La pregunta es no solo si Hamás aceptaría lo que a primera vista es una carta de rendición incondicional. La segunda pregunta mas problemática aún, es si en cierta forma paradójica, la tal rendición incondicional le permitiría a Hamás ganar pasos estratégicos contra Israel. Vayamos a los hechos concretos. Nos cansamos ya de oir al profesor John Measheimer de la Universidad de Chicago, quien sigue advirtiendo que a pesar de los golpes recibidos, Hamás aún esta ahí en Gaza y Hezbolá esta aún ahí en el Líbano. Eso es bien cierto. Lo que nos quiere decir Measheimer, es que Israel en realidad no ha logrado nada en esta guerra. Pero la realidad de las cosas, es que poco importa que Hamás este ahí en Gaza, y Hezbolá siga existiendo, en el estado de salud que se encuentra. La cruda realidad es que Hamás y Hezbolá están derrotadas aunque no levanten bandera blanca. Tanto una como la otra, están encerradas en enclaves, mientras el IDF sigue hostigándolas a diario a pesar de las protestas en el mundo. Se podria decir claramente que la Resistencia armada murió a pesar de algunos coletazos que pueda dar. Eso responde a que Israel pasó de una “estrategia de contención” bajo la cual se conducía antes del 7 de Octubre 2023, a una estrategia de “mowing the grass” (podar el césped) desde esa fecha en adelante. El significado es que Israel se atribuye el derecho a atacar permanentemente, a fin de impedir cualquier reorganización de la bases terroristas. Esta nueva estrategia que funciona a la perfección en el momento actual, difícilmente sea cambiada, a no ser que lleguemos hasta este punto en el que Hamás como ultimo recurso acepte la propuesta de la Board of Peace. Es decir acepte un desarme, y su reconversión que con otro nombre significa rendición.
Y he aquí que nos salta a la cabeza el surrealismo mas realista que podamos imaginar, producto del arsenal “ridículo revolucionario” de Trump. Mientras un Hamás desarmado, unido al mundo Trump-Kushner-Catar para la reconstrucción de Gaza, es la imagen que más teme ver Netanyahu, esa misma imagen es, quiéralo o no, el único camino que le quede a Hamás para sobrevivir en este nuevo orden estratégico.
¿Imposible? Es que suena ridícula tal reconversión?
A Hamás como dijimos no le quedan armas de resistencia. Es cierto que le queda la muerte. Esa es una de las grandes diferencias entre movimientos de liberación nacional progresistas y movimientos islamistas reaccionarios. Ya el falangista Millan Astray había expresado la famosa premisa clave del fascismo que lo diferenciaba de la democracias occidentales. “Viva la Muerte”. La realidad sin embargo es que a los fascistas les gustaba matar pero no morir. A los islamistas de Hamás en cambio les sienta bien el martirio y la muerte como “yahids” . Quizás sea esta una de las vallas insalvables de este proceso y lo que hace del radicalismo islámico algo mas peligroso que el fascismo.
Pero a pesar de tal lógica, no es imposible dejar de pensar que es muy probable que Hamás llegue a entender que mismo su “muerte”, ya no cuenta. Precisamente la historia avanza y ellos encerrados en un bunker, rodeados por Israel, cuando no cuentan ya ni con la ayuda de Irán ni de Hezbolá, ni de las flotillas como “barra de aliento” muy poco pueden hacer
Y quizás entonces, en un toque de racionalidad Hamás entienda que su desarme y reconversión precisamente es un paso que pone a Israel en conflicto directo con Trump. Eso es imposible que suceda dirán los incrédulos. Pero si miramos fijamente al ejemplo del presidente sirio, Abu Mohamad al-Golani (Ahmed al-Sharaa) podemos entender que este escenario no es imposible. También para Al-Sharaa ser una jahid era lo mas importante y probablemente tampoco haya cambiado su ideología hoy día. Pero dejo su ideología para tiempos mejores, y lo que hoy vemos es en lugar de un promotor de la jihad es a un invitado de honor en le Casa Blanca.
