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 Valeria Tanco afianza a cada paso en una carrera radial y televisiva en la que sigue tomando desafíos

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Valeria Tanco: "Cuando tenía veintipico no hubiera tenido lugar en la televisión"

La periodista habla de los desafíos de Los 8 escalones, su presente en la radio y de cómo ve que ha cambiado la televisión en los últimos años

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22 de agosto de 2021 a las 05:00

Nada es como esperaba. Pero es feliz. Y si bien apunta que se siente agradecida, no vacila en decir claramente que el lugar donde se encuentra, su lugar, se lo ganó.

Valeria Tanco (46) tiene una larga trayectoria en los medios de comunicación, pero fue hace tres años que su imagen pasó a estar en las pantallas de los uruguayos. Desde entonces fue conquistando espacios visibles. Si bien siempre coqueteó con su lado artístico y confiesa haber tenido "veleidades de actriz", finalmente se decidió por la comunicación, pero no fue hasta hace poco tiempo que, enfrentada a una declaración a la llegada al aeropuerto de Río de Janeiro, se encontró rellenando el blanco de su ocupación con la palabra "periodista". Aunque advierte que aún se encuentra "en construcción".

Su primer trabajo en los medios fue como productora de En Órbita, un magazine televisivo con el que desembarcó en Canal 10 en 1997. Luego de esa experiencia, y todavía siendo muy joven, tomó una decisión que marcaría el resto su carrera profesional: “Me di cuenta de que si iba a volver a hacer televisión, nunca más iba a ser desde ese lugar, de una propuesta de nicho que no fuera apta para todo público”, comenta.

Ahora ocupa un lugar en Los 8 Escalones, el juego de preguntas y respuestas en el horario central de Canal 4, donde demuestra lo que sabe en cuestiones tan diversas como fascinantes junto a Julio Frade, Sebastián Beltrame y la conducción de Gustaf. Un desafío que, según cuenta, la conectó directamente con su curiosidad infantil y la fascinación del conocimiento por, valga la redundancia, el conocimiento.

Este año terminó el ciclo de Vespertinas, del que todavía no hizo "el duelo", y hace una semana enfrentó un nuevo desafío: su propio programa en radio. A Ritmo de Tanco, que va los sábados de 8:00 a 11:00 por Radio Carve, es la concreción de un proyecto que deseó e imaginó durante mucho tiempo. "Es como si te dieran el mejor juguete de regalo", celebra.

En diálogo con El Observador, Tanco habla sobre su lugar en los medios de comunicación, sus proyectos laborales, los cambios que atraviesa la televisión nacional y su vínculo con el feminismo. A continuación un resumen de la entrevista.

Valeria Tanco

Tenés más de 20 años de trayectoria profesional. Empezaste como productora y recién en Vespertinas (2018) pasaste a estar delante de las cámaras. ¿Cómo fue dar ese paso? 

Fue rarísimo. Mientras estudiaba hice cosas delante de cámara, cuando estábamos preparando En Órbita también probé, tuve veleidades de ser actriz y actué en cortos de la Escuela de Cine del Uruguay. Pero me di cuenta de que no era lo mío y que era mucho mejor estar atrás. Estar adelante implicaba un montón de cosas, pero fueron cambiando. Creo que cuando tenía veintipico no hubiera tenido lugar en la televisión. Son momentos y son cambios, y los que están en televisión cambiaron también. 

¿Por qué pensás que sucedió? 

Primero, que haya diversidad de personas es súper interesante y fue una maduración de los propios canales. Se dejó de tener que ser necesariamente material televisivo para estar en ella, desde el punto de vista de la imagen o de la edad. Creo que yo no podría haber hecho esto si hubiera sido más chica. No tenía ni la seguridad, ni la capacidad de integrarme y aprender sobre la marcha, ni la paciencia para llegar a este lugar. Tenía que tener esta edad cuando llegara esta propuesta. Y eso tiene que ver también con Andrea Pozzolo, la productora general de Vespertinas. Ella fue la que eligió hacer este formato de cuatro conductoras tipo The View, el programa estadounidense, en el que las personalidades fueran radicalmente distintas, que hubiera diversidad y gente a la que normalmente no se la llamaba para estar ahí. Fue increíble cómo llegué al casting, porque ella llamó a Adela Dubra y ella no podía en ese momento. "Pero tengo quién tiene que estar", dijo, y me mandó a mí.

