Gracias muchachos. Por hacernos llorar de nuevo. Por hacernos creer que todo es posible. Por hacernos sentir que no hay nadie que les pueda ganar. Que pasarán los años, y la celeste seguirá imponiéndose en las difíciles.
Uruguay-Italia: a matar o morir
Como tantas veces, no hay mañana para Uruguay: o gana o se vuelve para su casa