¿Podrá Hamás dar ese paso? Difícil pero no imposible. Desde su perspectiva maléfica, se podría decir que Hamás coronó con éxito sus planes terroristas desde los comienzos de los 2000 hasta ahora. Su plan en el ataque del 7 de octubre logró crear una opinión publica y una movilización juvenil contra Israel como no se había visto antes. Mas importante aún, logró frenar la entrada de Arabia Saudita al pacto Abraham que hubiese constituido un éxito sin precedentes para Israel.
En realidad Hamás en el 2023 repitió sus “éxitos” terribles de los años 2000. En aquella época Hamás con sus ataques suicidas durante la “segunda intifada” logró destruir las aún limitadas pero todavía existentes posibilidades de lograr la paz entre palestinos e israelíes en base a la idea de los dos estados. Las bombas suicidas que se cobraron mas de 1500 vidas israelíes, fue el precio de la destrucción del “proceso de paz” y de la posibilidad de que se cree un estado palestino como lo propuso el presidente norteamericano Bill Clinton y lo reafirmó Israel en el encuentro de Taba en el 2001.
Sin embargo esos “logros” de Hamás en realidad son de corta duración y ya se agotaron. Otro 7 de octubre no sucederá porque como dijimos, Israel cerró todas las compuertas, y no parará de hostigar a Hamás, ya metida en su corral de la mitad de una Gaza que se le irá achicando aún más si Hamás se mantiene desafiante.
En definitiva a la resistencia de Hamás no le quedan cartas mas que una, su transformación, sincera o fingida, tanto da. Y mientras tanto, como afirmamos anteriormente, tenemos a un preocupado Netanyahu mirando el espectáculo, confiando en “los sanos instintos de Hamás”. Reza para que Hamás respete a su propia identidad, decidiendo por la resistencia hasta las ultimas consecuencias. Como lo tiene bien claro Netanyahu, ese sería el final total de Gaza. Hamás también lo entiende, y es quizás por eso que quiéralo o no necesita una salida.
Breve historia reciente de desarmes exitosos
Por supuesto que lo que tendría que hacer Hamás, ya lo hicieron otros movimientos de resistencia anteriormente. Entre tantos otros, la IRA en Irlanda y la ETA en España. En una entrevista en el Diario Vasco en setiembre de 2025, le expresé al periodista Alberto Surio exactamente eso. Hamás debería hacer lo que hizo la ETA: desarmarse. No solo la ETA se desarmó sin haber logrado su objetivo fundamental que es la autodeterminación del pueblo vasco. Tampoco la IRA logro la unión de Irlanda a cambio del desarme, y tampoco Hamás lograra si se desarma o si no se desarma ninguno de sus objetivos. Ni la desintegración de Israel, ni siquiera un estado palestino al lado de Israel.
Dado a que como miembro del Grupo Internacional de Contacto dirigido por el abogado sudafricano Brian Currin, participé muy de cerca en el proceso que llevó al cese de la violencia en el país vasco, contribuí muy de cerca en el proceso de desmantelación de la ETA. Recuerdo muy claramente las negociaciones con el gobierno español de Rodríguez Zapatero previo al famoso y orquestado encuentro en el Palacio de Aiete en San Sebastian. En tal encuentro, en el 2011, los representantes de la comunidad internacional liderados por Koffy Anan exsecretario general de la ONU, exigieron a ETA al unísono, a abandonar las armas, y a España y a Francia a colaborar en el proceso de pacificación del país vasco. Ni una palabra al derecho de autodeterminación. La ETA se encontraba en aquellos días en la misma disyuntiva que Hamás hoy día, es decir calculando cómo “vender” su decisión de terminar con la violencia y transformarla en una victoria política. Un mes antes de la conferencia de Aiete, llegamos con Paul Ríos el director de Lokarri, (el movimiento pro-derechos humanos en el País Vasco) a Madrid, en donde yo como miembro del Grupo Internacional de Contacto dirigido por Brian Currin debía encontrarme con el grupo del Ministro del Interior Rubalcaba a fin de dialogar sobre el encuentro de Aiete y los posibles pasos de ETA.
Buenas razones tenía el gobierno español en dudar del proceso de paz. Nosotros en el GIC, conocíamos muy bien que los intentos del Partido Socialista de llegar a un arreglo con ETA, había sido frustrados por la ETA. La última violación de la tregua que se había acodado, se dio con el atentado en el T4 de Barajas; no solo dio por finalizado los acuerdos de Loyola, sino que dejaron una marca imborrable en el Partido Socialista, precisamente cuando el presidente de Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero había anunciado una continuación del proceso de paz.
