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Opinión > DEMOCRACIA

Una señal preocupante

El Informe 2018 del Latinobarómetro confirma la preocupación por una creciente oleada crítica hacia la democracia

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12 de noviembre de 2018 a las 05:02

Debería ser un motivo de preocupación la tendencia de la opinión pública de Uruguay que lentamente se suma a la oleada crítica a la democracia que muestra el promedio de países de América Latina, según surge del Informe 2018 del Latinobarómetro, difundido el viernes 9.

En un ambiente crítico o indiferente con el régimen democrático es que pueden surgir liderazgos autoritarios que, según la evidencia en varios países, luego de llegar al poder por la vía legal, utilizan las propias instituciones de un estado de Derecho para socavar a la democracia.  Uruguay debería tomar nota de esta realidad, en una región con una larga experiencia en gobiernos autoritarios y populistas, tanto de izquierda como de derecha.

“Una vez más, parece que está en ascenso el iliberalismo, en detrimento de la democracia”, escribió el cientista político Javier Corrales, especialista en autoritarismo y populismo en América Latina, en el diario The New York Times y que El Observador publicó en la edición del pasado fin de semana. El término iliberalismo se refiere a los rasgos autoritarios de ciertas democracias que siguen conservando una estructura con celebración de elecciones, pero con un excesivo dominio del Poder Ejecutivo.

Es frecuente leer o escuchar decir que nuestro país es una excepción en América Latina en cuanto a la fortaleza institucional o una rara avis en valores democráticos.
Sin embargo, el último estudio del Latinobarómetro, una ONG que realiza estudios de opinión pública en 18 países de América Latina, muestra que la creencia en la democracia no es un valor inmutable y que Uruguay podría caer en una tentación autoritaria. 

Desde 1995 en que se realiza el sondeo regional, Uruguay nunca había caído tan bajo en el apoyo a la democracia. La encuesta reveló que el apego de los uruguayos a la democracia alcanzó en 2018 su punto más bajo: solo 61% de los encuestados respondió que “la democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno”. En 2002 y 2003, dos años aciagos por la crisis económica y financiera, el apoyo a la democracia fue de 77% y 78%, respectivamente.

El último estudio del Latinobarómetro muestra una situación “más complicada” en comparación al sondeo de hace dos años cuando se encendieron “luces amarillas” porque el apoyo a la democracia de los uruguayos había descendido a 68%, explicó a El Observador el sociólogo y director de Equipos Consultores, Ignacio Zuasnabar.

Además, junto a la baja en el apoyo a la democracia, también disminuyen la confianza en las instituciones y en los partidos políticos, la misma tendencia en la que se mueven la mayoría de los países de América Latina.

Los encuestados en nuestro país tienen más simpatía por las Fuerzas Armadas (62%) y la Policía (59%) que por el Poder Judicial (39%), el Gobierno (39%), el Parlamento (33%) y los Partidos Políticos (21%).
Uruguay no está en una situación de extrema gravedad como otros países de la región, pero la situación “es potencialmente grave”, opina Zuasnabar.

Tan cierto como que Uruguay no padece de “diabetes democrática” -como muestra el conjunto de la región- es que su declive es revelador de que no está exento de contraer la enfermedad. Ningún país está inmune al quiebre democrático. 

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