18 de mayo 2024 - 5:00hs

Hace unos días en una conferencia una participante muy entusiasta que intervino dijo: “¿dijiste que el cuerpo se mete en la mente, no es al revés?” Esto dio lugar a un valioso debate entre el público. También divertido mientras durante unos pocos minutos hasta generamos una votación. Seguramente la mayoría de las personas hubieran pensado también que me había confundido. Resultó que más de la mitad del público consideraba que el cerebro es como una especie de base de control desde donde se activan las distintas funciones corporales, los pensamientos y las emociones. De hecho, la neurociencia lo afirma: el cerebro se comunica con el cuerpo y participa en diversas funciones. En la actualidad me atrevería a decir que de esto no tenemos dudas.

La cuestión es que la misma neurociencia ha probado y afirma que el cuerpo se mete en la mente y el cerebro. ¿Qué es la mente? Digamos que es donde se aloja nuestra memoria, donde se generan las cogniciones y emociones, donde se interpreta y se expresa nuestra experiencia.

¿Cómo el cuerpo entra en la mente y el cerebro? La postura del cuerpo influirá en las emociones. Si una persona está triste o agobiada y se encorva o mira para abajo, profundizará esta emoción. En otro caso, si está triste y su cuerpo mantiene una buena postura erguida, su emoción será más lábil y podrá revertirse en lugar de profundizarla. Si estás enojado y sonreís el enojo comienza a ceder y así muchísimos otros ejemplos podrás imaginarte.

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Al participar de una situación estresante, la propia respiración cambia, se agita. Si conscientemente respiramos llevando el aire al centro del cuerpo, directo a los pulmones y alternando exhalaciones más largas que las inhalaciones, lograremos más tranquilidad. El nervio vago recibe la señal de activación y lleva tranquilidad a los diversos órganos y también al cerebro.

Lo que comemos aportará diversidad y calidad a nuestra microbiota -es decir los microorganismos de nuestro intestino- podés leer más en ¿Qué podemos hacer con nuestra microbiota para estar saludables? -o por el contrario, podría generar un estado de desorden. Con el suficiente desorden acumulado o por una importante cantidad, la barrera intestinal se hace más permeable. La permeabilidad permitirá que pase a la sangre lo que no debería pasar: patógenos. La sangre llega al cerebro y alcanza la barrera hematoencefálica. El bombardeo de sustancias no deseadas en el cerebro hace su parte haciendo más permeable su barrera. ¿Cuál es el resultado? Neuroinflamación.

Digamos que la respiración, la postura y los intestinos se meten en la mente y el cerebro. ¿Cómo actúa el cuerpo en la mente? Veamos un ejemplo sencillo. Luego de hacer ejercicio, sobreviene un cóctel de neurotransmisores generadores de bienestar. Las sensaciones corporales son agradables. ¿Qué pasa con el estado de ánimo? Indefectiblemente mejora. Cuando nuestro humor es mejor, nuestra percepción se agudiza y mejoran nuestras diversas funciones cognitivas. Con una mejor atención y buen humor, las interpretaciones tenderán a ser más amplias y más positivas.

Para rematar esta información te invito a que por una semana bases tu nutrición en frutas y verduras principalmente. Que te alimentes con buen aporte de fibra y elimines los procesados y azúcares. ¡Es solo por una semana! Mientras vas haciendo esto, registrá tu estado emocional, tu nivel de energía y tus pensamientos. Basta con hacerlo mental, recomendable escribir. Con una anotación básica alcanza.

Te adelanto lo que sucederá: te sentirás mejor, tendrás más energía y mejor humor. Y si querés introduce esos alimentos que denominás chatarra y verificá qué sucede. Podrás así comprobar cómo lo que comemos, incide en nuestro estado emocional y mental. Este hecho también está probado por la ciencia.

El sedentarismo del que participa una gran proporción de habitantes mundiales, favorece el deterioro cognitivo además de físico. Además es responsable de la alteración emocional.

La interacción mente-cerebro-cuerpo es aferente y eferente. Es decir que es una vía de doble sentido.

Te invito la próxima semana a seguir explorando juntos, aprendiendo y ejercitando cada hábito que sea generador de bienestar.

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