas para una mejor ocasión.

Es verdad. Hay dificultades pero con un poco de buena voluntad dejan de existir. Ante todo bueno es considerar el bien que se produce entre los invitados y los anfitriones. Los tiempos no están para ofrecer un menú con copetín, primero y segundo plato, postre y café. La imaginación y el buen gusto de la esposa junto al marido, harán desaparecer esos obstáculos. En esta nota consideraremos el posible menú y la posible ubicación de los invitados alrededor de la mesa.

Las revistas y los programas televisivos se encargan con frecuencia de difundir ideas para agasajar en casa a nuestros amigos. A ellos se antepone el buen gusto de la dueña de casa. Ella sabe que se trata de agasajar y hará todo con gran gusto. Por eso elegirá un menú adecuado en el cual volcará su ingenio. Sabe que no podrá servir un souflé porque tendrá que recibir a los invitados y es una preparación culinaria que demandan atención hasta último momento. En cambio, podrá optar por un menú simpático que agradará.

Si el marido desea invitar a un antiguo amigo para que vaya a cenar junto con su esposa, la dueña de casa tendrá presente que no puede ofrecerles un menú de "bailarines de nuestro SODRE". Siempre se tuvo como de buen tino la no aceptación de invitaciones a comer en casa ajena cuando se tiene una dieta especial alimenticia. No obstante, si existe confianza es posible que la esposa invitada y la anfitriona, hablen entre ellas y vean la forma de llegar a un acuerdo.

Un toque personal y de buen gusto, puede ser la presentación de un copetín previo a la cena. Allí no habrá whisky o bebidas fuertes que anestesien el paladar. Utilizo el término "copetín" aunque también y sin duda, es posible hablar de un "cóctel" aunque no se sirvan cócteles. Es lo que se sirve antes de una comida principal. Y que no es un "brindis" porque brindar es desear un bien a alguien. Un sencillo "¿tomamos algo?" llevará a beber algo alcohólico o refrescos. Como todos cenarán después, la prudencia llevará también a acompañar las bebidas con algunos pocos y elegantes ingredientes culinarios. La prudencia de los invitados los llevará a servirse las bebidas que están a la vista. No olvido el mal rato que pasé cuando me desempeñaba con director de Ceremonial de una institución. El anfitrión dijo amablemente: "Tomamos algo? Y el invitado respondió: "Para mí el mejor copetín es un buen vaso de cerveza."

Después de unos minutos de conversación, se pasarán a la mesa. Si son cuatro los comensales será sencilla su ubicación. El dueño de casa presidirá y tendrá a su derecha a la esposa de su amigo. En la otra punta, la dueña de casa pondrá a su derecha al amigo del esposo. De acuerdo a la estación del año el plato principal y único, puede ser muy variado. Lo importante es que la dueña de casa no deba levantarse de la mesa. Por eso, irá a la cocina o a antecocina, escogerá la fuente y la dejará a la izquierda de su sitio. Las tres personas restantes pasarán y se ubicarán. La dueña de casa puede servir los platos a cada uno de los comensales y, en último lugar a ella misma. También podría ofrecer la fuente para que cada uno se sirva con lols cubiertos de servir. Aquí es preciso hacer una advertencia. Por favor, voluntarios abstenerse de actuar, por ejemplo con un "Yo te sirvo."

Después de comer, la anfitriona pedirá a los comensales que les pasen sus platos y cubiertos, los platitos del pan y los saleros y pimenteros. Los colocará en una mesita auxiliar o en carrito. Con calma irá colocando sobre la mesa el postre que puede ya estar en un bo individual o compotera. Para el café es posible permanecer en la mesa o pasar al living.

Las bebidas estarán a cargo de los dos caballeros. Ellos ofrecerán vino o agua a las señoras sin levantarse de sus asientos. Junto a cada comensal se pondrá un salero y un pimentero y como es lógico un platito para el pan.

El postre estará en la mesa. Quizás sea conveniente la opción de algo fácil de presentar. Quizás una en sala de frutas servida en compoteras o en copas sea una buena solución. Al final se servirán café, té o alguna infusión en la misma mesa y el living o sitio cercano.

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