Otra cosa que pasó en la previa fue que cambió la orientación de Vespertinas rápidamente. Nosotros no íbamos a hacer actualidad. Llegó un gerente de programación nuevo y definió que no podía ser una revista sin actualidad política y de sociedad. Vespertinas iba a ser una revista como En Órbita, algo a lo que estaba más acostumbrada. Pensé "bueno, ahora tengo que encontrarme con mi yo periodista", y hace muy poco que me considero una. Fue un cambio radical para mi. Algunos miembros de mi familia hacían apuestas de que no iba a durar ni cinco minutos, por mi personalidad y también por lo que implica la televisión, que es una picadora de carne. 

En varias entrevistas te referís a tu "personaje televisivo". ¿Qué cosas le aportaste y qué te guardaste?

Yo era la que se enojaba o la más pasional, de las tres era la que golpeaba la mesa, la Sánchez Padilla. Pero eso tiene un límite. Lo que preservo para mí es mi familia. Eso prácticamente no está. No los expongo porque ellos no eligieron esto. Es difícil porque son parte de mi vida, pero fue una cosa que siempre consideré. También me interpelé con cuestiones en las que tenía que tomar una postura. En mi personaje fue muy importante y es algo que tuvo de lindo Vespertinas. Tuve que diferenciar entre lo que era mi opinión y que quedara claro para el televidente que yo no estaba ahí en el rol de informar, sino de decir lo que pensaba y editorializar. Pero mi postura frente a ciertos temas grandes, entre ellos el feminismo, fue muy clara. Yo no me había interpelado, ni había cuestionado, ni había trabajado sobre mí misma en ese tema, y frente a una entrevista, una noticia, o la marcha del 8M sentía que en algún punto tenía que empezar a tomar postura. Había otras cosas que tenía más claras, como el pasado reciente y los derechos humanos. 

¿Te considerás una feminista en construcción?

Sí. Es algo que no se terminó para mi. Me di cuenta cómo te cambia la mirada en un momento. Hay cosas que ya no me causan gracia, o que las veo con ese cristal. Pero todavía sigo en construcción porque tengo muchas más preguntas que respuestas. Pero respeto todas las maneras de ser y de sentir esto. También creo que sigo siendo una periodista en construcción. A ese oficio le tengo un respeto enorme, creo que es un oficio en el que uno vive aprendiendo y más ahora.

Tuviste la oportunidad de trabajar en programas como Vespertinas y en Así nos va con tu columna Meta Link, que tienen una impronta de muchas mujeres a cargo. ¿Te parece que faltan mujeres en los medios de comunicación?

Me pasó ahora cuando arrancó A Ritmo de Tanco. Fue algo que no me había dado cuenta, porque todavía no me doy cuenta de esas cosas, que usaron Patricia Madrid y Mónica Bottero: Más mujeres al frente. Creo que Patricia y Viviana (Ruggiero) fueron pioneras en eso. Faltan mujeres en lugares clave, y no por cuota. Un programa periodístico de la mañana conducido por dos mujeres es un hito. No lo hablé nunca con ellas, pero fueron pioneras, son muy jóvenes, y para mi es un antes y un después. Ellas también son parte del motivo por el que tengo un programa en la radio.

¿Cuáles son esos lugares donde faltan mujeres?

Faltan productoras generales y gerentes en los medios. Hay muy pocas mujeres en esos rubros y creo que podría hacer la diferencia. Gerentas de programación. En los mandos medios, tomando decisiones que tengan que ver con el rumbo. 