Me preguntaba yo, cómo plantear entonces al gobierno español que esta vez el proceso iba a funcionar. Esta vez, lo que comenzaría no sería un proceso de “tregua indefinida”, sino el fin de la violencia en forma definitiva. Y eso lo sabíamos nosotros, porque confiábamos en lo que ETA muy claramente nos informó y ello era su decisión de hacer un cambio estratégico. “Tomamos las armas en nombre del pueblo vasco, y terminamos esta fase de la resistencia, para entrar en nombre del pueblo vasco a la resistencia democrática y la reconstrucción social” . El advenimiento de la democracia y la legalización de SORTU, la ex Batasuna, brazo político de la ETA se presentaría precisamente como una victoria y bien que lo era. Y ese paso estratégico se haría a pesar de la poca colaboración del gobierno español. El decidir finalizar con la violencia, no convenció al gobierno español a bajar sus exigencias con respecto a ETA
Ni siquiera la exigencia mínima de ETA que era el acercamiento a Euskadi de los presos encarcelados en diversos puntos de España, sería concedido por el gobierno socialista. Y por si fuera poco, tampoco España aceptaría el proceso de un desarme cara a cara, a fin de no tener que conceder siquiera el diálogo con la organización. Más que interesante resultaba la posición firme y dura del socialismo español con ETA, una organización que en sus 5 décadas de acción militar mato menos españoles que lo que Hamas asesinó en un solo día. Sin embargo dejando de lado los números, lo importante era la actitud frente a una negociación a fin de lograr el fin de la violencia. Y allí el gobierno español demostró firmeza al no estar dispuesto a la mínima concesión. ¿Qué quedaba entonces? Días tensos de consultas entre los intermediarios del Grupo Internacional de Contacto sumado a agentes de la sociedad civil sumado a la ayuda de lideres del Sein Feinn como Gerry Adams cuya influencia en ETA era notoria. Todos ayudaron a llegar a la decisión inevitable. ETA militarmente estaba derrotada, el pueblo vasco estaba agotado de la tensión, pero mas importante aun que eso, ETA entendió que su papel político dentro del País Vasco era vital. Toda la sociedad vasca se vio beneficiada del paso que supo dar ETA. Por cierto el deseo y la lucha por el derecho a autodeterminación no se perdió. El nacionalismo como idea no murió, pero su aplicación quedaría para un futuro y ello será bajo premisas democráticas.
En definitiva, la pregunta sigue en pie. ¿Dará Hamás el paso inevitable que dio la ETA?
La primera respuesta es la que esperaría Netanyahu. Hamás como parte del bloque de resistencia no admite nada que se le parezca siquiera a la rendición. Pero por otro lado la situación actual es como la describimos. Hamás puede llegar a cambiar su estrategia a fin de recuperar Gaza con la asistencia de Trump. Si cumple exactamente con los que le exige Trump, no hay forma en la que Netanyahu se pueda oponer a la también exigencia de Trump esta vez a Israel, de abandonar Gaza. Para ello como dijimos es necesario , un desarme total, verificado por Israel y los Estados Unidos. Eso significaría una humillación para un movimiento de resistencia como Hamás, pero un paso adelante para lo que pudiera representar un avance estratégico de sus propios intereses, aunque estemos lejos aun de su meta final, que es inalcanzable, y es el fin del estado sionista.
Hamas y la distopia final de la reconstrucción de Gaza
Poco importa que Hamás quiera el fin del Israel sionista mientras no prosiga la resistencia armada. Como dijimos el precio de proseguir la resistencia ya lo puso Israel desde el 8 de octubre. También un israelí como el historiador Ilan Pappe, quiere el fin del estado sionista y su transformación en lo que el define un estado normal constitucional para todos sus ciudadanos. En El Final de Israel, Pappe nos da a entender un proceso de deconstrucción de Israel producto de sus propias contradicciones internas. Ese presunto desarrollo de lenta deconstrucción de Israel, hasta el momento no era demasiado creíble por Hamás. Hamás sabía y sabe que Israel no caería por sus contradicciones. Justamente por no creer en eso, es que utilizó el terror en forma vil hasta donde pudo. Hoy es claro que ni el terror ni la guerra de desgaste acaban con el Israel sionista. Subir la apuesta tampoco es conveniente y eso ya lo entendió Hamás. Tratar de destruir a Israel equivale a autodestruirse, tanto para la organización como para el pueblo palestino. Por lo tanto quizás convenga creer en la profecía analítica de Pappe.
