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Unidades de cuenta, no “monedas” y dinero de alta calidad (II)

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14 de enero de 2020 a las 05:01

Esta es la segunda nota de una serie de cinco que se publicarán en El Observador. La primera parte se puede leer aquí.

Antecedentes
El dinero, es decir, el medio de pago, es decir, el bien de aceptación general apto para el intercambio, era el oro. En el siglo XIX país tras país fueron adhiriendo al patrón oro, stricto sensu definiendo cada uno su unidad de cuenta nacional en términos de cantidad de oro. Así Uruguay, que hasta entonces seguía usando el sistema de pesas y medidas heredado de España y en esta materia el peso español que valía aproximadamente 18,6 gramos de plata, definió el peso uruguayo por medio de una ley en 1862 (en la misma ley que se adoptó el sistema métrico decimal) en la cantidad de 1,5561 gramos de oro fino (esa cantidad que luce caprichosa era la décima parte del contenido de oro de la moneda española doblón). El dólar valía un veinteavo de onza troy de oro. Esas unidades representaban cantidades de oro así como el kilómetro representa una cantidad de distancia.

El sistema métrico decimal había nacido en Francia en 1800, pero en 1875 hubo un acuerdo internacional (el Tratado del Metro) por el cual la mayoría de los países adhirieron a él. Anteriormente, hasta la Revolución Francesa, no solo cada país sino dentro de cada uno, existían diferentes (más de mil en Francia) sistemas de medidas. El lector puede imaginar la enorme dificultad para el comercio y la industria que eso significaba. Aunque el mundo anglosajón usaba el sistema imperial, la conjunción del sistema de pesas y medidas común (solo dos sistemas) y dinero común (el oro) catapultaron el comercio, la industria y el desarrollo económico y social a niveles nunca antes vistos, que hasta se lo llamó Revolución (Industrial). Con la ley de 1862 Uruguay adhirió, soberana y simultáneamente, a ambos sistemas internacionales. Y por muchas décadas estuvo entre los seis países de mayor PBI per cápita del mundo1.

Es muy difícil abstraer y separar el concepto de unidad de cuenta del concepto de medio de pago, máxime cuando el dinero tiene esos dos atributos y están tan ligados culturalmente. Pero con una unidad de cuenta se escritura una obligación y con un medio de pago se la cancela (se paga), y no tienen por qué ser de la misma moneda. Se podía escriturar una deuda en 1.000 pesos uruguayos (de 1862) o en 1.556,10 gramos de oro fino, y cancelarla con esa cantidad (ese peso) en monedas de oro o de plata a ese valor de mercado. Cuando se dice deuda en moneda local, se trata de deuda en unidad de cuenta local, pero seguramente el préstamo se recibirá y se cancelará en moneda extranjera. Cuando se discute qué dólar es necesario para que sea competitivo tal o cual sector, se trata en realidad de qué valor en dólares debería tener la unidad de cuenta local. Se dice descalce de monedas, pero deberíamos decir descalce de unidades de cuenta. Es pertinente en este punto distinguir que cuando se quiere “desdolarizar” para bajar el riesgo de las deudas, se está queriendo reemplazar los contratos en la unidad de cuenta dólar por contratos en la unidad de cuenta peso uruguayo. Pero esa “desdolarización” es perfectamente compatible con la “dolarización” de los medios de pago o eliminación del peso moneda nacional.

En las primeras décadas de país independiente, en Uruguay (llamado por Alberdi la Cali-fornia del Sur por su prosperidad) el Estado estaba absoluta y expresamente ausente de lo monetario (los orientales habían nacido a la vida independiente con fuerte aversión al papel moneda, luego de tres años de haber estado reincorporados a las Provincias Unidas y su hiperinflación), circulaba libremente gran diversidad de monedas de oro y de plata acuñadas en el extranjero (que entraban en pago de las exportaciones), y por una tradición cultural se usaba como unidad de cuenta, es decir, como medida de valor y para las contabilidades tanto privadas como gubernamentales, y para los contratos, la unidad heredada peso español, que valía aproximadamente 18,6 gramos de plata2. Y cobra sentido la palabra “peso” para referirse a la unidad de valor o de cuenta: cantidad o peso de plata. Así una deuda de 1.000 pesos españoles (unidad de cuenta) se saldaba con 18,600 Kg de monedas de plata (medio de pago) o equivalente de mercado en monedas de oro. 

1 Bértola, Ensayos de historia económica: Uruguay y la región en la economía mundial (1870- 1990).

2 Ramón Díaz, Historia Económica del Uruguay, Edición enero 2018, pág. 151

*Directivo de la Academia Nacional de Economía

 

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