Empezaste a salir en cámara en Vespertinas con 43 años, ¿sentís que hay una presión sobre las mujeres en televisión?

Durante estos tres años siempre quise mejorar mi dieta y hacer ejercicio, un montón de cosas que me preocupaban y que en realidad nunca encaré y que quiero encarar. Pero creo que la presión se la pone uno mismo. Siento que eso cambió y hay una combinación de edades en la televisión, que realmente está abierta a todos y hay espacio. Fue clave Consentidas, en su momento, que de entrada puso mujeres de diversas edades. El mayor problema que veo ahí es el doble discurso y las marcas metidas. Cómo están encarando el tema de la autopercepción me deja pensando, porque hay toda una cuestión sobre no envejecer o del envejecer "bien" en el medio. Yo qué sé, la vida vivida es vida vivida. Pero la imagen juega, no podés tener cara de cansada y tenés que cuidar ciertas cuestiones. Es cierto que se le pide más eso a la mujer, pero no sé si es un mandato que uno ya interiorizó. A mí nunca en la vida me dijeron nada en el canal.

Valeria Tanco

Los 8 Escalones es un programa que tiene el entretenimiento en el centro. ¿Cómo encarás el desafío de entretener?

Cuando me convocaron fui con la sensación de que iba a pasear. Cuando me di cuenta de que iba en serio y que no podía hacer como que sabía, fue cuando Gonzalo Gómez, que es el que se encarga de todo lo relativo al juego, me convocó y me mandó lo que tenía que estudiar. El mail era gigante. Es muy generalista el programa, tenés que saber mucho de todo, en orilla, pero mucho de muchas cosas y muy diferentes. Fue todo un experimento, es hacer televisión en prime time, que es totalmente distinto a lo que hacía todas las tardes, y estando sin cucaracha. Fue un salto al vacío.

Te nombraron "la dama del saber". 

Gustaf me puso el mote en un ensayo y yo dije "me va a quedar re grande esto". Pero como es tan lúdico y él lo dice de una manera tan encantadora, es como que esta bien y me encantó. Él es un excelente conductor y un gran habilitador, un gran compañero de trabajo. Digamos que de todos los expertos, a mí es a quien le divierte más la parte del show, soy más payasa, digamos. El programa es un gran desafío, y estoy muy agradecida al canal y a la productora por darme el lugar, pero me lo gané. Laburé mucho, estudié muchísimo. Hice todo lo que estaba a mi alcance por estar a la altura. Es un programa de entretenimiento, pero el lugar que tengo es complejo. Al mismo tiempo tenés que conectar con los participantes y eso también es clave. La gente que juega en Los 8 Escalones es increíble y hay historias de vida maravillosas. Hay gente con la que conectás emocionalmente, y con otra conectas con lo que sabe.

Es "el programa de preguntas y respuestas que premia el saber". ¿Se necesitaba premiar el conocimiento en televisión?

Con estos formatos, en general, los uruguayos dejamos de consumir lo ajeno. Creo que era necesario que nos viéramos en esos programas, y no hablo solo de Los 8 Escalones. Me parece que son los lugares donde tenemos que estar nosotros, los uruguayos, y creo que el presente y el futuro de la televisión debería ser la programación propia. Porque todo lo demás lo encontrás, lo consumís y lo ves, pero ponernos nosotros ahí es lo que hace la diferencia. En ese sentido Vespertinas fue bastante pionero. De tarde no había eso de seguir ofreciendo algo en donde estuviéramos nosotros. Me parece que esa es la supervivencia de la televisión local.

¿Cómo transitaste el cierre de Vespertinas?

Cuando me fui a despedir al aire salí y seguí adentro del canal en Los 8 Escalones. Fue una situación muy rara, todavía no pude hacer el duelo. Fue un shock, pero también estuve del otro lado y se que en la televisión hay ciclos, es así. Fue hermoso, estuvo buenísimo como experiencia. Cuando me toque hacer el duelo desde ese lugar tampoco es que lo voy a sufrir, me parece. 