He aquí que Pappe nos informa mirando desde una perspectiva de un mundo liberal de florecientes democracias constitucionales, que la idea del estado judío es ya anticuada, exclusionista, y el concepto mismo de estado etnonacional judío democrático no resiste a sus contradicciones y corre contra la historia. Y aquí cabe preguntarle a Pappe si realmente entiende en que mundo vive él mismo. Nadie niega la contradicciones de Israel, pero qué le falta hoy en día en materia de contradicciones a la Europa liberal y a la Inglaterra en la que decidió afincarse. Europa se cae a pedazos ante el peso de la inmigración musulmana y el ascenso progresivo de las derechas radicales. Una simple lectura del texto de Benoît Bréville y Pierre Rimbert, “Fascismo en Francia: el gran malentendido” en Le Monde Diplomatique de agosto de 2026, le podria dar a entender a Pappe que el mundo articulado y liberal de Occidente es una quimera. Es tan desarticulado y está en proceso de ser tan exclusionista como el mismo estado sionista. Y tenemos noticias para Pappe. Ni Europa va a caer ni tampoco Israel .
El estado sionista, no solo que no esta por caer, sino que para muchísimos en Occidente es el modelo de estado ideal, inclusive para muchos miembros de la ETA, que ambicionaban con justa razón un estado independiente etnonacional. Y hoy ello resuena más fuerte que nunca. Si Hamás y sus acólitos en Europa esperan que de alguna forma u otra el estado sionista llegue a su fin producto de sus contradicciones que son muchas, pueden esperar tranquilos. Mientras no disparen contra Israel pueden dedicarse a ambicionar lo que quieran. Y mientras esperan la deconstrucción de Israel, lo que les queda por delante es una empresa monumental. Levantar lo que ellos mismo contribuyeron a destruir. Y ello puede ser posible porque Gaza sigue siendo de Hamás, armado o desarmado y los gazatíes no se van a ir a ningún lado. Pero he aquí que un Hamás desarmado y quizás asociado al proyecto de reconstrucción de Gaza Trump-Kushner-Catar, sería la nueva fase surrealista del fin de la Resistencia. Ello significaría por un lado la frustración de la derecha radical israelí que le hubiese gustado mantener un Hamás desafiante para volver a la colonización de Gaza. Eso no va a suceder. No esta en los “planes inmobiliarios” de Trump-Kushner. Y por el otro lado, esto también representaria la frustración del ejercito de tontos de las flotillas internacionales a Gaza, quienes aplauden la “resistencia” palestina, siempre y cuando los que mueran sean los palestinos y no ellos. Con mala cara los moralistas como Omer Bartov definirán este proceso de reconstrucción de Gaza como la continuación del genocidio de Palestina. Y ello sin consultar a los palestinos mismos que quizás prefieran ver en Gaza un futuro Abu Dhabi y no la miseria a los que los llevó Hamás. A Bartov no se le ocurriría preguntar esto porque una respuesta en tal dirección sería defendida como de “falsa conciencia” al mayor estilo marxista Pero peor aún, quizás en el futuro distópico que se avecina, sea la misma Hamás la socia del emprendimiento. Y quizás los flotilleros mismos puedan volver a Gaza pero ya no en una flotilla de Resistencia, sino mas bien en algún yate de lujo financiado por la presunta sociedad anonima “Kushner-Abu Manza y hermanos”, o “The Hamas American Company”. ¿Imposible? Todo es posible en el surrealismo Trumpiano.
¿Y la alternativa? ¿Es que no hay alternativa a esta distopía degradante? Pues sí. Gaza dividida y la miseria total de la parte controlada por Hamás. Desgraciadamente no hay puntos medios.