Mientras un adolescente controla un pequeño cuadricóptero de US$ 300 en la costa montevideana, un soldado estadounidense observa una base enemiga a través de un millonario vehículo aéreo no tripulado (UAV, por su sigla en inglés).
Salvando las diferencias, ambas aeronaves son popularmente conocidas como drones.
Nacieron con fines militares, pero hoy su uso civil y comercial se ha extendido a rubros que van de la realización audiovisual y el control de los cultivos a la seguridad privada, y se planifica utilizarlos en el reparto de bienes.
El crecimiento del mercado comercial mundial de drones está siendo explosivo: se proyecta que en 2015 representará US$ 130 millones, y llegará a US$ 1.000 millones en 2018, según datos de Euromonitor.
En Uruguay, son las firmas audiovisuales y las de agro las que ya utilizan esta tecnología, mientras que Securitas, en el rubro seguridad, hace sus primeras pruebas para echar a volar estos vigilantes aéreos.
Mientras tanto, las compañías locales de retail tecnológicas ya incluyen esos aparatos en su stock de productos, lo que augura un aumento de la cantidad de drones en los hogares uruguayos.
Los costos de estos aparatos son tan variados como sus usos: desde un pequeño dron cuadricóptero –sin cámara– por poco más de US$ 50 y otros, verdaderos aviones no tripulados, por más de US$ 100 mil. El primero es el juguete de un niño y el segundo una herramienta sofisticada que promete dar un salto en la productividad del agro a nivel mundial.
Ojos en el campo
Hace cinco años, Agronegocios del Plata (ADP) adquirió una aeronave no tripulada que tiene la forma de un avión. Con 3,8 metros de ala y 2,5 metros de largo, este dron pesa 25 kilos, de los cuales 10 son cámaras, y su costo total alcanza los US$ 100 mil.
Este UAV permite obtener imágenes aéreas de grandes extensiones de tierra con una resolución de 15 x 15 centímetros por píxel, una calidad superior a la que suministran los satélites –de 30 metros por 30 metros–, y a un costo menor. Las imágenes de las cámaras permiten ver qué zonas del campo necesitan fertilizantes o qué plantas están enfermas –incluso antes de que el ojo humano pueda detectarlo–, gracias a un estudio del verdor de la planta, algo que se consigue con una cámara infrarroja de US$ 25.000 que forma parte del dron.
Para el director de ADP, Marcos Guigou, esta tecnología tiene un “altísimo impacto” en el agro, ya que “supone un salto tremendo en la productividad y en el manejo agronómico”.
Según explicó el responsable del UAV, Pablo Sandoval, “los clientes de ADP ven el resultado en el bolsillo”. Contar con estas imágenes permite que el productor pueda aplicar fertilizantes en zonas específicas en lugar de todo el campo, lo que se traduce en un ahorro de dinero.
El proveedor del dron de ADP es la empresa chilena Idetec Unmanned S ystems, que participó de la última Expoactiva –que se celebró d el 18 al 21 de marzo– para ofrecer el arrendamiento o venta de sus drones a productores locales. Para el director de Idetec, Juan Francisco Sainz, “la idea es empezar a buscar nuevos clientes y oportunidad de negocio con productores y empresas de agroquímicos en Uruguay”, ya que hasta ahora su único cliente en el país es ADP.
El precio de un dron de la firma chilena parte de los US$ 12 mil y alcanza los US$ 100 mil, dependiendo del tipo de cámaras que posea y del nivel de precisión del GPS que le permite volar en piloto automático. En tanto, quien no quiera adquirir una aeronave propia puede contratar el servicio a un precio de US$ 1.000 por día, con los que se pueden fotografiar 4.000 hectáreas de campo. El procesado de la información se cobra por separado.
Polifuncionales
Incluir fotografías aéreas capturadas por un dron en el álbum de bodas, tomar registro de los destrozos de un incendio en un edificio o contar con una nueva perspectiva de una propiedad a la venta son algunos de los servicios que están ofreciendo las compañías de imágenes aéreas.
Antes debían contratar una avioneta o un helicóptero para la tarea, lo que resultaba más costoso y difícil de realizar, sobre todo en terrenos pequeños. “Hace tiempo buscábamos resolver trabajos locales sin necesidad de contratar un avión, que tiene sus problemas de altura, o los helicópteros que son bastantes caros”, dijo el director del estudio fotográfico Desde Lo Alto, Daniel Stonek. Aseguró que existe una mayor demanda de fotografías aéreas gracias a la llegada de los drones: “En ciertos eventos la gente antes ni siquiera pensaba en tomas aéreas porque se daba cuenta de que contratar un avión o helicóptero para algo relativamente sencillo, era muy costoso”.
En el mismo sentido, Aerocam Solution, que además de ofrecer el servicio de imágenes aéreas comercializa drones armados a la medida, dijo que la demanda aumentó y que los fotógrafos lo llaman para tomar imágenes de eventos sociales. El costo varía dependiendo del tipo de cámara que se usa: por ejemplo, Uruguay Desde Lo Alto cobra US$ 200 por hora de trabajo, utilizando un dron de unos US$ 2.000; en tanto Aerocam Solution utiliza drones de hasta US$ 11 mil y cobra US$ 1.600 por jornada.
Según el director de Aerocam Solution, Pablo Neme, el costo continúa siendo alto porque no es posible asegurar los equipos, ya que las aseguradoras no tienen oferta para este tipo de tecnología.
En términos de seguridad, Securitas hizo sus primeras pruebas con drones hace menos de un año. Según explicó el gerente de Vigilancia, Roberto Alcaire. Los drones pueden utilizarse para vigilar predios muy grandes, como depósitos, industrias o extensiones de campo, explicó el especialista.
Alcaire agregó que en ocasiones debieron desestimar el uso de esta tecnología por considerarse inconveniente dado sus altos costos –un dron de este tipo puede ir desde los US$ 50 mil a los US$ 450 mil– y la necesidad de generar un aparato específico para el lugar que se pretende proteger.
Por su parte, la empresa uruguaya GeoFly utiliza drones para hacer trabajo de fotogrametría, una técnica para medir superficies de tierra y volumen de objetos gracias a la fotografía aéreas. Su uso está relacionado con obras de ingeniería, aunque también se utiliza para medir canteras o extensiones de campo.
Además, la compañía brinda servicios de monitoreo de obras y de agricultura de precisión, un servicio similar al que ofrecen Idetec y ADP.
Tecnología para el hogar
Motociclo Sport, Tecsys y NetPC venden drones por precios que van desde los US$ 50 hasta los US$ 2.600. Según contó el gerente del local de Motociclo Sport de Malvín, Eduardo Scaraffoni, la “moda” de la fotografía de eventos deportivos a través de estas cámaras voladoras hace que estos aparatos se agoten rápidamente.
Motociclo lanzó la semana pasada la campaña “carrera de drones” con el fin de promocionar estos aparatos. En la pieza se ve a tres drones en una competencia de obstáculos. Cada equipo utiliza un tipo de cámara Go Pro diferente y puede verse la imagen que logra cada uno en una serie de tres videos.
Tecsys por su parte comenzó a vender drones hace un mes y hasta el momento lleva vendidos seis Dron Mini (US$ 53), dos Phantom 2 (US$ 1.998-US$ 2.599) y tres quadcopter X125 (US$ 163). Ambas compañías coincidieron en el desafío que supone imponer esta tecnología, todavía desconocida por los consumidores.