¿Eras una niña curiosa? ¿Te interesaba el conocimiento? Porque se te nota muy solvente en Los 8 escalones.

Volver a estudiar por el fin de estudiar me llevó a la infancia. Yo era así y lo fui perdiendo. Seguí siendo curiosa con mis intereses, pero no con todo. Creo que eso lamentablemente tiene que ver con la educación formal, por lo menos en mi experiencia, que te va sacando las ganas de saber por saber. Y ahora me conecté con esa niña que lo buscaba. Me sorprendí y quedé encantada de profundizar. Volví a libros escolares o liceales que habían sobrevivido en casa y que había guardado como reliquia. Me pasa que si hacen una pregunta en Los 8 Escalones y es algo que no sé, sigo buscando las respuestas después. Me pasa más cuando pierdo, descubrí que soy muy competitiva.

Empezaste como movilera en Sarandí, fuiste y sos columnista de varios programas de radio, pero el sábado pasado te enfrentaste con la conducción cuando estrenaste A ritmo de Tanco en Radio Carve. ¿Cómo encaraste este desafío?

Me salió natural. Para mi es un honor, es un sueño, es como si te dieran el mejor juguete de regalo, una cosa que no puedo creer que me haya pasado. Estoy fascinada con tener ese lugar. Las tres horas que tuve el otro día pasaron volando, y estaba donde tenía que estar. Estaba súper asustada y nerviosa, pero es como que dije "¿qué hice en todo este tiempo que no estaba acá?". Por supuesto que todo mi trabajo en Vespertinas está ahí. Nunca podría haber tenido un programa de radio propio si no estuviera esa experiencia. Yo escucho mucha radio, entonces me pregunté: ¿Qué quiero escuchar un sábado de mañana? ¿Cómo es el tono de la persona que quiero que me hable? ¿Qué tipo de cuestiones quiero que ponga sobre la mesa? ¿En qué ritmo y con qué tiempos? Me guiono mucho, en eso soy admiradora de la escuela de Emiliano Cotelo. 

¿Y qué programa querés escuchar un sábado de mañana? ¿Qué traés a la radio con este programa?

Quiero los tiempos distintos que la radio de lunes a viernes no tiene, por fuera de lo instantáneo, que me pueda acompañar y que sea diverso. En esa diversidad, que no sea la cultura solamente desde el lugar de lo artístico, sino darle otras dimensiones. Diferentes temas para diferentes intereses, más allá del mío.

¿Qué valoración haces del momento laboral por el que estás pasando?

Fue increíble cómo viró. Mi año empezó de una manera y va a terminar en un lugar completamente distinto, y nunca en la vida me pasó eso. Tuve que pelear más por las cosas. Venía para un año en el que iba a dedicarme a Los 8 Escalones Vespertinas, pero de golpe cambió radicalmente y se abrieron puertas que me entusiasman. Probablemente también trabaje en la producción de un proyecto para Telenoche. Fue como que cambié de lugar. Incluso después de que me dijeron que se terminaba Vespertinas dije, "bueno, tengo paño y resto como para llegar a fin de año tranquila". No fue nada así y me tiene muy feliz.

Trabajas en radio y televisión, sos editora, escribiste un libro propio y colaboraste en varios otros. ¿Qué pensás que te queda pendiente?

Seguir escribiendo. Es la gran cuenta pendiente. No encontré la forma de concretar otra idea que tenía enseguida de Miss Terapias, me tranqué mucho y me quedé. También encontré que la autoficción, o esta cuestión de ser confesional, tiene un límite. Acá somos pocos y nos conocemos todos, y tengo la sensación de que me expuse un montón en un libro muy mío. No sé si quiero seguir por esa línea, pero me encantaría volver a escribir. Tampoco me quita el sueño, pero me gustaría llegar a hacerlo.

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