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Vitamina D, el nutriente olvidado

Se obtiene a través de la radiación solar, pero no se debe tener protector puesto, algo contraindicado por los dermatólogos en Uruguay. Esto obliga a buscar otras formas de obtenerla para prevenir enfermedades

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15 de enero de 2015 a las 16:43

Uno de los elementos que no debe faltar en cualquier bolso de playa durante el verano, es el protector solar. Ríos de tinta se han escrito acerca de las consecuencias que tiene el tomar sol sin cuidar la piel, como lo son las manchas y el cáncer.

Sin embargo, muy pocos párrafos se han dedicado a la otra cara de la moneda: la vitamina D, que se obtiene a través de la radiación solar.

Según explicó la profesora adjunta en el área de endocrinología del Hospital de Clínicas, María Gabriela Mintegui, quien ha llevado a cabo varios estudios relacionados con la vitamina D, la función principal de este nutriente es regular la calcificación de los huesos: “Cuando el hueso se forma, se necesita vitamina D para fijar el calcio al hueso, lo que hace que los huesos sean más firmes”.

Este nutriente se obtiene, principalmente, a través de la metabolización de la radiación solar en la piel. El proceso comienza por la piel y luego tiene una etapa hepática y una renal, por lo que todos estos órganos deben funcionar perfectamente para que esto se lleve a cabo de manera correcta.

El problema que existe en Uruguay es la latitud en que se encuentra. Aquí la incidencia del sol es muy baja comparada con otros países, lo que ocasiona un nivel de formación de vitamina D también bajo. A esto se le debe agregar el hecho de que la sintetización del nutriente es posible solo sin protector solar, algo que los médicos no pueden recomendar. “Con solo usar un protector solar de factor seis hacia arriba, la formación de vitamina D ya se anula”, dijo Mintegui.

El efecto es aún más nefasto en las personas que superan los 70 años. En ellas, la metabolización de la vitamina por la piel y a nivel renal cae entre 60 y 70%. Algunos estudios realizados en Uruguay a mujeres post menopáusicas demostraron que 75% tienen niveles bajos de vitamina D, y de ellas, un 25% tiene una deficiencia drástica.

En un país envejecido, donde parte de la población adulta vive en residencias para mayores o sale poco de sus casas por problemas motores, esta no es una buena noticia.

El estudio para determinar los niveles de esta vitamina es muy común, aunque no todas las instituciones lo tienen disponible. Se realiza de la misma manera que un hemograma (se extrae una muestra de sangre y se analiza) y en clínicas privadas tiene un costo máximo de $ 2.000.

Vitamina multifunción

La vitamina D es un nutriente sin descanso: además de trabajar en la fijación del calcio en los huesos, disminuye el riesgo de distintos tipos de cáncer, como el de mama, esófago o colon, tumores digestivos y diabetes. “Además, tiene muy buenos efectos a nivel muscular: es muy beneficiosa para personas ancianas que se mueven poco y que tienen dolores”, señaló Mintegui.

También es beneficiosa para el sistema autoinmune. En pacientes con vitiligo (enfermedad en la cual el sistema inmune del cuerpo destruye las células del pigmento de la piel), la administración de esta vitamina hace que la condición mejore.

Los alimentos no alcanzan

Según expresó Mintegui, la vitamina D sí se encuentra en algunos alimentos, pero la cantidad que se debería consumir para lograr los niveles óptimos de la vitamina tendría que ser descomunal.

Uno de los alimentos que contiene este nutriente es el salmón. Sin embargo, este no debe ser de criadero, sino que tiene que haberse capturado de aguas profundas, su hábitat natural. “El salmón chileno que llega a Uruguay es de criadero. Algo de vitaminas tiene, pero es muy poquito: una porción de salmón, por ejemplo, tiene hasta 100 unidades de vitamina, mientras que lo recomendable para un adulto sano son 1.000 unidades por día”.

En otros países, como en Estados Unidos, se ha estudiado esta carencia del nutriente en la dieta diaria de los ciudadanos y buscado alternativas. Por eso, muchos de los alimentos que se comercializan están suplementados con vitamina D, por ejemplo, el pan y la leche.

No obstante, la alternativa principal a este problema es la suplementación vitamínica. Si bien es obligatoria en niños y adolescentes para prevenir el raquitismo, es recomendable su consumo a cualquier edad. Estos suplementos son de venta libre, sin necesidad de recetas, y se pueden encontrar en cualquier farmacia del país. No existe una cantidad determinada para dosificar, debido a que la cantidad de vitamina que se debe consumir para que sea nociva es de 50.000 unidades. De todos modos, siempre es bueno consultar con un médico.

Una acción tan simple como tomar un suplemento vitamínico, puede prevenir las enfermedades más impensadas. En la salud, la pereza no vale.

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